Hospital de Jesús, una herencia de Hernán Cortés
Fundado en 1524 por Hernán Cortés, el Hospital de Jesús sigue activo y conserva reliquias únicas de la historia médica y colonial de México
En el corazón del Centro Histórico, se encuentra la primera institución creada por Cortés, lugar que esconde un sinfín de reliquias históricas y donde hoy reposan los restos del conquistador fallecido un 02 de diciembre de 1547.

Nacido en 1485 en Medellín, Extremadura, España, Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano, estudió Derecho en la universidad de Salamanca, más tarde se trasladó a trabajar a Valladolid como escribano y años después regresó a su ciudad natal.
En 1504 llegó a la española en Santo Domingo donde se aventuró a las expediciones castellanas en las nuevas tierras descubiertas por Cristóbal Colón. En el avance de los descubrimientos y conquistas, Cortés decidió adentrarse más allá de los territorios conocidos hasta ese momento.
Luego de un largo recorrido junto con cientos de soldados castellanos y un amplio ejército de indígenas aliados, lo acompañaba también Gerónimo de Aguilar y una mujer esclava de nombre Malintzin o doña Marina (mejor conocida como ‘La Malinche’) recibida como ofrenda a su paso por los diferentes poblados, el 08 de noviembre de 1519 Hernán Cortés tuvo su primer encuentro frente a frente con el tlatoani mexica de Tenochtitlan, Moctezuma Xocoyotzin, en la esquina de lo que hoy es la avenida República de El Salvador y avenida Pino Suárez en la Ciudad de México.
Una obra pía
En ese mismo sitio, una vez consumada la caída de Tenochtitlan, Cortés ordenó construir la primera edificación de la era novohispana: el Hospital de la Purísima Concepción y de Jesús Nazareno. Dedicado a la asistencia médica, principalmente para integrantes de familias indígenas, es una de las tres instituciones que subsisten hasta la actualidad -junto con el Colegio de Vizcaínas y Nacional Monte de Piedad- desde los primeros años de la llegada de los castellanos.

La inauguración se llevó a cabo en 1524, en el paraje denominado “Huitzilán”, que significa lugar abundante de colibríes. El primer hospital de América y tercero en el mundo nació para atender tanto a españoles como a indígenas que requirieran atención médica de madera gratuita.
Fue el primer médico graduado en España, el sevillano Pedro López, el encargado de dirigir y administrar el nosocomio, quien también planeó la construcción del inmueble inspirado en el Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla.
Luego de la muerte de Cortés el 02 de diciembre de 1547, dejó estipulado en su testamento la forma de operar del hospital a través de un Patronato del cuál sus descendientes se harían cargo de manera permanente como herencia de su legado.
La tradición de los descendientes de Cortés al frente del hospital se rompió en 1932 con la renuncia voluntaria de un integrante de la familia Pignatelli debido a su imposibilidad de permanecer en México.
Posteriormente, el Dr. Benjamín Trillo Meza se convirtió en el primer patrono de origen mexicano del hospital creado por Cortés. Su administración duró 30 años durante la cual se emprendieron los trabajos de ampliación del edificio con una construcción anexa de 5 pisos alrededor de la original
A través del tiempo, personalidades de la medicina como el Dr. Gustavo Baz Prada, o el Dr.
Julián Gascón Mercado, este último en tres periodos diferentes, se desempeñaron como patronos de la institución más antigua del país. Actualmente, el Dr. Octaviano Rosalez Serafín se encuentra el frente del patronato.
Un tesoro novohispano
Excélsior tuvo acceso a las instalaciones del Hospital de Jesús en compañía del director médico, Gerardo Ricardo Zurita Navarrete, “estamos en la obra pía de Cortés: la finalidad del hospital es dar atención médica a los grupos sociales más vulnerables, aquellos que no tienen ninguna institución pública y que tampoco tienen los medios de poder atenderse en instituciones privadas. Entonces nuestra labor es asistencial”, afirmó.
Hoy en día contamos con servicios básicos como radiología, urgencias, laboratorio clínico, medicina de rehabilitación y entre otros que requieren inversiones muy altas y hoy no contamos con ese apoyo debido a los recortes que ha venido haciendo el gobierno a particulares. Realmente nos sostenemos de cuotas de recuperación con las que tratamos de salir adelante”, expresó Zurita.
Al cruzar las puertas del complejo del número 81 de la avenida 20 de noviembre en el Centro Histórico de la Ciudad de México, se tiene la sensación de viajar en el tiempo; el inmueble conserva la esencia que le dio vida hace más de 500 años. A decir de algunos trabajadores del lugar hay muchas probabilidades de que la Malinche haya pisado aquellos jardines, aunque no hay registro histórico sobre ello, es un pensamiento que persiste entre quienes conviven a diario tras esos muros.
En los patios centrales se encuentran las que son consideradas como las dos primeras fuentes de América. En ese sitio, comenta nuestro anfitrión, suelen llegar grupos de colibríes en diferentes temporadas del año, lo que rememora el nombre que alguna vez llevó el lugar: “Huitzilán”.

Una de las principales joyas que conserva el recinto es la que fue el despacho de Cortés, adornada con obras de arte del siglo XVI entre las que destacan dos retratos del propio Cortés: uno de ellos elaborado poco tiempo antes de su fallecimiento. La pintura resalta por su realismo, al tiempo que deja entrever la estatura real del conquistador de Tenochtitlan.

Aquí tenemos una imagen dedicada a la virgen de la Purísima Concepción de la que Hernán Cortés era muy devoto. Esta obra fue realizada por el artista Alonso Vázquez por indicación de los reyes de España y ellos mismos la regalaron al Hospital de Jesús”, ahondó Zurita Navarrete.

El techo está adornado por grutescos, un artesonado elaborado de madera que conforman 153 octaedros cubiertas en polvo de oro. “Esta obra artesanal tiene un estilo morisco, se dice que es único en América, y se sabe que hay uno parecido en Italia porque el artesano que lo realizó es italiano. Para completarlo tardó cuatro años. Fue realizado con maderas muy finas. Tiene el detalle de una rosa en fondo azul en madera bañada en polvo de oro de 24k unidas por una cruz de Malta también bañada en oro”, detalló el galeno.
El espacio que actualmente es ocupado como la sala de juntas del patronato, así como la oficina central del Patrono, conserva una mesa de gran tamaño elaborada en una sola pieza de madera, tiene una antigüedad de unos 450 años, mide 2m de diámetro, varias toneladas de peso y está cubierta por un barniz especial para garantizar su conservación con el paso del tiempo.
De acuerdo con el libro Breve Historia del Hospital de Jesús, del Dr. Julián Gascón Mercado, la relevancia de la gran mesa circular es que “en ella estuvieron los restos de Hernán Cortés por más de 7 meses, bajo la responsabilidad del Patronato, y vigilados día y noche por personal especializado desde finales de 1946 y hasta principios de 1947, antes de ser inhumados en el Templo de Jesús”.

El olor de la historia
Durante los trabajos de ampliación y remodelación del hospital en 1962 se encontró una pieza arqueológica de tipo basalto esculpida con una representación de la diosa Tonantzin, misma que se encuentra en el amplio patio de la parte baja del inmueble.

Al pie de las escaleras entre los jardines se aprecia la réplica de un busto de Hernán Cortés elaborado por Manuel Tolsá, cuyo original se encuentra en un museo de Nápoles, Italia. En el primer piso de la construcción original se alzan dos murales que relatan la historia de la llegada de los castellanos a la capital mexica, así como el desarrollo de la medicina desde tiempos prehispánicos hasta la creación del hospital y las aportaciones de este último a la salud.
Adorna la planta alta una serie de grutescos, se trata de pequeños cuadrados con imágenes alusivas a familiares específicos de Cortés, “estos mosaicos los mandó a hacer todavía Hernán Cortés; son flores, plantas oriundas de la zona, curiosamente hay algunos retratos, los expertos dicen que quiso la plasmar ahí los rostros de sus familiares como primos o hermanos. Están trabajadas con talavera. Pero hay una que es la más valiosa, los expertos dicen que se trata del papá de Cortés”, afirmó el médico experto en la historia del nosocomio.
Los restos del fundador
De manera adjunta, el Tempo de la Purísima Concepción y de Jesús Nazareno, es una de las construcciones religiosas más antiguas del país y del continente. Su fachada perteneció a la primera Catedral construida por los castellanos en la capital novohispana, en 1626 fue desmontada y trasladada hasta este punto donde permanece desde entonces. En el interior del recinto, el mural “Apocalipsis” de José Clemente Orozco es parte esencial del ambiente eclesiástico.
Al fondo, del lado derecho del altar principal, detrás de una placa que dice “Hernán Cortés 1485-1547”, se encuentran los restos del fundador del Hospital de Jesús descubiertos en noviembre de 1946 y que reposan de manera discreta en los muros de una de sus obras más relevantes tras su paso por territorio mesoamericano después convertido en Nueva España.

El hospital cuenta con la primera farmacia reconocida de América Latina, aunque en la actualidad solo atiende los requerimientos del hospital es considerada como la primera en su tipo desde que se tenga memoria. También se llevó a cabo la primera autopsia del continente en 1646 como parte de las labores de enseñanza médica traída desde Europa. También, el 17 de marzo de 1956 se practicó la primera cirugía a corazón abierto en los quirófanos del hospital.
La historia sigue su curso y el Hospital de Jesús se esfuerza por continuar con la filosofía que dio origen a su fundación hace 501 años, cuyo legado de Hernán Cortés sigue intacto tras su muerte. Prueba de ello es la última morada de su fundador en el lugar donde se unieron dos culturas.

«pev»
EL EDITOR RECOMIENDA












