¿Estados soberanos?
Los islandeses se han atrevido a ponerle frente a sus acreedores, en este caso debido a la irresponsabilidad de sus principales bancos.
En las escuelas de economía se aprendía que los Estados soberanos no quebraban. Sin embargo, resulta que en un año Europa ha demostrado que la teoría era falsa y que sí es posible que quiebren y entonces deben actuar como todo ciudadano, rindiéndose y pidiendo a los acreedores que no ejecuten las garantías. Claro que no sabemos qué pasaría si un Estado soberano (hasta hace algunos días) de plano dijera no me rindo y defiendo a mi pueblo.
Los islandeses se han atrevido más o menos a ponerle frente a sus acreedores, en este caso debido a la irresponsabilidad de sus principales bancos, lo que ha obligado al Estado a consultar a sus ciudadanos en dos referendums para decidir si la deuda de sus bancos debe ser pagada por toda la población y de qué forma, así como si se debe encarcelar a los banqueros irresponsables, cosa que ya están haciendo. Esto constituye un ejemplo para el mundo, incluyendo a nuestro país, donde todos estamos pagando los fraudes de unos cuantos, que si pisaron la cárcel fue por algunos días y hoy están tan campantes, incluso de nuevo en el negocio bancario.
Primero fue Grecia quien tuvo que ser rescatada con 110 mil millones de euros, a cambio de un ajuste de 30 mil millones de euros. Le siguió Irlanda, que tuvo que pedir apoyo y recibió 80 mil millones de euros con un compromiso de ajuste fiscal de 14 mil millones de euros. Recientemente ha sido Portugal quien será rescatado con un apoyo de 90 mil millones de euros y tendrá que hacer un ajuste entre los 15 y 20 mil millones de euros. España es, según los especuladores, la próxima y el todavía presidente de Gobierno, Rodríguez Zapatero, ha anunciado un ajuste de 15 mil millones de euros en dos años para salvar la cara y, sobre todo, para prevenir la acción de los especuladores.
¿De qué se tratan los ajustes fiscales? De puras simplezas. Diríamos que, en primer lugar, de privatizar el mayor número de empresas públicas; en segundo, de reducir el aparato gubernamental despidiendo al menos a un tercio de los servidores públicos; en tercer lugar, de incrementar los impuestos, sobre todo al consumo, y en cuarto lugar, de reducir los subsidios para la educación y la salud. Es decir, una embestida en contra de los que menos tienen para que sigan ganando los que tienen más.
No sólo Carlos Marx sino muchos otros estudiosos preveían lo que está ocurriendo, la sumisión de los políticos ante los dueños del dinero. Es el fetichismo del que hablaba el autor de El Capital, obra que por lo visto vuelve a estar de moda gracias a las acciones de gobiernos y empresarios.
El gran problema que todavía tienen los países a los que la prensa llama eufemísticamente “rescatados”, es lograr que los tiburones especulativos los dejen tranquilos, porque en caso de no hacerlo se seguirán hundiendo a pesar del descontento popular por la falta de empleo, la reducción salarial y de prestaciones, así como por la disminución drástica de los servicios médicos y educativos.
Ésta es hoy la Europa principalmente del sur, siempre considerada despectivamente por los del norte como “africana”. Una vez más, los alemanes les ponen la bota encima sin que sus dirigentes, entre los que algunos se llaman incluso “socialistas”, puedan protestar.
Tienen que aceptar incluso las impertinencias de un jubilado de oro mexicano, el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), quien la semana pasada tuvo a bien declarar orondamente que “el caso portugués se podía haber evitado, pero los políticos empeoraron el problema”. Así de sencillo ve este genio de la política internacional la problemática europea. ¡Hay que dejar todo en manos de los tecnócratas, que llevan por lo menos 30 años demostrando alta capacidad!
Agregaría que se le pregunte a la población europea su opinión sobre estos tres decenios en manos de los sabios presidentes, directores y secretarios generales de los organismos multinacionales, que son los que en realidad han gobernado.
