Ya basta
Vivimos horas críticas en las que nada ayuda ni negar los avances que hemos tenido ni intentar obtener provecho político de la tragedia ni denostar nuestras instituciones
México está decepcionado de la democracia. ¿De qué ha servido la alternancia? Regresemos al pasado. Éstas son las voces que se escuchan cada día, con más fuerza, a medida que se acerca la elección federal del año entrante. Es el discurso vociferante del PRI y su líder, Humberto Moreira.
El mismo Moreira, que como gobernador de Coahuila dejó a su estado con 65 por ciento más de homicidios, ocupando el tercer lugar, a escala nacional, en desaparición forzada de personas, y con 75 por ciento de delitos no denunciados. Es el mismo que ahora pretende que otro Moreira, su hermano, lo releve en el cargo, y el mismo que encabeza un Partido Revolucionario Institucional (PRI) que acaba de frenar esta semana, sin justificación real, la aprobación de una reforma laboral que permitiría a millones de jóvenes obtener su primer empleo y que ha frenado durante los últimos diez años las reformas que necesita el país.
Que México está peor, nos dicen… Y aunque ciertamente tenemos enormes retos sin resolver en gran medida por las mencionadas reformas que no se han aprobado y que nos permitirían estar creciendo cinco por ciento y no a tres por ciento anual en promedio durante la última década, sí estamos mejor.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentó hace unos días los resultados del primer censo de la alternancia, lo que nos permite comparar fácilmente los resultados de los gobiernos priistas y panistas. Aquí van solo algunos datos: en materia de vivienda somos muchos más los mexicanos que tenemos una casa, ya que pasamos de 21 a 28 millones de viviendas en diez años. Éstas son habitadas por menos personas, es decir, que hay menos casas habitadas por varias familias; las viviendas tienen más habitaciones y cuentan con mejores servicios, como piso firme, agua, drenaje y electricidad.
Gracias a la estabilidad económica y al crédito, 8.5 millones más de mexicanos que hace diez años tenemos un refrigerados, 7.6 millones más tenemos una lavadora, 5.5 millones más tenemos un auto y 6.3 millones más tenemos una computadora.
Logramos aumentar en 85% la cobertura que dejó el PRI, lo que representa 33 millones más de mexicanos que ahora cuentan con acceso a médicos, medicinas y tratamientos, y el ciento por ciento de los niños tienen acceso a la educación básica.
Hace diez años, con el PRI, más de la mitad de la población ganaba menos de dos salarios mínimos, hoy, más de la mitad de los mexicanos gana más de dos salarios mínimos. En 1998, 19 por ciento de la población vivía con menos de dos dólares al día, hoy hemos reducido ese porcentaje en menos de la mitad; y la tasa de desempleo (5.4 por ciento) es mucho menor que la de países como España (18.1 por ciento), Estados Unidos (9.4 por ciento), Francia (9.1 por ciento), Canadá (8.4 por ciento) y Reino Unido (7.8 por ciento).
Hemos reducido la deuda externa de 18 por ciento a ocho por ciento y, tan sólo en 2007 recibimos de inversión extranjera directa lo mismo que se invirtió entre 1980 y 1991. Si hablamos de inflación, en estos diez años, la canasta básica se ha incrementado 5.1 por ciento, mientras que en la época del Revolucionario Institucional llegó a aumentar hasta 78.3 por ciento. Y en materia de empleo, tan sólo en 2010 se crearon 730 mil, la mayor cifra en los últimos 14 años.
Tristemente dejamos de ver y disfrutar estas nuevas y mejores condiciones de vida, debido al miedo constante de perder el patrimonio, la libertad o la vida. Las últimas dos semanas han sido especialmente crudas y dolorosas y un “ya basta” se ha propagado. Hace diez años, la principal preocupación de la mayoría de los mexicanos era la económica, hoy en día, un nuevo reto se nos presenta: el recuperar la seguridad y la tranquilidad.
Vivimos horas críticas en las que nada ayuda, ni negar los avances que hemos tenido ni intentar obtener provecho político de la tragedia ni denostar nuestras instituciones. Digamos “ya basta” a los criminales y no a quienes los combaten, digamos “ya basta” a los políticos que dan la espalda a la vocación de servir y construir, digamos “ya basta” a ese discurso que busca enraizarse en el miedo para regresarnos a lo más obscuro de nuestra historia.
Politóloga. Ex diputada federal. Coordinadora nacional de los diputados locales del Partido Acción Nacional.
Twitter: @Laura_Rojas_
