Mou pide ayuda a los árbitros

Lo que Mourinho ha hecho es intentar condicionar el arbitraje para el partido de vuelta.

“Ya estamos eliminados. Me da asco vivir en este mundo, pero es nuestro mundo. Pepe no ha hecho nada” (para merecer la roja). Hoy ha quedado demostrado que ante el Barcelona no tienes ninguna posibilidad porque la UEFA no deja a ninguno de los otros equipos jugar contra ellos. No entiendo por qué. No sé si es la publicidad a Unicef, no sé si es porque son muy simpáticos. Josep Guardiola es un fantástico entrenador de futbol, pero ha ganado una Champions que a mí me daría vergüenza.”

El autor de esta colección de estupideces es nada más y nada menos que de José Mourinho, después de haber sido humillado y rebasado en todos los sentidos por el Barcelona. Pero lo hace de forma dirigida y pensando en sacar provecho de sus palabras.

Se puede nublar por momentos, no todos somos permanentemente claros de vista o de pensamiento. Puede ser gobernado por la impotencia, rabia, coraje o frustración, pero nunca perderá el sentido de la ubicación para saber a dónde o a quiénes se dirige.

Lo que ha hecho el entrenador del Real Madrid es pedir ayuda. Sí, lanzar un SOS gigantesco, claro y dirigido, sabedor que con futbol, incluso con la forma de concebir el suyo, no le puede ganar al Barcelona. Y aunque lo hizo recientemente, no puede convertirse en un coleccionista de victorias ante el mejor equipo del mundo y quizá de la historia.

Por eso ha dicho lo que ha dicho y se ha dirigido a los árbitros; porque sabe que el mundo le escucha y sus palabras no serán sepultadas al día siguiente. Lo que ha hecho es intentar condicionar el arbitraje para el partido de vuelta y ver si de esa manera logra acercarse a lo que él mismo catalogó como misión imposible.

Hoy no le asisten los argumentos, ya que el consenso general indica que la roja de Pepe es por demás clara, y que Marcelo permanece activo de milagro después de su pisotón, de hecho, debería estar agradecido con el árbitro.

Mourinho sigue jugando la serie, no se rinde, y mucho menos lo hace ante el micrófono y en la sala de prensa, donde Guardiola lo ha bautizado como el “puto jefe, el puto amo”. Ahí manda; indudablemente, en el campo, no lo hace tanto, por eso intenta ejercer presión por ese medio. Es su última carta.

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