El rey de los “mirrreyes”

Si a usted, querido lector, aún no le queda claro en qué consiste la definición de tal tribu, grupo o colectivo de hombres que se creen in-dis-pen-sa-bles para la vida de las mujeres, le voy a poner un ejemplo.

Yuriria Sierra

Yuriria Sierra

Nudo gordiano

Los denominan “mirrrey”, así, con tres erres para denotar la fuerza del concepto.

Ante mi incredulidad, no me quise quedar con la duda y pregunté a mis seguidores si había entendido bien, si el “mirrrey” es aquel hombre que tiene toda la actitud de galán sin serlo, un fanfarrón de su vanidad (o poder), pues.

Y cómo me divertí, incluso hay un blog dedicado a coleccionar fotografías de “mirrreyes”, mera cosa lúdica que no cruza jamás la línea, no llega a la ofensa.

Pero si a usted, querido lector, aún no le queda claro en qué consiste la definición de tal tribu, grupo o colectivo de hombres que se creen in-dis-pen-sa-bles para la vida de las mujeres, le voy a poner un ejemplo conocido por todos:

Tiene 75 años, el dinero suficiente para ser dueño de un equipo de fútbol y el poder necesario para tener a un país en sus manos.

Se organiza unas fiestas legendarias, donde todas las mujeres que son invitadas deben obedecer a sus deseos, bajo promesa de lograr algún puesto en el gobierno. Hasta hizo un concurso, donde él mismo eligió a las guapas participantes para convertirlas en “eurodiputadas” pero, al final, y debido a muchos, muchos escándalos, terminó corriendo a casi todas, porque caprichoso también es.

Esas fiestas le han generado tantos problemas. Y es que algunas de sus invitadas, no se han quedado calladas, han hecho declaraciones a la prensa y hasta lo han demandado.

Y se han difundido no sólo detalles, sino fotografías que hacen constar que al famoso “mirrrey” le gusta pasarla bien, pero bien divertido.

Hasta podemos enlistar los nombres de sus escándalos: Noemí Leticia, Patricia D’Addario, la fiesta en Villa Certosa y el último, el de Ruby “robacorazones”.

Lo más curioso, es que su actitud ante estos escándalos no puede ser más arrogante.

Alguna vez, ante las declaraciones de una de “sus” chicas, se limitó a decir que lo dicho por ella era “basura”.

Y vaya que le valió sombrilla, porque eso no lo detuvo para seguir con esa línea fiestera y polémica que le encanta.

Ni siquiera un incidente donde le rompieron la nariz, lo ha hecho ser un poco más sencillito.

Ah, porque la cantidad de gente que no lo soporta, es directamente proporcional al tamaño de su vanidad.

¿Adivinan? ¡Claro! Es Silvio Berlusconi, el primer ministro italiano que parece disfrutar todo episodio de polémica.

El que no se cansa de su misoginia y pedantería. El que se mira a un espejo y ve a la persona más fabulosa del mundo, aunque sabe que al asomarse a la ventana, lo que verá serán objetos arrojados hacia él…

Ahí está, el rey, el claro ejemplo de lo que es un “mirrrey”…o, en éste caso, el primer ministro raboverde.

Temas: