Marcador goleado
¿Por qué ha crecido tan rápido esta violencia? y ¿por qué ha reaccionado tan lento el Estado?
El fin de semana pasado, una vez más fuimos sorprendidos por un hecho sin precedentes en la historia de nuestro país. En Torreón, Coahuila, en pleno partido de los Monarcas de Morelia vs. Santos Laguna, se desató una balacera en las inmediaciones del estadio Santos Modelo. Esto provocó pánico generalizado en el lugar y fue nota periodística no sólo en México sino a nivel mundial. Por suerte, nadie resultó herido y se mantuvo cierto nivel de calma frente a un hecho inusitado.
Ante todo ello, es sorprendente que, conforme ha avanzado el sexenio del presidente Calderón y la llamada guerra contra el narcotráfico, en México vivimos sucesos de violencia cada vez más sorprendentes y que han causado un profundo cambio en la psique nacional. Además de los más de 40 mil muertos, sin duda alguna lo que se ha afectado es el sentimiento de integridad y seguridad de todos los mexicanos. Cabe recordar que, hace tan sólo seis años, era inusual escuchar sobre sucesos que, para los estándares de hoy, parecieran juego de niños. Menciono algunos: decapitaciones, asesinato de candidatos, cadáveres colgados en puentes principales de grandes urbes, ejecución de miembros de las fuerzas de seguridad y el Ejército, bombas (éste en Ciudad Juárez), multihomicidios de migrantes y, ahora, balazos afuera de un partido transmitido en vivo por cadena nacional de televisión.
Cabe pensar entonces que el Estado ha sido lento en reaccionar ante un fenómeno absolutamente inimaginable hace algunos años. Pareciera que vemos a un elefante caminar lentamente mientras alrededor todos corren. A lo largo de este sexenio, e incluso antes, los tres poderes federales no han sabido o podido encarar este fenómeno que creció tan rápida y violentamente. Los instrumentos creados para eso han sido insuficientes o ineficaces. Muestra de ello son el Renave, instituido por el Poder Ejecutivo y que nació muerto, y el Registro Nacional de Telecomunicaciones, diseñado por el Congreso en la Legislatura pasada, la LX, para encarar extorsiones telefónicas y delitos por este medio, pero que fue mal concebido y también nació muerto.
Pero, ¿por qué ha crecido tan rápido esta violencia? y ¿por qué ha reaccionado tan lento el Estado? En primera instancia, en Colombia se ha mejorado enormemente la seguridad y se han desarticulado infinidad de bandas de narcotráfico. Esto ha causado el fortalecimiento de los cárteles mexicanos. Por otra parte, las reformas al aparato de seguridad e inteligencia estatales han sido lentas y carentes de recursos suficientes. Incluso Fox desarticuló el Cisen en su sexenio. Finalmente, el factor humano es importante: mientras los ministerios públicos, jueces y policías sean mal pagados, poco capacitados y con una carga de corrupción enorme, el sistema de seguridad no podrá avanzar.
Por ello, mientras no se corrijan estas inercias negativas, seguiremos viendo un escalamiento de la violencia y el marcador quedará sin duda goleado contra la seguridad de todos los mexicanos.
Diputado federal. Presidente
de la Comisión de Acceso Digital.
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