“El amor bonito incluye conflictos”: ¿por qué los problemas pueden fortalecer una relación? Especialista lo explica
Johnny Abraham, autor de “No te enamores (sin haber leído este libro)”, explica por qué los conflictos no tienen que ser el fin de una relación y cómo aprender a resolver las diferencias puede ayudar a construir un amor más sano y duradero

¿Por qué algunas personas terminan una y otra vez en el mismo tipo de relación? ¿Qué tanto influye la infancia en la forma en que amamos? Para Johnny Abraham, conferencista especializado en inteligencia emocional, sanación de rupturas, patrones relacionales y amor propio, entender nuestras propias emociones es uno de los primeros pasos para construir vínculos más sanos.
En entrevista, el autor de “No te enamores (sin haber leído este libro)”, compartió las razones que lo llevaron a escribir su libro, habló sobre las creencias que todavía arrastramos acerca del amor y explicó por qué una relación bonita no significa vivir sin conflictos.
También reflexionó sobre el papel de las redes sociales, la importancia de reconocer nuestros propios patrones y lo que debemos preguntarnos antes de tomar la decisión de casarnos.

¿Qué motivó a Johnny Abraham a escribir su libro?
La idea de escribir “No te enamores (sin haber leído este libro)”, surge de sus propias experiencias amorosas. Después de atravesar situaciones amorosas, Johnny Abraham comenzó a preguntarse por qué le costaba tanto superar el final de una relación. Con el tiempo, al acompañar a otras personas en sus procesos personales, descubrió que muchas compartían inquietudes similares.
Entonces dije, ‘Tiene que haber patrones, tiene que haber fórmulas, tiene que haber algo que me pueda dar un mapa, una guía para hacerlo mejor’”, explicó.
A partir de ahí, comenzó a estudiar las relaciones, observar las experiencias de las personas a las que acompañaba y analizar su propia historia. Su intención era encontrar herramientas para comprender el amor y aprender a construir relaciones duraderas.

El especialista explicó que su intención era revelar el supuesto misterio del amor, aunque, como señaló, en realidad no es ningún misterio.
El autor también considera que seguimos reproduciendo ideas antiguas sobre las relaciones y el matrimonio, aunque la sociedad esté en constante cambio.
Entonces imagínate que en pleno 2026, con inteligencia artificial y demás, seguimos comportándonos en las relaciones como en la Edad Media”, comentó.
Por eso, describió su libro como una guía que le habría gustado tener en el pasado para evitar algunos sufrimientos y aprender a relacionarse.

¿Qué es lo que más le sorprende de cómo vivimos el amor actualmente?
Para Abraham, uno de los problemas es que todavía buscamos pareja pensando en lo que puede ofrecernos materialmente o en cómo encaja con algunas expectativas, en lugar de preguntarnos si realmente queremos construir una vida en común.
El dinero, la apariencia física, el apellido o la familia pueden influir cuando elegimos a una pareja, pero, desde su perspectiva, no son suficientes para mantener una relación a largo plazo.
Deberíamos de enfocarnos en ¿queremos lo mismo?, ¿realmente podemos comunicarnos?, ¿realmente los dos queremos esforzarnos al parejo?”, señaló.
Johnny considera que es necesario cambiar la manera en que entendemos las relaciones y dejar de verlas únicamente como una forma de obtener estabilidad. Propone dar importancia a la comunicación, los objetivos y la disposición de ambas personas para trabajar en equipo.
¿Cómo influye la infancia en las parejas que elegimos?
Las experiencias de la infancia también tienen un papel importante en la manera en que nos relacionamos durante la adultez. De acuerdo con Johnny Abraham, las primeras relaciones que observamos, especialmente las de nuestros padres, pueden influir en lo que aprendemos a reconocer como amor.
Si crecimos viendo peleas constantes, infidelidades o comportamientos dañinos, podemos llegar a pensar que esas situaciones son normales y repetirlas en nuestras propias relaciones. También explicó que debemos desaprender aquellas experiencias que nos marcaron para poder mejorar.

Sin embargo, el autor aclaró que el pasado no determina por completo nuestro futuro amoroso.
Para Abraham, identificar estos patrones permite reconocer cuáles de nuestras creencias nos ayudan a construir relaciones saludables y cuáles nos siguen causando dolor.
¿El amor bonito también tiene conflictos?
Aunque muchas personas relacionan una relación ideal con la ausencia de problemas, Johnny Abraham considera que los desacuerdos son parte natural de compartir la vida con alguien que tiene experiencias, ideas y vivencias diferentes.
El conflicto no tiene por qué convertirse en una amenaza para la pareja. También puede ser una oportunidad para dialogar, llegar a acuerdos y aprender a trabajar en equipo.
El amor bonito incluye conflictos, no existe el amor bonito sin conflictos. El conflicto es la oportunidad de empezar a lograr acuerdos, y esos acuerdos construyen la relación”, explicó.
Por ello, considera que las parejas no necesariamente tienen éxito porque nunca discuten, sino porque aprenden a resolver sus diferencias sin convertirlas en una lucha constante.
De hecho, las parejas más exitosas no son las que no pelearon o no pelean, son las que pelean bien, o sea, discuten bien, usan esa crisis como herramienta de crecimiento”, señaló.
Para el autor, construir un amor bonito implica disposición para afrontar las etapas complicadas, aprender del otro y buscar soluciones en conjunto, en lugar de esperar que todo funcione sin esfuerzo.

¿Las redes sociales nos alejan de las relaciones profundas?
La tecnología ha cambiado la manera en que conocemos personas y mantenemos el contacto, pero también puede distraernos de las oportunidades de conectar con quienes tenemos enfrente.
Johnny Abraham señaló que es cada vez más común encontrar personas pendientes del celular mientras caminan por la calle, están en un café o comparten tiempo con alguien más.
Entonces, ¿a qué voy? A que nos perdemos el momento presente, a que no nos vemos a los ojos”, comentó.
Aunque reconoce que las plataformas digitales pueden ser herramientas útiles, advirtió que pasar demasiado tiempo en ellas puede llevarnos a compararnos con los demás y consumir información sin prestar atención a los demás.
¿Qué hacer si siempre terminamos en el mismo tipo de relación?
Cuando una persona siente que repite las mismas experiencias amorosas, el primer paso es observar su propio comportamiento. Así lo explicó Abraham, quien considera que reconocer nuestra participación en una dinámica es fundamental para empezar a cambiarla.
Lo que ves lo puedes cambiar; si no lo ves, no lo vas a poder cambiar”, afirmó.
Este proceso requiere dejar de reaccionar automáticamente y prestar atención a nuestros pensamientos, emociones y decisiones. Con práctica, es posible desarrollar hábitos distintos y abrir la puerta a nuevas experiencias.
Entonces, antes de buscar una pareja diferente, su propuesta es comenzar por revisar la relación que tenemos con nosotros mismos.

¿Johnny Abraham recomienda casarse?
Para el autor, el matrimonio no es una decisión que deba tomarse únicamente porque existe enamoramiento o porque la sociedad espera que una pareja dé ese paso. Antes de casarse, considera importante preguntarse si ambas personas están dispuestas a crecer y afrontar juntas los problemas.
¿Estás dispuesto a hacer ese viaje de autoconocimiento en compañía de tu pareja o a la primera incomodidad vas a tirar la toalla?”, planteó.
Abraham explicó que el matrimonio puede traer momentos muy felices, pero también situaciones de estrés y crisis que requieren compromiso, paciencia y disposición para aprender.
Por eso, no considera que casarse sea la opción adecuada para todas las personas. Para él, la decisión depende de la disposición de cada quien para construir una relación y asumir lo que implica compartir la vida con alguien más.
Su reflexión invita a mirar más allá de la boda y del enamoramiento inicial: antes de dar ese paso, vale la pena preguntarse si realmente queremos crecer junto a otra persona, incluso cuando las cosas no salgan como esperábamos.