Amor por Vincent van Gogh

Fue tal la atracción que sintió el actor Mario Iván Martínez al descubir la vida y obra del pintor, que lo llevó a debutar como dramaturgo en la obra Vincent, girasoles contra el mundo

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CIUDAD DE MÉXICO.

Mario Iván Martínez debuta como dramaturgo gracias a la obra Vincent, girasoles contra el mundo, que este 8 de julio se estrena en el Teatro Helénico.

El actor abrió las puertas de su casa para que los lectores de Excélsior pudieran ver cómo se caracteriza como el pintor neerlandés Vincent van Gogh (1853-1890), protagonista de esta historia, quien vendió tan sólo una pintura en vida, de las alrededor de 900 que hizo; vivió en la pobreza y en muchos momentos en la depresión, la soledad y la locura; se relacionó con tres mujeres fundamentales, amorosa y fraternalmente; tuvo el apoyo incondicional de su hermano menor Theo, comerciante de arte, a quien escribió más de 650 cartas, y murió a los 37 años sin saber la fama y el reconocimiento mundial que su obra obtendría años más tarde.

No quise dejar de lado su evolución pictórica, pero ¿qué de sus relaciones íntimas, de las mujeres en la vida de Van Gogh, del evento en el que se cortó la oreja? Me puse a leer cada vez más y decidí que este podría ser mi primer reto como dramaturgo, obviamente nutriéndome de muchas fuentes, algunas esenciales como Lust for Life, de Irving Stone, y las cartas a Theo, su hermano menor, con quien tuvo una profusa correspondencia; él fue su mecenas, gracias a él logró sobrevivir.

También decidí que la obra iba a ser tanto acerca de Van Gogh, como de una mujer muy especial, su cuñada Johanna van Gogh-Bonger. Esta mujer fue feminista, realizó estudios en el Museo Británico, había leído a Multatuli (Eduard Douwes Dekker, 1820-1887), un gran escritor y filósofo holandés, era a todas luces atípica, quien abogaba por la emancipación de la mujer y anhelaba el voto; leía libros subversivos como La igualdad de los sexos, de François Poullain de La Barre, que estaba casi
prohibido.

Cuando se muere el cuñado y en menos de seis meses, el marido, ella se queda con 899 pinturas en su casa, que nadie quiere y un hijo de un año. ¡Tiene que sobrevivir! Así que cada año, con tenacidad casi religiosa, ella se dedica a colocar las pinturas porque sabe que la cámara fotográfica va a obligar a la gente a ver el arte de distinta manera. No se imaginó qué grado de aceptación iba a tener Van Gogh, después de la aversión que sufrió su obra y de la condena total de los academicistas”, explicó Martínez en entrevista.

Fue en su casa, en la colonia Condesa, donde Mario Iván Martínez se caracterizó como el pintor, siendo el Autorretrato, de 1889 de Van Gogh, su referente para el personaje.

La obra, también protagonizada por Fernando Memije y Paula Comadurán —quienes interpretan a diferentes personajes—, abordará la faceta del pintor como predicador, los momentos en los que le pidió matrimonio a su prima, la viuda Cornelia Adriana Vos-Stricker (Kee) —petición que fue rechazada contundentemente—, y la relación amorosa, y desaprobada por su familia, que tuvo con la prostituta Sien, a quien conoció siendo ella madre de una hija y estando embarazada.

Algunas de sus cartas las transformé en escenas. Hice una adaptación, porque interpreto a Van Gogh y a Theo, constantemente cambio de personaje. Hay eventos reales sumamente novelescos, que ejemplifican esta cuestión apasionada de él mismo, quien reconocía que tuvo problemas graves de carácter que superar, porque ‘sólo frente al lienzo adquiero cierta cordura, pero dentro de mí habita también un demonio impredecible, retorcido, intolerante’”, detalló.

UN ACTOR APASIONADO

Entrar a la casa del actor es como acceder a un mundo imaginario en el que predominan los elementos teatrales. Pintada en la pared, se lee la leyenda “Vitam et sangvinem pro arte nostra” (Vida y sangre para nuestro arte) flanqueada por dos imágenes, una que refiere al teatro y otra a la música.

Baúles, pinturas suyas y de otros autores, autorretratos, dibujos y libros; también una imagen de su madre, la actriz Margarita Isabel (1941-2017), acompañada por flores, a quien Mario Iván dedica su primera obra como dramaturgo.

Mi mamá fue testigo del proceso. Ella también leyó el diario de Johanna van Gogh-Bonger que escribió, el de Los girasoles contra el mundo. Mi mamá me dio el nombre para la obra y es totalmente a ella”, comentó.

La duela marcó cada paso hacia su habitación en la que un tocador rodeado de luces en el espejo, cual camerino, y encabezado por un dibujo a lápiz de su madre, hecho por su abuelo, el director Gonzalo Martínez, lo recibió con la barba y el maquillaje para Van Gogh.

No dejo de conmoverme a la distancia, a pesar de que él vivió hace más de 100 años, que hoy a mí como actor mexicano, del siglo XXI, me otorgue esta relación tan personal para ejercer mi oficio, es a todas luces un privilegio y yo lo escogí. Vino en el momento oportuno, en el momento en la vida en el que puedo verme como él, y puedo intentar entenderlo en la multiplicidad de factores que lo hacen tridimensional, humano, y lo alejan del mito”, concluyó.

-Por Nancy Méndez

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