Desacuerdos “al cuarto para las doce”

El tema de las deudas en los países desarrollados no sólo es cuestión financiera. En realidad, el futuro global se pone en riesgo. Por eso la reacción de los mercados.

Pues sí, seguimos caminando hacia los límites permisibles de las circunstancias financieras del planeta. Y no es buena idea. No lo es porque cada vez queda menor margen de maniobra. Y cuando me refiero a los “límites permisibles”, no me refiero en estricto sentido a las fechas que sabemos se han establecido como deathlines. En el caso de EU, el 2 de agosto y en el de la Unión Europea, aunque no sea explícita como la anterior, me atrevería a decir que la fecha “clave” es hoy, en que se ha citado a una “reunión cumbre” entre los mandatarios de la UE. Quizá cuando usted lea esta Consejería ya se conozcan los resultados de tal reunión.

En EU aparentemente se avanza hacia una solución de su endeudamiento y sus necesidades de refinanciamiento. En alguna Consejería reciente escribí que el problema de EU, con toda su complejidad, me parecía más fácil de resolver, más allá de lo que la “solución” suponga, pues es un tema que se genera al interior de una nación y que sus corrientes políticas por opuestas que puedan ser, saben que están en el mismo barco y que de una u otra forma, de cara a la sociedad y al próximo periodo electoral, todos quedarán mal si no son capaces de llegar a un acuerdo que les permita seguir operando. Esto va más allá de las repercusiones internacionales del tema gringo, que serían, sin temor a exagerar, un desastre financiero global de proporciones mayúsculas. Como la solución no será mágica ni inmediata, pero sí tiene un límite temporal, un mejor horizonte de decisión que el que puede tener Eurolandia.

En aquel lado del Atlántico las cosas son más complejas. El problema excede los límites de lo económico y pasa a la arena de lo político y social, en un momento en que los liderazgos políticos se ven disminuidos respecto de lo que ocurría dos o tres años atrás, cuando se tomaron decisiones que lograron detener el colapso de la economía global y ofrecían una recuperación, que como sabemos, no ha ocurrido, al menos no como se imaginó. Y no es que lo hecho no tenga mérito, los resultados no checan con las expectativas. Esto ocurre también en EU, pero insisto, creo que es más manejable, políticamente hablando, pero también en lo económico por las características de ese país, en todos sus frentes, respecto de Europa.

La negociación europea se ha visto llena de tropezones. La reunión previa a la “cumbre” de hoy, se suspendió porque aparecieron evidencias de desacuerdos entre los jefes de Estado de Alemania y Francia respecto de los asuntos del nuevo rescate para Grecia, lo que requirió una reunión más de ambas personas y por lo tanto una posposición de la reunión preparatoria, que tendrá lugar hoy antes de la reunión cumbre. Mire usted, no me parece extraño que hayan diferentes visiones sobre cómo se debe atacar un problema, pero lo que sí me preocupa es que estas diferencias surjan al nivel de los jefes de Estado al “cuarto para la 12”, como solemos decir aquí en nuestras tierras. El tiempo pasa y la paciencia de los mercados, también. Sobre todo cuando se le escucha decir a la canciller Merkel, que no hay por qué esperar soluciones espectaculares de la reunión de hoy, lo que repite la posición alemana desde que lo problemas de Europa, mezclados con los de Oriente Medio y el norte de África, aparecieron en el mapa global: en lo general son elusivos o ponen condiciones difíciles de alcanzar.

Sé que cada quién tiene que atender su terreno, pero Alemania parece olvidar que forma parte de un terreno común por decisión propia. Que tal terreno no sea parejo y que haya que hacer esfuerzos para aplanarlo, es parte del compromiso de los habitantes, a menos que se quiera deshacer el trato, lo que tampoco es algo fuera de foco, pero que no es claro al momento. Quizá tendrían que considerar lo dicho por el ministro de finanzas de Italia: Europa es como el Titanic; si se hunde todos mueren, hasta los pasajeros de “primera clase”. Habrá que ver. No falta mucho. Suerte.

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