Góber “del asquito” y candidato “de a mentis”
Vendría siendo hora de que Acción Nacional tacharael nombre del gobernador de Jalisco, Emilio González.

Yuriria Sierra
Nudo gordiano
Vaya escándalo el que sale a la luz a un par de meses de los Juegos Panamericanos en Jalisco. A Emilio González, el gobernador, acostumbrado al escándalo por sus constantes episodios, donde siempre ha brillado por sus peculiares y ofensivas opiniones, diputados priistas lo acusan de un desvío de más de dos mil millones de pesos; dinero que, por supuesto, sale del presupuesto estatal destinado a programas sociales, y que termina siendo dirigido a los gastos que cubren la gran fiesta deportiva que el góber “del asquito” se armó y con la que espera llegar bien lucido a la contienda panista para ir en busca de la candidatura presidencial.
Dinero, dicen los acusadores, que ayudó a la construcción de las villas que se inaugurarán en un par de meses, en la víspera de los Panamericanos, evento del que Guadalajara será anfitrión. Nada mal como espectáculo mediático para posicionar aquella ciudad, y más aún al gobierno que lo hizo realidad, aunque sí, se queda corto. Y es que fue interesante que de inmediato haya salido el secretario de Finanzas de Jalisco, Martín Mendoza, a afirmar que sí, que en efecto han usado dinero del presupuesto pero que, con el flujo diario, lo van reponiendo. Pero, entonces, ¿por qué existe ese huecote de dos mil millones? Si se saca y repone, no debería existir un hoyo en el dinero público. Nadie tendría que darse cuenta.
Y, bueno, además del asunto monetario, se habla del uso de influencias para la adjudicación de proyectos, también relacionados con los Juegos Panamericanos: que la Secretaría de Desarrollo Urbano hizo lo propio con seis proyectos para la construcción de vialidades en los alrededores de las villas y que están calculados en 64 millones de pesos. Cosa prohibida por Ley de Obra Pública, que sólo permite la adjudicación directa cuando no se exceda de 162 mil pesos. Muchísimo el excedente y ni cómo argumentar un error de cálculo.
Nada bueno este escandalito para las aspiraciones del gobernador tapatío, aunque él es, en realidad, candidato de chocolate, adjetivado así porque, frente a cualquier otro de los panistas ya fuera del clóset candidato-presidencial, pocas son sus oportunidades de colocarse al frente de las preferencias del partido a nivel nacional. Pocas, si no es que nulas, para ir contra Santiago Creel o Josefina Vázquez Mota. Además, sus aspiraciones se obstaculizan más y más, ahora que el PAN ya estudia una lista aún más larga que la del principio, una enorme lista de posibilidades para elegir a su abanderado. Veinticuatro nos decían ayer, desde Juan Ramón de la Fuente, que al parecer es bien visto de ambos lados —derecha e izquierda—, pasando por el ex panista y ex secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont (a quien le estarían abriendo sus puertas de nueva cuenta) y hasta Alejandro Martí, quien ya ha dicho una y mil veces que no quiere ir por ningún cargo de elección popular; bueno, hasta la procuradora general de la República, Marisela Morales, aparece anotada ahí. Una lista de “candidatos alternativos” por si las dudas… o los nervios… o el caos. Porque todo eso se vive en el interior del PAN.
Vendría siendo hora de que el partido tachara el nombre del gobernador de Jalisco, pues lo que menos necesitan son escandalitos de algunos de quienes, en su interior, levantan la mano para la candidatura. Aunque sea el góber “del asquito”, que es aspirante “de a mentis”…