El Fort Knox de Sudamérica
Aunque se exhiben alrededor de ocho mil piezas de orfebrería, son más de 34 mil las que perma-necen en bóvedas de alta seguridad
BOGOTÁ.
Es un festín dorado. El Fort Knox de América del Sur. No existe lugar en el mundo que guarde tantos objetos prehispánicos de oro como lo hace el Museo del Oro en la capital de Colombia.
La edificación colombiana atesora más objetos dorados de los que se conoce públicamente, porque, aunque el Museo del Oro muestra alrededor de ocho mil piezas de orfebrería, personal de la misma institución sostiene que son más de 34 mil las que permanecen en bóvedas de muy alta seguridad. Todas han sido recolectadas y hoy custodiadas por el Banco de la República de Colombia.
Además, la institución guarda celosamente una colección de momias muiscas, en perfecto estado, conservadas en sarcófagos hechos en un material plástico y a la medida de los cuerpos. Éstas tampoco son del dominio público.
Es sorprendente caminar por las salas y las exhibiciones permanentes que bañan literalmente de dorado los rostros sorprendidos de quienes caminan por sus pasillos. Los visitantes toman fotos a los objetos en los grandes escaparates que aprovechan la cromática de la exhibición permanente.
Y es tanto el color dorado del ambiente, que aturde. Pareciera que uno transita por la legendaria ciudad de El Dorado, la ciudad de oro.
Muchos de los objetos en exhibición son artesanías tumbaga, es decir, fabricados de una aleación de oro y cobre. Éstos fueron muy comunes en esta zona de América, de acuerdo con los relatos de los conquistadores españoles.
El recinto exhibe piezas de diferentes culturas indígenas asentadas en la actual Colombia antes de la llegada de los europeos, entre las que destacan la Calima, los muiscas, la Nariño, la quimbaya, la sinú, la tairona, la San Agustín, la Tierradentro y la Tolima.
El Museo del Oro fue inaugurado en diciembre de 1939, a partir de la iniciativa de dar a conocer la riqueza cultural de la Colombia precolombina, y sobre todo, tras la adquisición de una pieza conocida como poporo Quimbaya. El poporo quimbaya es una pieza de arte precolombino del periodo quimbaya clásico. Su uso principal fue el de recipiente ceremonial para el mambeo de hojas de coca durante las ceremonias religiosas. El ejemplar en exhibición fue hecho cerca del año 301 antes de Cristo.
El Museo del Oro de Bogotá abrió formalmente sus puertas al público en 1959, para tener su actual recinto en 1968.
El Museo del Oro está instalado en un edificio con altos niveles de seguridad, incluso las exhibiciones se hacen en diferentes niveles, por lo que es un museo de diseño vertical.
El Dorado
Cuando se habla de El Dorado, se piensa inmediatamente en la mítica ciudad de oro que durante años los conquistadores españoles buscaron en diferentes puntos de América.
Francisco Pizarro y Francisco de Orellana buscaron el gran tesoro en la selva del Amazonas, sin aparente éxito.
En la actual Colombia también se habla de El Dorado, pero tiene una dimensión diferente. El mito fue alimentado por los muiscas, quienes investían en oro y esmeraldas a su líder. Pero éste debía sobrevivir a una ceremonia.
En ésta se le bañaba de polvo de oro y literalmente se le enfundaba en objetos de este metal, para arrojarlo a las frías aguas de la Laguna de Guatavita. Si lograba salir a pesar del peso, se convertiría en el nuevo cacique.
Y precisamente uno de los objetos cumbre del Museo del Oro es la Balsa Muisca, fechada alrededor del año mil de nuestra era, la cual retrata en su forma, la ceremonia de elección del rey indígena.
Incluso hoy aún pueden hallarse restos de oro en el lugar.
La pieza, hallada en el campo, al interior de un jarrón de cerámica, tiene la forma de una embarcación de troncos. La balsa mide 19.5 por 10.1 centímetros. En su superficie muestra figuras humanas, de las cuales sobresale una por su estatura y ornamentación, y la que significa el cacique muisca, también conocido como El Dorado.
El líder, adornado con tocados, narigueras y orejeras, mide aproximadamente 10.2 centímetros de altura.
El Museo del Oro trata en sus diversas salas un tema diferente, aunque es generalizada la ponderación del uso del oro en las culturas prehispánicas.
En ellas podemos encontrar la sala de ‘El Trabajo de los Metales”, en donde se describen técnicas de manufactura de la metalurgia antigua, todo manjar de aprendizaje.
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