El tamaño no importa

Christian Bermúdez merece mucho más que el simple beneficio de la duda. Su calidad lo demanda.

Siguen pasando convocatorias y los juegos de todo tipo: amistosos, de preparación, oficiales y los que sirven únicamente como recaudatorios de dinero, esos que Tuca Ferretti bautizó como “moleros”. Siguen pasando directores técnicos nacionales y a la vez las jornadas de nuestra liga donde brinda un futbol generoso, merecedor de aplausos, elogios y de reconocimiento popular. Sigue pasando el tiempo y Christian Bermúdez aún está a la espera de un llamado a la Selección Nacional, esperando y pidiendo en silencio que se le haga justicia. Y nada tiene que ver con que hoy sea líder de goleo del futbol mexicano y uno de los jugadores más influyentes en materia ofensiva para su equipo. Y digo hoy, porque no es un tema nuevo. El Hobbit lleva tiempo con un nivel considerable. Pero cuando se habla de él en temas que lo podrían ligar a la Selección, viene el mismo pretexto de siempre, y digo pretexto porque eso es: su estatura. Mide 1.60 y sí, es pequeño, pero no se necesita un doctorado para sacar el promedio de estatura y talla del futbolista mexicano como para decir que es una pieza que sale dramáticamente del promedio. Y podemos mencionar algunos casos que actualmente ilustrarían a quienes ven en su 1.60 el gran impedimento.

Antonio Naelson Sinha, grandísimo jugador de tan sólo 1.63, sí, tres centímetros más alto que el atlantista; y la ironía más grande del mundo: jugó un Mundial e hizo gol... ¡de cabeza! Otro seleccionado mexicano que lleva tareas defensivas y que supone requiere mayor presencia física para desarrollar su trabajo: Fausto Pinto, convocado en varias ocasiones en eliminatorias y en una Copa América jugando a gran nivel, por cierto, mide apenas seis centímetros más que Bermúdez.

El siguiente jugador ya fue campeón del mundo Sub 17, es delantero, juega en Cruz Azul y ha ido al equipo mayor sin que su estatura sea un asunto de consideración: César Villaluz, de 1.65.

Y si le seguimos encontraremos casos con suma facilidad donde el tamaño no importa, basta explorar nuestro mismo mercado. Darwin Quintero es raro que falte con su selección y tan sólo mide cinco centímetros más que el Hobbit. Lo mismo Christian Benítez, aunque por él habla la talla además de su calidad. 

Osvaldo Martínez, infaltable en las convocatorias de Gerardo Martino, mide 1.67. De hecho, el futbol mexicano nos delata en uno de sus capítulos, la historia de un portero que era muy pequeño como para pensar en él como posibilidad y terminó siendo uno de los máximos referentes, no sólo de México sino a nivel internacional, ya que fue considerado el tercer mejor arquero del mundo en su época, es Jorge Campos.

Con tantos partidos que juega el Tricolor y después de ver toda clase de jugadores vistiendo el uniforme verde, pregunto: ¿en verdad no merece ni siquiera ser visto? Christian Bermúdez merece mucho más que el simple beneficio de la duda. Su calidad demanda su presencia en el Centro de Alto Rendimiento.

mgurwitzp@televisa.com.mx

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