La madrugada que llevó a la Caballería Motorizada al Zócalo CDMX (FOTOS)
Soldados del Agrupamiento de Caballería Motorizada iniciaron su jornada a medianoche, afinando hasta el último detalle para participar en el desfile por el 215 aniversario de la Independencia.
El silencio de la madrugada se rompe en el Campo Militar 1-A, el reloj marca las 00:00 horas cuando la corneta irrumpe con un sonido metálico que ordena levantarse.
No es un día más, no es un día común, inicia la jornada que llevará a los integrantes del Agrupamiento de la Caballería Motorizada a desfilar en el corazón de la Ciudad de México.
Soldados inician su jornada en el Campo Militar 1-A
La reacción es inmediata. Con un movimiento casi instintivo, los soldados se enderezan, ajustan las botas y ponen en marcha la rutina que han practicado desde meses hasta la perfección. Lo que para muchos es simple disciplina castrense, para ellos es también un ritual íntimo.
En segundos, las camas quedan impecables: colchas lisas, fundas ajustadas, todo en orden milimétrico. Después, el uniforme.
Chaleco táctico, fornituras, insignias que brillan bajo la luz tenue de la galera. Pero hay más que acero y tela: una oración, un código silencioso que recuerda las lecciones de una madre, de una abuela.
El reto de la madrugada no está en las armas ni en la resistencia física, sino en los pequeños detalles que construyen identidad, el espacio compartido de la galera se convierte en un escenario distinto.
Las conversaciones son breves, casi susurros.
El Cabo de Caballería Samuel García Galindo del 5to Regimiento de Caballería Motorizada del Ejército Mexicano, recuerda cómo de niño observaba el desfile por televisión y soñaba con ese instante.
“Para mí, desde muy pequeño, al ver este a los soldados desfilar, era un sueño, ahorita ya lo estamos cumpliendo y estoy preparándome para continuar ascendiendo y seguir con esta vida militar”.
Mientras que el Cabo de Caballería José Cruz Mesa Ríos del 5to Regimiento
Caballería Motorizada del Ejército Mexicano con siete participaciones en el desfile cívico-militar, recuerda la emoción que siente con los gritos de la multitud.
“Es una gran emoción en el trayecto, mucha gente siempre nos va ovacionando, nos va gritando, entonces pues es mucha emoción que sentimos al salir del campo y trasladamos para Palacio Nacional”.
Todos saben que sus seres amados, algunos deben estar esperándolos en el Zócalo para verlo marchar, otros lo harán por televisión.
Sin embargo, todos saben que lo que vivirán no es solo un protocolo: es la culminación de meses de preparación.
La orden se dio puntual a las 02:43 todos a sus unidades blindadas; saben que el camino al Zócalo capitalino es corto desde el campo militar 1A.
Con movimientos milimétricos acomodan de manera perfecta las unidades blindadas que recorren las vialidades de la Ciudad de México.
Algunos sentados en las bateas, otros parados, el frío cala hasta los huesos. Otros cierran sus ojos para descansar, otros revisan mentalmente el conteo del paso.
Varios sostienen algo en sus manos, como si cargaran un estandarte personal, ya rumbo al Centro Histórico.
Destaca el papel de las mujeres en la caballería
El cuadro de la virilidad se rompe con el personal femenino que representan la fuerza, pero también orgullo y presencia de la mujer en las Fuerzas Armadas, y precisamente la historia les está dando la razón, les está haciendo justicia con la presencia de una mujer en la Presidencia del país, con la presencia de la presidenta Claudia Sheinbaum Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.
Para la Subteniente de Caballería Diana Camila Juárez Roque del 5to Regimiento de Caballería Motorizada Ejército Mexicano, el poder femenino comienza a tener fuerza.
“Somos de caballería, son las primeras mujeres que estamos encabezando el arma de caballería, y pues como tal estamos representando el poder femenino, cómo podemos observar este en el 2021, ingresaron las primeras mujeres arma de caballería”
La calma se rompe al llegar al primer cuadro de la capital. Policías, organizadores y logística del desfile transforman las calles en un engranaje perfecto. El olor del asfalto húmedo, las luces encendidas y el silencio que se rompe anuncian que el escenario está listo.
Hace frío tras la lluvia que se dejó sentir en varios puntos de la ciudad de México, un frío que se agudiza con el sereno de la mañana, son las cuatro de la mañana y ya están varios contingentes en los perímetros de la Plancha del Zócalo capitalino, faltan varias horas para iniciar lo que siempre se espera, desfilar por las calles de la gran ciudad.
Es el 215 aniversario del inicio de la Independencia. El protocolo no admite errores: banderas ondeantes, carros temáticos, formaciones que avanzarán en orden milimétrico. En medio de todo, se encuentran ellas que afinan su formación. Se corrigen, ajustan filas, respiran profundo. Ya no son espectadoras: son protagonistas.
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