Del “ratón loco” a la “Operación Oreja”

En plena víspera de la sucesión presidencial encontramos nuevas formas de definir la estrategia de los partidos para posicionarse

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Pensar que los tiempos son distintos para la democracia mexicana es como haber creído que el mundo se acabaría el año pasado o que de verdad los jinetes del Apocalipsis nos esperan el próximo mes de diciembre. O sea, no han cambiado, apenas el contexto...

Mire usted, en la buena época priista (para ellos, claro está), era común escuchar sobre su modus operandi durante tiempos electorales. ¿Recuerda la “Operación Tamal”? Aquella donde un individuo llegaba con montones de votos envueltos en una hoja de periódico, que eran depositados en las urnas, con total constancia de los funcionarios de la casilla.

También estaba la “Operación Carrusel”: cuando un ciudadano daba vueltas y vueltas en la casilla, una y otra vez, y siempre para emitir un voto nuevo, siempre, por supuesto, para el mismo candidato.

¡Uy! Y cómo olvidar el “Ratón Loco”, en la que el pobre ciudadano elegido buscaba una y otra y otra vez su casilla, porque a propósito su registro en el padrón estaba incorrecto, así que no podía votar en ninguna casilla cercana a su domicilio y, así, simplemente ya no votar.

Vaya manera de prevenir sufragios a favor del contrario.

Pero también estaban los camiones oficiales, siempre del PRI, que llegaban uno tras otro con montones de gente, el embarazo de urnas y hasta los votos de los muertos. Cuánta curiosidad que a veces queda en el olvido bajo esos nombres, pero que son mañas que en la actualidad no sólo corresponden al partido tricolor.

Y hoy, en plena víspera de la sucesión presidencial, encontramos tres nuevas formas de definir lo que los partidos traman como su estrategia para posicionarse:

“Operación Amorosa”. La que encabeza Andrés Manuel López Obrador y que lo ha llevado a sendas contradicciones con tal de reconciliarse con todo lo que en la elección presidencial pasada llamaba la “mafia en el poder”.

“Operación de flojera”. La que hemos escrito aquí que fue la elegida por Acción Nacional. ¡Cómo la hacen de emoción para elegir a quien busque mantenerlos en Los Pinos, caray!

Y bueno, porque la innovación es lo de hoy, también está la “Operación Oreja”, que ayer se reportaba sobre el espionaje del que son blanco algunos en el interior de San Lázaro y que tiene un montón de líneas telefónicas intervenidas.

Aunque, sí, ni tan nueva esta costumbre...

¿Será que la modernidad que dicen haber alcanzado los partidos, nos traerán nuevas “operaciones”?

Probablemente sí, que por ahí en las redes sociales andan los bots, o lo que es lo mismo, programas utilizados para hacer que de un candidato en especial se hable, y bien. Hacerles el caldo gordo, pues.

Cuánta operación para un solo país, que urge tanto trasplante...

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