Alonso Lujambio y Lerdo de Tejada

La introducción es clara, precisa, documentada, sin que falte humor

En el Estudio Introductorio  del libro Memorias de Sebastián Lerdo de Tejada, realiza Alonso Lujambio, actualmente secretario de Educación Pública, un trabajo de investigación importante para un mejor conocimiento de la historia de México, a veces lamentablemente escrita en libros de muchas hojas que no explican la realidad en la historia de nuestro país.

La introducción de Lujambio es clara, precisa, documentada, sin que falte el sentido del humor. Hojas y hojas que el lector recorre con gusto e interés y a la vez aprende; obra que retrata a los personajes como si los estuviéramos viendo, y escuchando sus palabras. Hay buen humor y también sinceridad y datos certeros para conocer mejor a Lerdo de Tejada, presidente de México del 18 de julio de 1872 al 20 de noviembre de 1876.

Las Memorias de Lerdo fueron escritas por el periodista Adolfo Rogaciano Carrillo, como se anuncia en la portada del libro. En su introducción, Lujambio se refiere a Sebastián en Nueva York, lo que me lleva a pensar en García Lorca y El poeta en Nueva York. Señala Lujambio que Lerdo murió a los 66 años de edad, después de doce años de vida de exilio en Estados Unidos. Lerdo de Tejada, veracruzano, en su juventud empieza por estudiar teología en el Seminario Palafoxiano de la ciudad de Puebla y después cambia de decisión y estudia leyes. Posteriormente promueve la promulgación de la Constitución de 1857.

Fue Lerdo de Tejada ministro de Relaciones Exteriores del presidente Benito Juárez y presidió la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con lo cual, al morir Juárez, se le nombró Presidente de la República porque la Constitución así lo ordenaba en caso de que el Presidente faltara. Cuando el juarismo se dividió y, aunque juaristas como Mariano Escobedo e Ignacio Mejía apoyaron a Lerdo de Tejada, se hizo dueño del poder Porfirio Díaz y Lerdo, que nunca quiso pactar con Díaz, se exilió en Nueva York hasta su muerte.

En todo esto, ¿dónde quedaron las Memorias de Lerdo de Tejada?

Aquí entra a escena  el periodista Adolfo Rogaciano Carrillo. A él se refiere Alonso con sentido del humor al poner como título Rogaciano en Nueva York y explica que Carrillo le pidió al presidente Madero un cargo en el consulado de Los Ángeles o de San Francisco, diciendo que fue él quien escribió las Memorias. Iba ya a obtener un puesto cuando Madero fue asesinado y finalmente Venustiano Carranza fue el que  nombró a Carrillo cónsul de México en Los Ángeles.

Como dijo Cervantes, “cosas veredes” y cosas sucedieron que enemistaron a Rogaciano con sus jefes. Se le reprochó no haber revelado antes que era el autor de las Memorias, pero él sabía que, de haberlo hecho, peligraba su vida, porque el director de El Mundo había sido asesinado después de publicar dichas Memorias.

Total: Carrillo siempre en apuros, sin dinero y sin pago de regalías. Cuando al fin parece que el gobierno de Calles algo le va a pagar, el excelente periodista fallece y es hasta ahora, en 2011, cuando se publican las Memorias de Lerdo de Tejada escritas por Carrillo.

El estudio introductorio de Lujambio es excelente y así resulta especialmente valioso el libro que tengo en mis manos, recién publicado por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones Mexicanas, del que es director general José Manuel Villalpando. Hay fotografías de Lerdo de Tejada, Porfirio Díaz y Francisco I. Madero, entre otros datos.

En la lectura del Estudio Introductorio de Alonso, no pude dejar de ver esas escenas en que “uno de los principales estudiosos de la obra de Carrillo, Leonardo Pasquel, imagina en 1959 esas largas conversaciones entre Rogaciano Carrillo, a los 32 años y, Sebastián, a los 63”. Citado por Alonso, escribe Pasquel: “Por las noches, al abrigo de la encendida chimenea, Lerdo y Carrillo charlaban tendido y sabroso, cayendo invariablemente en el tema que a uno y otro interesaba y que unía a ambos: su encono contra Porfirio Díaz y sus colaboradores. Fue así como Lerdo fue aumentado poco a poco el tono de los desahogos, entre copa y copa de fino coñac francés... De seguro, pocos tuvieron la oportunidad de Adolfo Carrillo para escucharlo con tanta frecuencia, refiriéndose a hechos y personas de México, ya que el ilustre veracruzano gozaba explayándose ante el joven y fogoso periodista, igualmente acérrimo enemigo del dictador”.

El libro Memorias de Sebastián Lerdo de Tejada tiene gran valor, principalmente por el Estudio Introductorio del actual secretario de Educación, Alonso Lujambio, de brillante trayectoria, que, en 2012, como candidato a Presidente de la República, podría tener el voto de gran parte de la población de trabajadores, muchos, que necesitan horizontes culturales para una mejor vida y requieren  más empleos y un México mejor.

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