China llega a la patagonia

Los asiáticos están por terminar una estación rastreadora de telemetría y comando espacial, una instalación que muchos califican como un nuevo centro de espionaje

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La estación china está ubicada en el Paraje Quintuco, a 355 kilómetros al noroeste de la ciudad de Neuquén, y será puesto en marcha en marzo de 2017.
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La estación china está ubicada en el Paraje Quintuco, a 355 kilómetros al noroeste de la ciudad de Neuquén, y será puesto en marcha en marzo de 2017.
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Desde el año pasado, grupos de argentinos se han manifestado frente al terreno donde se está construyendo la base china. Exigen que el proyecto salga de la zona. Fotos: Especial
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El diario La Nación dice que el presidente Macri ya hace una renegociación con los chinos. Foto: Archivo
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CIUDAD DE MÉXICO.

Una nueva estación rastreadora de telemetría y comando espacial está a punto de ser completada en la Patagonia, Argentina, y será operacional en 2017.

Pero está también en el centro de un debate, tanto porque se trata de la primera estación de su tipo que la República Popular China construye fuera de su territorio como por las reservas que despierta dentro y fuera de Argentina, especialmente en Estados Unidos, que el operador sea el Ejército Popular Chino.

Cierto que el programa espacial chino está bajo la égida militar, como de una forma u otra ha pasado con los programas espaciales estadunidense, soviético (ruso) y de otros países, pero el hecho es también que China Popular es ahora una gran potencia que busca tener influencia fuera de sus fronteras y que desde las revelaciones de Edward Snowden sobre la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadunidense, muchos en el mundo identifican las estaciones rastreadoras con instalaciones de “espionaje”.

Construida a un costo de 300 millones de dólares sobre un terreno de 200 hectáreas cedidas al Programa chino por 50 años por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), su corazón es una enorme parábola de 110 toneladas y 35 metros de diámetro, dirigida al espacio. Es complementada por una segunda antena de 13.5 metros.

El centro incluye facilidades para computación e ingeniería, alojamientos para técnicos y una planta generadora eléctrica independiente.

Algunos en Argentina se quejan de que la construcción está rodeada de secrecía, tanto que se ha negado la entrada a periodistas y funcionarios municipales y llevado a Horacio Quiroga, alcalde de la ciudad de Neuquén, a quejarse de que es “tierra china en territorio argentino”.

Para algunos, las grandes antenas orientables pueden ser usadas con más de un fin, y según la revista The Diplomat, basada en Tokio, “la historia de China de robo digital, así como su ensayo de tecnologías destructivas antisatélite, sugiere que los manifestantes en Argentina tienen razones para cuestionar el uso real de la base de la Patagonia”.

Convenida en 2014 por un acuerdo entre los gobiernos de la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner,

y el presidente chino, Xi Jinping, la estación se halló desde un principio en medio de una controversia que aún resuena pese a las reiteradas explicaciones de funcionarios argentinos y chinos.

“Esto forma parte de un plan de China que piensa en llegar a la Luna en 2020, ya que Estados Unidos abandonó ese proyecto y nosotros desde acá vamos a colaborar. Se ha estudiado cuál es el lugar más conveniente, se pensó incluso en San Juan, pero como es zona sísmica se descartó”, dijo el oficialista Ruperto Godoy, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado en febrero de 2015.

Dos meses después, el embajador de China en Argentina, Yan Wanming, afirmaba en un foro político que “es un proyecto de cooperación intergubernamental con fines pacíficos. Favorece la exploración lunar que en el caso de China comenzó a hace cinco años. En 2017 queremos llegar a la Luna y hacer la caminata. No entiendo por qué tantos comentarios negativos. Generaremos 1,500 puestos de mano de obra argentinos. Los técnicos son chinos”.

Pero el debate no cesa, sobre todo por quienes alegan que hubo cesión de soberanía argentina y la posibilidad de que tenga usos militares.

Paralelamente, se afirma que los Estados Unidos ven con desconfianza la construcción de una base china en el continente americano, sobre todo por versiones de que el gobierno chino ya opera instalaciones para recolección electrónica de inteligencia en Cuba, en un sitio conocido como El Bejucal, a relativamente pocos kilómetros del estado de Florida, sede del Comando Sur estadunidense.

El influyente periódico La Nación de Buenos Aires consignó en marzo pasado que el nuevo gobierno argentino, bajo el presidente Mauricio Macri, ya empezó una discreta renegociación con Beijing sobre “uno de los temas que mayor polémica provocaron en los últimos años. Se trata de la construcción de una estación espacial de China situada en Neuquén, que podría tener un uso militar ya que la empresa estatal Satellite Launch and Tracking Control General (CLTC), que se encargará del control del lugar, depende del Ejército Popular Chino”.

Macri prometió también que divulgaría las “cláusulas secretas” del acuerdo entre Argentina y China, pero los negociadores advirtieron que no hay tales cláusulas secretas.

Paralelamente, el gobierno  de Macri ha expresado que gustaría que los argentinos pudieran disponer de más del diez por ciento del tiempo acordado de uso de las antenas para sus propios experimentos espaciales.

De acuerdo con el periódico, el embajador Yang se ha mostrado dispuesto a dialogar sobre los cambios específicos que busca hacer el gobierno de Macri en el convenio. “Claro que el tema será abordado en lo inmediato entre ambos estados y la canciller Susana Malcorra tomará cartas en el asunto ya que Macri viajará a Pekín en septiembre para la reunión del G20. Para ese entonces el gobierno quiere tener cerrados todos los frentes con China, país al que considera un socio estratégico por el nivel de exportación de soya que ejecuta y por las inversiones que tiene proyectadas Pekín en el país”, agregó.

Pero eso no ha terminado con el debate. Según la revista The Diplomat, especializada en temas de extremo oriente, hay preocupación porque la estación se encuentra en el mismo sector de longitud que la costa este de los Estados Unidos y a la misma distancia que Washington DC de satélites geoestacionarios sobre El ecuador que sirven a esa región.

Las autoridades chinas han asegurado que la antena es de movimientos muy lentos y por tanto no útil para uso militar, pero de acuerdo con un “experto en comunicaciones espaciales” el equipo en el centro chino podría ser usado para el monitoreo de satélites geoestacionarios, además de telemetría y observación del espacio profundo.

El embajador argentino, Roberto García Moritán, que representó a su país en las negociaciones para el Tratado de Comercio de Armas, dijo a la publicación que ”las antenas y la telemetría” en la estación china “tienen un uso dual... esta antena tendrá la capacidad de interferir con comunicaciones, redes electrónicas, sistemas electromagnéticos; tiene la capacidad para recibir información sobre el lanzamiento de proyectiles y otras actividades espaciales, incluso drones (aeroplanos no tripulados) y el movimieno de armas estratégicas. Tiene la capacidad de recolectar información de enorme sensitividad en la eventualidad de una competencia militar”.

Pero la idea central es que “la más moderna estación interplanetaria” de China es parte del “Programa Nacional de Exploración de la Luna y Marte”.

El secretario de Gestión Pública del gobierno de la provincia patagónica de Neuquén, Rodolfo Laffitte, explicó que las instalaciones de la CLTC, localizadas en el llamado “paraje del Quintuco”, unos 350 kilómetros al noroeste de la ciudad de Neuquén (mil kilómetros al suroeste de Buenos Aires), “en inmediaciones de Las Lajas y Bajada del Agrio”, según descripción de un medio local, son realmente un beneficio para su país.

La realidad, sin embargo, es que la estación ya parece ser lo que cada convencido quiere que sea: una instalación con capacidad de espiar, según sus críticos, o simplemente lo que dicen sus defensores, un puntal para la exploración espacial.

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