Cuenta regresiva, en competitividad

- No hay ningún adelanto en materia laboral, uno de los temas más urgentes en el rubro de competitividad y economía nacional.

Vaya estrategias, y después nos quejamos de que no se generan las plazas laborales que se requieren para tener tasas de crecimiento superiores a cinco por ciento.

No hay ningún adelanto en materia laboral, uno de los temas más urgentes en materia de competitividad y economía nacional, y que si bien, la Secretaría del Trabajo, al mando de Javier Lozano estuvo empujando para su aprobación, la realidad es que vuelve a quedar en el tintero. El bloqueo de la iniciativa para cambiar la Ley Federal del Trabajo, cuyo origen data de 1931 con reformas en 1970, ha propiciado un estancamiento y falta de modernización. Hoy en día existen rezagos y una serie de prácticas que en ocasiones llegan al abuso, la discriminación y el ejercicio de acciones ilícitas propiciadas precisamente por la obsolescencia de la ley.

A decir del Consejo Coordinador Empresarial, al mando de Mario Sánchez Ruiz, más allá del marco regulatorio inoperante, si acaso se puede destacar una ventaja en materia laboral, es la estabilidad y el control inflacionario que han permitido una recuperación gradual del poder adquisitivo de los trabajadores. Sin embargo, es una realidad que urge crear un entorno económico y laboral más competitivo. Para ello sería fundamental impulsar las reformas estructurales. Dado que, sin reformas y sin un mejor entorno laboral, no hay mucho que celebrar, el próximo 1 de mayo. Los desfiles cívicos de los trabajadores ya no impactan en la opinión pública y sólo generan molestia entre la población por la alteración del tráfico.

De ahí, la expectativa de los empresarios, es que hacia finales del año sea aprobado un nuevo marco jurídico que permita mejorar la justicia laboral, impulse la productividad y estimule la competitividad para atraer nuevas inversiones y más y mejores empleos. Claro, si es que el periodo de sesiones, de septiembre próximo, no se convierte en la antesala de las próximas campañas rumbo a la presidencia de 2012.

Sin lugar a dudas, la constitución de un nuevo marco legal que ofrezca certidumbre jurídica, impulse la competitividad, estimule el desarrollo y favorezca la justicia social, es la gran meta de cualquier Presidente y Poder Legislativo.

El Ejecutivo Federal, al mando de Felipe Calderón está haciendo su trabajo bien, en términos generales. Sin embargo, debe cuidar que no se sacrifique el futuro del empleo y de la vida laboral por un posible logro inmediato.

El Legislativo debe hacer, a la brevedad, los cambios a la Ley Federal del Trabajo y dejar de lado el bloqueo partidista como si fuera “un triunfo” o una demostración de fuerza.

El sector privado deberá seguir sorteando el camino tortuoso de un marco legal obsoleto y que en ocasiones propicia en su contra abusos y actos de corrupción. Sólo hay un camino: Cambiar la Ley Federal del Trabajo y romper con estructuras viciadas y caducas, sin lesionar con ello los legítimos derechos de los trabajadores. ¿Será mucho pedir?

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