La historia es pareja; panteón de San Fernando
El propósito de este recorrido cultural y turístico es recordar a las esposas de los llamados “hombres ilustres”, que muchas veces permanecieron ocultas
CIUDAD DE MÉXICO.
Bien reza el dicho que “detrás de un gran hombre, hay una gran mujer”. Y en la historia de los héroes de México también está la de sus esposas y acompañantes. Personajes que, muchas veces, quedaron ocultos de la mirada pública, pero son pilares del pasado del país. Mujeres que hicieron lo mismo de soldaderas o asesoras de sus esposos. Mujeres que aguardan en su morada para ser recordadas.
Y de eso se tratan los recorridos caracterizados que se ofrecen en el Museo del Panteón de San Fernando: recordar a las esposas de los hombres ilustres. Son trayectos guiados por la actriz Nelly López, que interpreta a Dolores Escalante, prometida del político José María Lafragua, quien murió víctima de la epidemia de cólera en la Ciudad de México en 1849.
Ataviada con un pomposo vestido negro, guantes de encaje y un sombrero amarrado al cuello, la joven transporta al espectador más de 100 años atrás. Es un viaje al México independiente y luego al Revolucionario. Pero no para hablar de fechas y decretos históricos, sino para relatar la vida de quienes yacen en las tumbas del Panteón de San Fernando, declarado Patrimonio de la Humanidad.
Se cuentan las hazañas de Benito Juárez y su esposa Margarita Maza; las de Ignacio Zaragoza y Rafaela Padilla de Zaragoza; las de Vicente Guerrero y María Guadalupe Hernández. Esas y otras parejas forman el rompecabezas del México del siglo XIX. Y, entre tumbas, Dolores Escalante, en voz de la actriz, trae de su memoria sucesos importantes, anécdotas y costumbres de la época.
“Este recorrido particularmente es con perspectiva de género. Se llama Mujeres ilustres. Entonces hablamos, más que de ellos, de sus esposas, de sus compañeras, y la aportación que éstas hicieron a la historia. Vamos pasando por diferentes personajes y hablamos pedacitos de la historia de cada uno de ellos y la usanza que tenían las mujeres del siglo XIX y del romanticismo, que es la época en que nos situamos históricamente”, explica Nelly López.
Un trayecto de más de una hora en el que se descubre, por ejemplo, que Margarita Maza tuvo 12 hijos de Benito Juárez, pero fallecieron cinco; que siguió a su esposo en su ruta por Oaxaca, luego huyó a Estados Unidos y, finalmente, murió de cáncer en la Ciudad de México. No participó en política, pero apoyó y, en cierto modo, guio las decisiones del presidente, su marido.
“La información trata de pasarse de manera ligera, con bromas y anécdotas que entran en el momento para que no se haga una saturación de fechas y nombres, sino relatos que te dejan reflexionando sobre la historia. La más impactante es tal vez la de Benito Juárez, cuya esposa fue su fiel seguidora”, añadió López, quien también participa en los recorridos guiados por el Museo de la Ciudad de México.
Espacio con vida
Así es como, acotó, un espacio sombrío adquiere vida. Un panteón hecho museo. Nuestro pasado contenido en lápidas descubiertas con teatro. Construido en 1832, el Panteón de San Fernando fue declarado Panteón de los Hombres Ilustres y alberga los restos de Ignacio Zaragoza, Melchor Ocampo, Francisco González Bocanegra, Miguel Lerdo de Tejada e Ignacio Comonfort, entre otros.
Sobre sus muros también están decenas de lápidas de personas anónimas, quienes murieron en la epidemia de cólera en 1849 y forman también parte de nuestra historia. Más mujeres y niños que rodean las tumbas en el centro del panteón.
Además de las visitas guiadas, el museo ofrece talleres gratuitos de teatro, artes plásticas, dibujo y cortometraje, y realiza presentaciones de libros y conciertos; actividades que conviven en los pasillos de nuestra historia.

