¿Acaso tenemos hoy, más mundo en México y más México en el mundo?

Fue una de las frases

Una de las frases “más pegadoras” de las pronunciadas en la campaña por la Presidencia de la República de 2006, cuyo profundo sentido y lógica en cuanto a una visión moderna del desarrollo se refiere sorprendió a más de uno, es la que utilizo para titular esta colaboración: “Más mundo en México, y más México en el mundo”.

La frase, no obstante su sencillez —más aparente que real—, es toda una línea general de desarrollo aplicable a nuestra alicaída economía cuyos crecimientos mediocres —estos últimos tres decenios—, no han permitido generar los empleos que millones de mexicanos exigen.

Ignoro si Felipe Calderón —candidato a la Presidencia de la República— tuvo plena consciencia de lo que dicha frase implicaba para un país como México el cual, si bien en algunas actividades de su economía ya había dado —para ese entonces— pruebas fehacientes de querer y poder incorporarse a los grandes mercados mundiales, en lo que se refiere a la mentalidad de sus empresarios, políticos y funcionarios la mantenía —y la mantiene— bien anclada en el pasado.

Hoy, después de cuatro años y casi cinco meses de gobierno calderoniano, preguntémonos qué ha sido de aquella frase; ¿fue incorporada en los ambiciosos e inútiles planes de desarrollo que una ley absurda obliga a elaborar? ¿Las acciones y políticas en materia económica de este gobierno, son reflejo de aquélla? ¿Se desarrolló un programa cuyo objetivo específico sería incidir —para ponerla al día— en la atrasada mentalidad de buena parte de los actores políticos y económicos del país?

Las preguntas anteriores son relevantes porque, de haberla tomado en serio y traducido en acciones y programas concretos, es muy posible que los efectos negativos de la crisis no hubieran sido tan severos.

Es más, con toda seguridad la recuperación de nuestra economía habría empezado meses antes.

Hoy, ¿quién la recuerda? ¿Acaso el mismo secretario de Economía la tiene siempre presente? ¿Lo acompaña en la conducción de la Secretaría a su cargo? ¿Los que no se cansan de repetir que México está llamado a ser el mejor destino de inversión del mundo, tienen alguna idea de lo que significa la frase en cuestión, y saben cómo deben reflejarla en sus propuestas?

Si respondiéremos con objetividad las preguntas anteriores, deberíamos admitir entonces que prácticamente aquella frase fue olvidada por completo; todo indica, dados los resultados alcanzados, que nadie la tomó como guía de programas y menos como la base para desarrollar políticas que tuvieran por objeto modernizar nuestra economía.

Hoy, ha quedado evidenciado que nadie pensó en ella como directriz que normase las acciones que llevarían a modificaciones sustanciales de la atrasada mentalidad que nos caracteriza, todavía, en materia económica; menos aún para elaborar iniciativas de ley que de ser aprobadas, eliminarían los obstáculos a la inversión en áreas que hoy estúpidamente mantenemos cerradas a la participación privada.

¿Qué pasó en estos cuatro años en aquellos países que se incorporaron a la globalidad, como México, en los últimos veinte o treinta años? Para nuestra desgracia, algunos de ellos tienen hoy más del mundo que nosotros y en éste, hay más de su presencia que de la nuestra.

¿Qué hicieron China, Vietnam, Brasil, Perú, Chile, Costa Rica, El Salvador y República Dominicana, entre muchos otros?

Simplemente concretaron lo que sustenta la frase de Calderón, que aquí arrumbamos desde que fue pronunciada.

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