Se olvidan de los animales; critican leyes endebles

En México, Oaxaca es el único estado que no tiene ley de defensa; no obstante, sólo 20 entidades consideran castigo en su Código Penal

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Luego de que se diera a conocer a mediados de 2015 un video en que empleados de Maskota en Pachuca golpeaban a animales, ciudadanos enojados acudieron a la sucursal a realizar reclamos. Foto: Cuartoscuro/Archivo
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Luego de que se diera a conocer a mediados de 2015 un video en que empleados de Maskota en Pachuca golpeaban a animales, ciudadanos enojados acudieron a la sucursal a realizar reclamos. Foto: Cuartoscuro/Archivo
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CIUDAD DE MÉXICO.

Leyes hechas al aventón, con mala redacción, carentes de técnica legislativa, “penas ridículas” y falta de atención integral a los abusadores son la constante en la protección a los animales en México.

“Vemos este fenómeno recurrente, esta forma de trabajar, donde un supuesto protector de animales se alía con un diputado; ambos saben que van a sacar una ley pésima y que a nadie espanta, es decir, saben que no afecta a ningún sector involucrado en el abuso. En esta falsa defensa de animales se toman fotos, se llevan aplausos, pero no hay una intención seria de que las cosas cambien en el país”, acusa Gustavo Larios Velasco, presidente de la Asociación Mexicana por los Derechos de los Animales (Amedea).

En entrevista con Excélsior, el activista que por ocho años fungió como Ministerio Público, advierte del nivel de peligrosidad de las personas que gustan torturar y maltratar animales: “está perfectamente estudiado por criminólogos la peligrosidad de los abusadores de animales, misma que es considerada una sicopatía por los sicólogos”.

Acusa que en México hay un problema de mentalidad; las autoridades creen que se trata de comparar qué vale más, si los humanos o las otras especies, “no se trata de sancionar por tan absurdo juicio de valor, sino de que se tiene que apartar y rehabilitar a los abusadores porque representan un peligro para la sociedad.”

Según estudios realizados por el propio FBI (Federal Bureau of Investigation) la tortura a animales es un antecedente común en casos de asesinos seriales. En los 70, el FBI alertó del vínculo entre violencia contra animales y agresiones a humanos.

Un ejemplo es Earl Kenneth Shriner, colgaba gatos y hacía estallar cohetes en perros, fue acusado de violaciones y mutilaciones sexuales contra menores de edad en Washington en los 80.

A Ted Bundy se le acusó, en los 70, del asesinato de 36 mujeres, aunque se estima que pudo haber matado a más de cien, presenció violencia de su padre a animales y después él la ejerció mutilándolos.

En México está el caso de Gregorio Goyo Cárdenas, el estrangulador de Tacuba, que torturaba y mutilaba animales en los 40.

A partir de este año, el FBI considera al maltrato animal como delito grave, al igual que las violaciones, homicidios y secuestros. Además creará una base de datos con información de los abusadores.

En nuestro país no se ha reformado el sistema de salud; no se prevé un tratamiento sicológico o siquiátrico para los abusadores.

“Generalmente quienes torturan animales no terminan ahí, se siguen con los humanos, y es así que deberían atenderse sicológicamente si se quiere prevenir el desarollo de personalidades criminales.”

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) califica al maltrato animal como un indicador de riesgo social. Asegura que está científicamente comprobado que los animales, por el simple hecho de tener un sistema nervioso central sufren y pueden sentir dolor de la misma  manera que los humanos.

Leyes mal redactadas

El inconveniente a nivel legislativo, a decir del abogado Gustavo Larios Velasco, es que hay problemas de mala redacción. El asunto, señala, es que es gente ignorante del Derecho la que las construye.

En México todas las entidades federativas, a excepción de Oaxaca, tienen leyes de protección animal.

Éstas, “son leyes de carácter administrativo, sancionan con arrestos máximos de 36 horas, como lo establece la Constitución, y con multas”.

En 20 estados el abuso a los animales está considerado en el Código Penal local como delito.

El marco legal “menos malo”, señala Larios, es el de la Ciudad de México, administrativamente tiene penas más fuertes, las máximas pueden llegar hasta cien mil pesos, con arrestos de 36 horas y en el Código Penal la

pena máxima es de cuatro años, pero puede llegar hasta seis años cuando hay reincidencia.

Señala que está en la sociedad el cambio, pero es esencial que las autoridades se asesoren por profesionales y no por “improvisados”; adoptar animales en vez de comprarlos es esencial.

Critica que “no hay un actuar de la policía, de los jueces que sea de oficio, rápida y eficaz, porque no cuentan con el perfil sicológico ni profesional adecuado para conocer la importancia de ese trabajo.

“La realidad de los animales es bastante difícil, no es una moda, es un tema de violencia y tiene que ser tratado por expertos del derecho y de la sicología criminal.”

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