Los padres de Toño comían con los dólares que enviaba
Viven 16 familias de La Parotita, de donde es Zambrano, en pobreza extrema, en la sierra
El drama de los Zambrano se agudiza con la muerte del tercero de 16 hermanos. Antonio era quien proveía dinero a su padres y también era el sostén moral de todos sus consanguíneos, pero ya no lo será más porque su vida terminó trágicamente en el país donde trabajó los últimos diez años en campos agrícolas, particularmente en la pizca de manzana
AQUILA, Mich. 15 de febrero.— Los Zambrano Montes, parientes de Antonio, el mexicano muerto a manos de policías de Pasco, Washington, integran una de las familias michoacanas que viven en pobreza extrema y son víctimas de la inseguridad.
Las hermanas de esta nueva víctima de los excesos policiacos tuvieron que abandonar La Parotita, su lugar de origen, por temor a ser víctimas de la violencia; se fueron a Tecomán, Colima. Los hermanos sobreviven en la comunidad con más pena que gloria, pues ninguno de los tres órdenes de gobierno les procura atención alguna.
Jesús Zambrano Fernández, el padre de Antonio, también es campesino pero no puede hacer producir su tierra porque no cuenta con apoyos oficiales, tan necesarios en un municipio donde los agricultores son pobres entre los pobres.
Acá no llegan los apoyos de Progresa ni de Prospera, no hay forma de ganar dinero, mal comemos, mal vivimos”, dijo el hombre de 65 años, quien además sufre de artritis: “me dicen los doctores que de un rato a otro me puedo quedar paralítico”.
Por esa enfermedad, don Jesús no pudo ir por el cadáver de su hijo a Estados Unidos; lamenta no haber acompañado a su esposa, quien va en camino con una visa humanitaria que le permitirá hacer los trámites para repatriar el cuerpo de Toño, como lo llamaban.
El señor Zambrano Fernández fue entrevistado por Excélsior en su vivienda junto con su hijos, primos y sobrinos. Asegura que Antonio fue un hijo muy responsable:
Él nos apoyaba, se quedaba casi sin comer o limitado pa’pagar la renta, siempre nos estaba mandando, y pues casi nos estaba sosteniendo. Lo poquito que ganaba, mil, 500, 200, 100, con lo que podía, y con lo poquito que él nos mandaba, pues yo sentía que era mucho. Aquí la crisis está dura, pero ya desgraciadamente nos lo quitaron; pues se nos acabó, como se dice por ahí, la chichita”, expresó con evidente tristeza.
Los seres queridos de Antonio Zambrano exigen justicia. No comprenden por qué fue ultimado de manera “tan brutal”; ellos ven el hecho “como un crimen racial”; se muestran satisfechos por la intervención del gobierno federal, particularmente del presidente Enrique Peña Nieto, a quien piden que dirija la mirada a este municipio costero lleno de carencias.
“Quiero mandarle un mensaje al Presidente, que nos eche la mano lo más que se pueda con esto; nosotros estamos bien jodidos aquí. Y que no quede impune, que le dé pa’delante con esos policías que le hicieron esta tragedia con mi hermano”, dijo Juan, hermano menor de Antonio, quien también estuvo en Pasco. Asegura que los mexicanos son tratados ahí con cierto odio por los policías del lugar.
La Parotita es una comunidad donde viven 16 familias, todos son parientes y comparten el apellido Zambrano; está en la punta de un cerro de la Sierra Madre del Sur, muy cerca de los límites de Aquila con Coalcomán; para llegar al sitio es necesario cruzar una brecha por donde sólo pueden circular vehículos todoterreno y se atraviesa un río caudaloso.


