Entre archivos históricos y memes, Mario García Torres y el arte figurativo
El artista mexicano entrelaza historia, política y cultura pop en su más reciente muestra en Berlín
BERLÍN.- El artista conceptual mexicano Mario García Torres presentó en Berlín su más reciente exhibición titulada ‘Nada me ha enseñado la vida’, con motivos que ilustran pasajes de la historia cultural mexicana y la cultura de internet. Se trata de la quinta exhibición individual del artista con la galería Neugerriemschneider y su primera incursión en el arte figurativo.
Al entrar en la galería se observan diferentes pinturas al óleo en blanco y negro con motivos que han preocupado y llamado la atención del artista, quien desde hace varios años ha buscado formar y entrelazar historias en forma de guion gráfico. Las pinturas forman un conjunto ensayístico en paredes blancas y una alfombra café que invitan a los espectadores a descifrar algunos pasajes del México posrevolucionario, años en los que los intelectuales mexicanos -pintores, fotógrafos, dramaturgos y filósofos- trabajaron para moldear tanto el pasado como lo que sería el futuro del país.

Representantes de este proyecto son cuatro obras en las que el artista explora a Salvador Novo (1904-1974) y Julio Antonio Mella (1903-1929). Los motivos de estas pinturas fueron diseñados algorítmicamente y posteriormente pintados con cambios significativos. Salvador Novo, cuya prosa, poesía y drama rebeldes, a veces provocativos, lo distinguen como un destacado pensador hispanohablante de principios del siglo XX, es representado en un retrato surrealista que lo representa cinco veces. Originalmente una alusión al retrato múltiple de Marcel Duchamp de 1917, esta constelación se representa en la pintura de García Torres con una borrosidad onírica.
El Quinteto Novo se sienta en círculo alrededor de una mesa, encarnando la retrospección multifacética que tan a menudo está en el centro de las investigaciones artísticas de García Torres.
Para el artista originario de Monclova, Coahuila, estas obras representan esos años de búsqueda constante en el arte, donde el mundo artístico parecía tan lejano. El recuerda como en su juventud en su natal Monclova se ponía a devorar las secciones culturales de los periódicos, el leía lo que decía Carlos Monsiváis, Octavio Paz y los intelectuales de la época y le parecía un mundo inalcanzable.
En esta exposición, a diferencia de muchas otras donde yo me he buscado a mí mismo en otros lugares en la historia del arte conceptual, se trata de regresar a una pasión que siempre se ha visto desde lejos, la idea de que la intelectualidad está en el centro. Entonces a veces uno ve la vida cultural desde lejos, por ejemplo, a veces la vida cultural en Monclova no existía, la vida cultural existía en el centro del país. Es como cuando ves todo muy lejano y solo piensas -yo quiero participar, pero pareciera casi imposible”, señaló García Torres.
El espectador puede encontrar en las imágenes diferentes lecturas del pasado y a su vez reinterpretarlas.
García Torres considera el pasado como una reserva aparentemente infinita de posibilidades, que permite una multitud de lecturas independientes. En su práctica, aquello que se considera completo se convierte en un comienzo, un punto de partida para que las historias sean examinadas, expandidas, olvidadas y reaprendidas. Los momentos se transforman en espacios donde la construcción y la realidad se encuentran en igualdad de condiciones.
Hay una cosa importante de revisar, como vivimos en un espacio de simbolismo, vivimos en un espacio en donde pareciera que desde Estados Unidos se nos estuviera diciendo ‘esta es la verdad’, pero la verdad en México siempre ha sido borrosa, nunca hemos tenido certidumbre y ahí es donde de alguna manera yo quería hacer ese ensayo”, afirmó el artista.
Mario García Torres dijo que ha estado involucrado no solo en obras inconclusas, sino también en aquello que no termina por decirse. “Me parece mucho más interesante buscar estos mensajes ocultos en muchas cosas, desde lo que se dice entre líneas, en la historia del arte, hasta en nuestra cotidianidad”, apuntó.

Ejemplo de ello es la obra que retrata a Julio Antonio Mella, miembro fundador del Partido Comunista Cubano, quien tras años de activismo político que lo llevaron a la persecución y arresto, huyó a través de Centroamérica a la Ciudad de México en 1926, donde fue asesinado en circunstancias misteriosas menos de tres años después, a la edad de 25 años.
La pareja de Julio Antonio Mella pareja, fotógrafa y activista italiana Tina Modotti, presenció el crimen nocturno y se convirtió en sospechosa. Para exonerarla, el muralista Diego Rivera, amigo del entonces presidente mexicano, organizó una recreación del asesinato para las autoridades, dirigida y protagonizada por Modotti. En sus tres obras sobre este tema, García Torres conecta con la realidad teatral de esta representación al mostrar la escena en diferentes momentos, lo que funciona como una muestra de historias subjetivas, no lineales e irresueltas.

El artista buscó mostrar relaciones entre acontecimientos históricos y problemáticas actuales con espacios de reflexión.

En la exhibición también se observan imágenes que hacen referencia a memes conocidos, en una de ellas aparece el perro Cheems, una ploma en Chucks, un gato con el pulgar hacia arriba, ejemplos reconocibles, a la vez alterados y resignificados.
Como una película
García Torres buscó que la exhibición se leyera como una película, una continuidad de escenas y de cortes. Algunas pinturas representan episodios históricos muy puntuales, pero también hay pinturas que sugieren pausas, espacios para la reflexión.
En voz del artista, estos espacios son de suma importancia, ya que, como en el cine, estos momentos son necesarios, escenas que sirven para prepararte para lo que viene o para pensar en lo que acaba de suceder.

Yo me planté que la exposición se leyera como un tipo de película, como un ensayo narrativo, pero sin un mensaje en blanco y negro, sino sugerir como se ve en el cine, que una de las grandes maravillas del cine es lo que está entre corte y corte. De alguna manera pensé que en la exposición podía haber eso, contar pequeñas historias que en conjunto comprendieran una experiencia interesante”.
Algunos de estos espacios representan momentos dramáticos que para García Torres resultan fundamentales para los espectadores internacionales. “Hay dos historias relevantes que quería mostrar: una en el contexto de los años 20’s y 50’s, el teatro, los intelectuales, la cultura, el gobierno en México y con ello explicar quiénes somos”, dijo.
El artista dijo tener una relación interesante y querida con Berlín, ciudad en la que nunca ha pasado más de diez días, pero en la que siempre ha participado en exhibiciones y encuentros. “Berlín fue muy importante en relación del avance del arte contemporáneo de México, como por ejemplo en la Haus der Kulturen der Welt. Berlín fue un epítome para el arte contemporáneo en México y de alguna manera siempre ha estado cercano”, aseguró.
Si bien yo soy un turista en Berlín, siempre es un lugar al que he regresado muchas veces y es un lugar que siempre he repensado al menos desde mi estudio”.
La exposición estuvo abierta al público del 12 de julio al 23 de agosto del 2025. La galería Neugerriemschneider se encuentra en el centro de la capital alemana, lugar emblemático de representaciones artísticas.
EL EDITOR RECOMIENDA








