La crisis terminal del PAN

-Gustavo Madero, el nuevo presidente.

-Listo para empujar un candidato externo.

Al final de cuentas todo se alineó en la dirección propuesta desde la casa presidencial. El nuevo presidente del PAN es el senador Gustavo Madero, desde siempre el delfín de Felipe Calderón.

En realidad nadie se puede llamar a sorprendido de que el nuevo jefe nacional azul haya sido Gustavo Madero. ¿Por qué? Porque era un secreto a voces. Por ejemplo, en el Itinerario Político del 26 de octubre y luego del 8 de noviembre pronosticamos que no había duda de que Madero sería el candidato ganador a la presidencia del PAN. Por igual, dijimos que desde Los Pinos se movieron las piezas para crear un escenario artificial de disputa y confrontación que buscaba hacer creer al "respetable" que existía una pelea feroz por la jefatura del partido azul.

Y expusimos que en el fondo de todo el tinglado estaba la urgencia de disipar todo residuo de sospecha sobre la legitimidad del nuevo jefe nacional azul. Es decir, que la nueva dirigencia del PAN debía surgir sin la mancha de haber sido manoseada por el Presidente. ¿Por qué Madero debía llegar sin mácula de duda?. Precisamente por eso, porque su gestión será de alto riesgo, ya que estará ante la eventualidad de procesar una candidatura externa y —acaso lo más importante—, porque está en riesgo de que —luego de diez años—, el PAN sea echado del poder.

Bueno, la "jugada" resultó tan perfecta, que durante los dos últimos meses no faltaron los que hablaron de un choque de trenes, que Calderón había perdido el control del proceso, que los leales a Calderón se habían fracturado y, en el extremo, que operadores menores como Patricia Flores, le arrebatarían al Presidente el control de la sucesión. Pocos entendieron que Felipe Calderón es el hombre que mejor conoce al PAN, y que gracias a ese conocimiento, le arrebató a Fox la candidatura presidencial azul.

Jugada maestra

Lo cierto es que desde la casa presidencial se manejó una cuidadosa estratagema que terminó con un acuerdo de todos contra el "caballo negro", Roberto Gil, un joven panista que fue usado de fea manera para legitimar al nuevo presidente del PAN, que será tanto o más calderonista que Germán Martínez y César Nava. Lo importante es que se cumplió el principal objetivo. ¿Cuál?. Ese, el de la legitimidad. Es decir, hoy no existe quien pueda poner en duda que Gustavo Madero es uno de los más legítimos jefes del PAN, que surgió de una feroz pelea entre grupos, y que no apareció la mano presidencial. Sin duda asistimos a una jugada magistral del hombre que más conoce al PAN, Felipe Calderón.

Por eso, a partir de la tarde de ayer, lo importante ya no es la presidencia del partido, sino la forma en que procesará la elección del candidato presidencial azul.

Todos saben que para buscar el más alto cargo de elección popular, los aspirantes a ese cargo —los pretensos a la candidatura presidencial por el PAN, por ejemplo—, primero deben apoderarse del partido. Así ocurrió, digamos, con Manuel Clouthier, Fernández de Cevallos, Vicente Fox y, de manera parcial, con Felipe Calderón. Bien, pues hoy el partido está precisamente en manos de Felipe Calderón.

Es decir, que en ausencia de un candidato presidencial fuerte, que peleara por el control del partido, en el delicado proceso de selección del sucesor de Felipe Calderón, el control del partido lo tiene... ¡Felipe Calderón. ¿Por qué?. Porque no existen siquiera candidatos azules capaces de disputarle el partido al Presidente. ¿Y qué quiere decir eso?.

Muy fácil; que Felipe Calderón manejará directamente la sucesión en el PAN, a partir de una maniobra que pocos le podrán cuestionar, ya que el nuevo presidente del partido llegó con la total legitimidad. Más aún, para eso requería un presidente del PAN a modo, y para eso requería sacar a quienes eran un estorbo, como Manuel Espino. También por eso Felipe Calderón prácticamente "atornilló" a los precandidatos presidenciales de su gabinete, y limitó el crecimiento de un potencial sucesor. ¿Y entonces quien va a elegir al candidato presidencial del PAN?. ¿De dónde va a salir?.

Calderón, el único jefe del PAN

Bueno, ya está claro que el presidente tiene el control del PAN. Pero también es cierto que Felipe Calderón ya nos ofreció algunas pistas fundamentales sobre el origen del aspirante azul al 2012. Resulta que en distintas entrevistas ofrecidas a medios con motivo del cuarto año de gobierno, el Presidente ha dicho a todo el que quiera escucharlo que no sería descabellado pensar en un candidato del PAN externo, surgido de la sociedad civil. ¿Y que significa eso?.

Pues no es otra cosa que la confirmación de que el PAN se muere. En pocas palabras, que si el PAN y sus gobiernos no han sido capaces de construir una camada de líderes capaces de asumir la estafeta ganada en 2000, para refrendar los triunfos en el cambio de mando en 2012, entonces podemos hablar de un fracaso político y cultural.

¿Qué significa que desde Los Pinos se hayan impulsado las alianzas de los azules con los amarillos?. ¿Qué significa que el presidente Felipe Calderón haya deslizado en distintas entrevistas, que no ve mal un candidato presidencial del PAN externo, ciudadano, no panista?. ¿Qué significa que el propio Felipe Calderón prácticamente le haya ofrecido esa candidatura presidencial a Juan Ramón de la Fuente?. ¿Qué significa que el gobierno de Felipe Calderón haya pactado con el SME el reciclaje de un pillo como Martín Esparza, que era un leal a AMLO y a Marcelo, y hoy será un leal al PAN y al gobierno de Calderón?. ¿Y que significa el virtual rompimiento de la poderosa Elba Esther Gordillo con el gobierno de Calderón, y su realineamiento con el PRI de Enrique Peña Nieto?.

Todas esas señales, además del férreo control del partido, que legitimó con la llegada de Gustavo Madero, permiten suponer que el PAN se aproxima a una crisis terminal, y que su verdadero y real jefe, Felipe Calderón, se prepara para una batalla épica en 2012. El problema es que Calderón se podría quedar solo.

Al tiempo.

En el camino

A propósito, no falta mucho para el rompimiento entre Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard. En días recientes, en una declaración que muestra nerviosismo y descontrol, López Obrador acusó a Marcelo de dejarse mangonear por "la mafia que le robó la elección". Dijo que esa mafia quiere imponer a Marcelo como candidato presidencial de la izquierda, acusación que abrió una grieta del tamaño de la falla de San Andrés, entre AMLO y Marcelo.

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