Durango con presas suficientes para mantener poblaciones viables de Lobo Mexicano
Los resultados muestran que los parches de hábitat de alta calidad cuentan con la capacidad necesaria para mantener poblaciones viables de Lobo Mexicano.
La próxima reintroducción del Lobo Mexicano (Canis lupus baileyi), en la Sierra Madre Occidental, al noroeste de Durango, tiene como sustento científico un estudio sobre la disponibilidad de presas unguladas (con pezuña), dentro del rango histórico de esta emblemática especie, que es un depredador tope en el ecosistema.
La investigación se realizó al suroeste de los Estados Unidos y en el noroeste de México, con el fin de calcular la capacidad de carga ecológica potencial para el Lobo Mexicano, con base en las presas con pezuña presentes en los parches de alta calidad dentro de su territorio ancestral.
Entre 2017 y 2019 se monitorearon con 125 cámaras trampa dos bosques nacionales de Arizona y Nuevo México (Apache-Sitgreaves y Gila), así como un amplia zona del Bosque Nacional de Cocono también en Arizona, mientras que en México, se abarcó una gran extensión de terreno dentro del rancho El Diablo en Casas Grandes, Chihuahua y el ejido El Palomo, en el municipio de Guanaceví, Durango.
Los resultados muestran que los parches de hábitat de alta calidad cuentan con la capacidad necesaria para mantener poblaciones viables de Lobo Mexicano, en particular la Sierra Madre Occidental Sur (Durango), que es un sitio con alto potencial para la reintroducción de la especie en nuestro país.
En Estados Unidos, la estimación de la densidad potencial es alta (21.4–52.7 lobos/1000 km2), debido a la presencia de tres ungulados (presas) —el alce (Cervus canadensis), el venado bura (Odocoileus hemionus) y el venado cola blanca (Odocoileus virginianus)—.
En México, la estimación de densidad varía entre 5.2–14.3 lobos/1000 km2, tomando en cuenta sólo una especie de ungulado disponible como presa, el venado cola blanca (Odocoileus virginianus).
Nuestros cálculos representan subestimaciones de la capacidad de carga de la especie, ya que se basan únicamente en los ungulados como presas potenciales, y se sabe que el Lobo Mexicano tiene una dieta más diversa que incluye presas más pequeñas ", establece el estudio.
Los parches más extensos de hábitat de alta calidad para el Lobo Mexicano se identificaron en el Área de Población Experimental en Arizona y Nuevo México, y en la Sierra Madre Occidental, en los estados de Sonora, Chihuahua y Durango.
El estudio sobre disponibilidad de presas para el Lobo Mexicano, fue elaborado por destacados científicos del Instituto de Biología y el Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sostenibilidad de la UNAM, Alejandro González-Bernal, Enrique Martínez-Meyer y Zaira González-Saucedo, así como del Laboratorio de Ecología y Conservación de Fauna Silvestre de la UAM Xochimilco, Jorge Servín-Martínez.
Además participaron James Dedo de Hended y Jim De Vos del Departamento de Caza y Pesca de Arizona, y David L. Bergman del Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal, Servicios de Vida Silvestre del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

Hábitat
El Lobo Mexicano, la subespecie más pequeña de lobo gris en América del Norte, históricamente habitaba regiones que van desde el sureste de Arizona, el sur de Nuevo México y potencialmente el oeste de Texas, Estados Unidos, y hacia el sur hasta Oaxaca, en México, abarcando los sistemas montañosos del norte y centro de México.
A pesar de su distribución generalizada, el Lobo Mexicano se enfrentó a la persecución en ambos lados de la frontera, llevándolo al borde de la extinción, pero los esfuerzos concertados de conservación permitieron acciones de reintroducción exitosos, con las primeras liberaciones ocurridas en los Estados Unidos en 1998 y en México en 2011.
Actualmente, hay al menos 286 lobos mexicanos que viven libremente en la naturaleza en los Estados Unidos y una población más pequeña en México, de entre 35 y 40 ejemplares.
Excélsior dio a conocer que en breve una manada de cinco lobos mexicanos, volverá a poblar la sierra de Durango, con lo que se abrirá una nueva zona de liberación en territorio nacional.
Los ejemplares, que serán monitoreados en todo momento, llegarán a la región del municipio de Tepehuanes, en el ejido Bajío del Tarahumar.
fdm
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