Planchan visita de Claudia a Donceles

La autocrítica jamás los acompaña a estos eventos

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Sin duda, los ojos de los capitalinos… bueno, de los que les interesa la grilla, estarán puestos hoy en Donceles, donde Claudia Sheinbaum rendirá su tercer informe al frente del Gobierno de la Ciudad de México.

Lo que vaya a informar es lo de menos, pues seguramente se apegará a la línea del autoelogio, en el que todo gobernante cae cuando da su versión del estado que guarda la administración que encabeza.

En eso no habrá sorpresas, pues la autocrítica jamás los acompaña a estos eventos. No, la diferencia la debieran hacer los diputados de oposición, que tendrán una oportunidad inmejorable para decirle a Claudia en su cara, lo que cada día dicen en los medios.

Que si la inseguridad, el transporte, el desarrollo económico, la salud, el combate a la corrupción y la movilidad, entre otras cosas, están por los suelos. Que si la 4-T no sabe gobernar y quiere aplastar a los alcaldes de oposición que les ganaron la mayoría de esas posiciones en la capital.

A ver si son tan machines para repetir a la jefa de Gobierno que no es apta para el cargo, o si a la mera hora se apegan “a la civilidad política” y se tragan sus palabras.

Porque si bien es cierto que la oposición dobló a Claudia para que compareciera ante los diputados, es obvio que a cambio tuvieron que ceder para convencerla de que no peligraría en su visita a Donceles.

Porque Martí Batres, secretario de Gobierno, será un porro de la peor calaña, pero no es ningún tonto y no iba a exponer a su jefa a un escándalo en tan importante día. Seguramente amarró a la oposición para que no se pasaran de lanzas.

¿A cambio de qué?, pues eso se sabrá tan luego se conozca el reparto de comisiones y unidades administrativas premium, que concentran la mayoría de recursos en el Congreso de la Ciudad de México.

Al inicio de la Legislatura, los únicos que se han visto como real oposición son los panistas, por lo que se esperaría que llevaran la voz cantante en las críticas al gobierno, nomás para mantener la congruencia.

No vayan a salir con el clásico de que “hay que respetar la investidura de quien visita al Congreso”, o “tenemos que vernos como una oposición responsable y constructiva”.

No se trata de que haya sangre, pero tampoco de bajar la cabeza y quedar como bocones.

El ojo debe estar puesto básicamente en el PAN, porque las otras fracciones harán críticas light, sólo para taparle el ojo al macho; están amarradas.

Desde ahora se puede anticipar que la jefa de Gobierno tendrá un día de campo en su visita a Donceles, y que temas como la atención a la salud, la inseguridad y las consecuencias del accidente en la Línea 12 del Metro no impactarán.

La clave estará en que la aguerrida oposición aceptó un formato en el que Claudia no está obligada a contestar ningún cuestionamiento, además de que ella tendrá la última palabra. La oposición no tendrá derecho de réplica.

CENTAVITOS

Por cierto, a más de uno llamó la atención la incorporación de Ricardo Ruiz como subsecretario de Gobierno, toda vez que el exdiputado fue incapaz de coordinar a su propia bancada en la Legislatura pasada. Ruiz aventó el arpa porque nadie del grupo de Morena lo pelaba, al grado de que le impusieron el mote de El Mandibulín. Si ni sus compañeros lo respetaban, ni modo que ahora vaya a ser muy útil para mediar con la oposición. El Mandi es sólo una posición de Alejandro Encinas en la CDMX, pues siempre ha sido su micifuz en esto de la política.

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