La Reina del Sur y la censura
Está condenada al ridículo y al fracaso la censura de La Reina del Sur

Humberto Musacchio
La República de las letras
Para un gobierno agobiado por la criminalidad y su propia ineptitud para combatirla, se hace indispensable acotar las libertades, especialmente la de expresión. De ahí que se pretenda que los medios no toquen asuntos relacionados con la delincuencia o que se censure una teleserie que narra venturas y desventuras de una mujer que tiene exitosa carrera en el narcotráfico. El autor de la historia es el novelista Arturo Pérez-Reverte, de quien se han llevado algunas de obras al cine. La teleserie que ahora pasa por un canal de Televisa es una más que decorosa producción, bien actuada y dirigida, que cuenta las cosas que pasan o pueden pasar en el mundo del hampa y aun en el otro, el de las buenas conciencias. Pero la censura mexicana tiene el pellejo muy delgado y ya mutiló esta obra de creación —porque eso es— en la peregrina idea de que el gobierno o la empresa televisora tienen la obligación de cuidar a la sociedad de los malos ejemplos y decidir por ella cuál ha de ser la moral obligatoria para todos. La mejor obra literaria (y de TV) es la que recoge, refleja y recrea con acierto lo que sucede en la realidad. Al parecer, eso precisamente es lo que molesta de La Reina del Sur, que exhiba la corrupción policiaca. Por fortuna, en las actuales condiciones todo intento de censura está condenado al ridículo y al fracaso. Y en eso son especialistas nuestras autoridades.
Demandan reubicar esculturas
Ocho de las 22 piezas escultóricas de la Ruta de la Amistad serán reubicadas porque, de no hacerlo, con la construcción del segundo piso del Periférico podrían dañarse o bien quedarán escondidas. En cualquier caso perderá todo sentido la idea con la que se creó el paseo escultórico de 17 kilómetros que va de San Jerónimo a Cuemanco. En 1968, cuando se instalaron las 22 piezas donadas por 17 países, el Periférico avanzaba en buena medida por zonas todavía deshabitadas o con caseríos de poca densidad. Pocos años después fueron surgiendo colonias a ambos lados de esa vía de comunicación y las construcciones ocultaron algunas obras artísticas y otras se perdieron entre pasos a desnivel y diversas obras urbanas. El segundo piso, tan necesario para mejorar la circulación, acabará con lo que resta de la Ruta de la Amistad, de ahí que se haya decidido amontonar piezas de nueve países en el trébol de Insurgentes y Periférico. Así por lo menos quedará el testimonio de que alguna vez hubo en México un proyecto artístico de gran aliento.
Que Melanie Smith es mexicana
Nació en Inglaterra en 1965, pero ya tiene nacionalidad mexicana, le dijo Melanie Smith al reportero de Excélsior Luis Carlos Sánchez. Para ella eso es suficiente para representar a México en la Bienal de Venecia, misión que le encomendaron las autoridades culturales “con el tiempo encima”, esto es, con suma premura, cuando suponemos que no había en México artistas que estuvieran a la mano y dispuestos a viajar. Ésa es la respuesta de Melanie Smith a quienes hemos criticado su designación para representar al arte mexicano, crítica que, por lo menos en mi caso, nada tiene de chovinista, pues creo firmemente que cualquier artista residente puede representarnos airosamente si cumple algunos requisitos. Desde la época colonial, el arte mexicano se ha visto enriquecido con el aporte de creadores venidos de muy diferentes rumbos. Lo que se pide es conocer los criterios con que se eligió a la señora Smith: ¿Tiene más calidad que otros artistas del país? ¿Su obra representa mejor que cualquiera otra a nuestros creadores? ¿Había tanta prisa que no les dio tiempo para hacer algunas llamadas? En fin, que todo indica que es un acto de mero favoritismo, de un dedazo, una decisión arbitraria en la que lo menos importante es el lugar donde nació.
Breviario…
Hoy a las 19 horas, en un hotel que está en el 465 del Paseo de la Reforma, Marcelo Ebrard y Josefina Vázquez Mota presentan el libro Los suspirantes 2012, de Jorge Zepeda Patterson. @@@ Vicente Leñero enriquece a la Academia Mexicana de la Lengua porque entra a ocupar la silla en la que se sentó Víctor Hugo Rascón Banda y porque él sí es un gran escritor. @@@ A los 49 años de edad falleció la pintora veracruzana Estrella Carmona, quien en 2004 obtuvo el primer lugar en la Bienal Rufino Tamayo por una obra contra la guerra. @@@ Buen esfuerzo de Jorge Luis Gallegos por recoger el trabajo de los reporteros gráficos en su libro Autorretratos del fotoperiodismo mexicano (FCE, 2011), pero no están todos los que son ni mucho menos son todos los que están. Hay inclusiones discutibles, omisiones notabilísimas y ausencias inexplicables.