¿Quién las manda?

El domingo pasado, un grupo de seis mujeres y un hombre irrumpieron en la misa que celebraba en la Catedral Metropolitana, con motivo de la festividad de la Resurrección de Cristo, el arzobispo primado de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera. Después de gritar ...

El domingo pasado, un grupo de seis mujeres y un hombre irrumpieron en la misa que celebraba en la Catedral Metropolitana, con motivo de la festividad de la Resurrección de Cristo, el arzobispo primado de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera. Después de gritar improperios contra la fe católica y romper una imagen de la Virgen de Guadalupe que ellos traían, las siete personas fueron detenidas y llevadas a una agencia del Ministerio Público, de donde fueron dejadas en libertad horas después.

El incidente que derivó en una escaramuza en el interior del templo religioso no es una casualidad a pesar de que sus protagonistas pretendieron que se viera como la acción de un grupo de “locos” que gritaban consignas contra la religión católica y argumentaban ser “enviados de Dios”.

Al contrario, el hecho se enmarca en una serie de acontecimientos que de unos años a la fecha han venido ocurriendo en contra del cardenal Rivera, su vocero Hugo Valdemar, así como contra los fieles católicos de la Ciudad de México, tras los desencuentros que ha habido con el PRD, específicamente, por la aprobación en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal de leyes que han sido duramente criticadas por la jerarquía y los principales grupos católicos.

Por ello, lo sucedido nuevamente en la Catedral no es un hecho aislado ni mucho menos ajeno a los enfrentamientos verbales y, ahora, físicos, entre ambos bandos.

Pero llama la atención el que de nueva cuenta existan “líderes” que buscan deteriorar las relaciones entre la Iglesia y los políticos, principalmente del PRD, al enviar a emisarios que acuden a realizar actos de provocación en plenas celebraciones religiosas. ¿Quiénes son? ¿De qué “líderes” se trata? ¿De quién es la mano que está detrás de esas arteras agresiones a la libertad de profesar una religión, sea cual ésta fuere?

Los manifestantes detenidos dijeron pertenecer a un grupo denominado “La Casa de Dios” cuya sede se encuentra en municipios como Ecatepec y Chiconautla, en el Estado de México. Pero es evidente que ese argumento es únicamente una “cortina de humo” para esconder las verdaderas intenciones de la provocación: generar de nuevo un ambiente de crispación y encono entre ciertos grupos políticos del DF y los fieles católicos dispuestos a defender su fe y la libertad de culto a que tienen derecho.

Bien harían las autoridades tanto del DF como las federales en seguirle la pista a estos manifestantes con el fin de encontrar el origen de tales provocaciones que, independientemente de la actuación de ciertos jerarcas católicos, polarizan más el ambiente y en nada contribuyen al desarrollo claro y transparente del proceso preelectoral que ya se vive a nivel local y federal.

Es indudable que a algunos “grupos de poder” incomodó el ¡Ya basta! del cardenal Rivera durante la homilía del Jueves Santo. Y la respuesta no se hizo esperar. De ahí que algunos vean en lo sucedido el domingo de Pascua en Catedral el reinicio de una ofensiva contra la Arquidiócesis de México que, si la autoridad no le pone freno, podría escalar a mayores niveles que los vistos hasta ahora.

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