Snapchat, la nueva red social

Toda la estética de Snapchat se opone al comportamiento de la mayoría de la gente en Facebook, Instagram o Twitter

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CIUDAD DE MÉXICO. 

Las aplicaciones de mensajería instantánea han evolucionado de manera sorprendente, de texto, mensajes de voz hasta imágenes y videos de tan sólo 10 segundos, pero cómo ha sido toda esta evolución tecnológica.

Esta es la historia, en la década de los 80, un ingeniero alemán llamado Friedhelm Hillebrand, ayudó a concebir una manera de enviar y recibir mensajes de texto a través de los celulares. En ese tiempo, el ancho de banda de los teléfonos móviles era limitado, lo que significaba que los mensajes debían ser lo más breves posibles.

¿Cómo lo hizo posible?  Hillebrand experimentó una gran variedad de saludos, frases y concluyó, muy a la alemana, que la mayoría de las cosas que necesitaban decirse podían expresarse en cerca de 160 caracteres y hasta en menos. La infraestructura terminó por mejorar, así que ya no hubo límites para la cantidad de texto que podíamos transmitir en un mensaje. Para 2007, los mensajes de texto habían superado las llamadas como el modo de comunicación preferido, si no como estándar.

Como todo avance tecnológico, está transición creó un pánico moral intergeneracional. La mayoría creyó que nos convertiríamos en entes asociales, misántropos, que preferirían esconderse detrás de la seguridad de una pantalla en vez de enfrentar la intimidad de una conversación hablada. Los mensajes de texto liberaron a la generación de las restricciones, la inconveniencia y la incomodidad de las llamadas telefónicas, mientras permitieron que la gente estuviera conectada de manera más constate y libre.

Hace poco pensé en este cambio mientras trataba de entender el auge de Snapchat y es que al igual que los mensajes de texto, esta red social floreció a partir de una escasez, aunque esencialmente distinta. Como es obvio ya no vivimos en la era de Hillebrand, pero las palabras que utilizamos para expresarnos, sí pueden ser una tecnología imperfecta. La mayor parte del significado no solo depende de lo que decimos o las palabras exactas que elegimos, sino también de nuestros ojos cuando nos expresamos, así como la agudeza (o suavidad) del tono que utilizamos en la voz. El texto difícilmente captura siquiera una fracción de esa profundidad emocional, incluso aunque podamos teclear tanto como queramos. Snapchat es el ejemplo más reciente y mejor realizado de las distintas maneras en que estamos recuperando las capas de significado que perdimos cuando comenzamos a digitalizar nuestras interacciones.

Todos los intentos por recrear el comportamiento humano en el software suelen ser incómodos, por ejemplo, el recuadro que aparece cuando la persona con la que mensajeas, esta tecleando, el famoso, (escribiendo) oficialmente llamado, typing awareness indicator,  sin duda está hecho para ser útil, es la versión virtual de ver cómo alguien inhala y después separa los labios para hablar, pero se vuele algo atemorizante cuando aparece y luego desaparece... sí a todos nos ha pasado. De manera similar, las notificaciones de mensajes ¨vistos¨completamente diseñada para que sepas cuando alguien abrió y leyó tu mensaje, y lamentablemente estás siendo ignorado.

En 2011 aparecieron los emojis como parte de una actualización del software iOS de Apple y ofrecieron una paleta de puntuación más clara. Agregar emojis como corozaones, sonrisas, ojos asustados, caras enfermas, etcétera, a un mensaje hizo mucho más fácil proyectar con seguridad el sarcasmo, el humor, dolor, amor a un medio que hasta ese entonces había sido árido en cuanto a las emociones.

Pero así como lo dijo Hillebrand, los mensajes con poco texto parecen ser la ola del futuro y Snapchat es pionero. La aplicación permite a los usuarios enviar videos breves e imágenes  que desaparecen segundos después de ser envíados, esto es lo que la distingue de las demás redes sociales, además tiene filtros, pero son distintos a cualquiera, ya que cuenta con efectos horribles y cómicos, como hacer que tu rostro parezca un tomate rojo o los que te aplican una máscara de algún animal.

2012, los primeros años de Snapchat, el pánico moral estuvo presente como en cualquier invento nuevo, los usuarios y la prensa suponían que utilizarían esta red social para intercambiar fotos desnudos.

Todo muy bien, pero ¿cómo funciona?

Muy fácil, de forma similar a una app de mensajería instantánea,  donde puedes añadir contactos y enviarles mensajes en forma de fotos o videos, ya sea individual o enviarla a diferentes grupos. La diferencia es el tiempo en que el receptor podrá ver el mensaje y de esta manera, será más complicado que roben tus fotos.

Toda la estética de Snapchat se opone al comportamiento de la mayoría de la gente en Facebook, Instagram o Twitter. Snapchat no es la app que utilizarías para mostrar tu belleza, es el lugar donde realmente eres tú, pues hay menos presión de lucir presentable o ser cómico. Parece que lo mundano de nuestra vida cotidiana es la característica más cautivadora que podríamos compartir.

pdg