Clara Brugada abrió granja de crueldad animal

La militante de Morena no pudo acreditar la procedencia de los ejemplares que desde 2012 habitan en un espacio del Parque Ecológico Cuitláhuac

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CIUDAD DE MÉXICO.

Tomás es un dromedario de ocho años, con un peso aproximado de 500 kilos, dócil y que gusta del contacto con la gente. Actualmente es la estrella de la Granja Interactiva del Parque Ecológico Cuitláhuac, ubicado en Iztapalapa y que fue construido en terrenos del extiradero de basura de Santa Cruz Meyehualco. Es uno de los animales que sobrevivieron a tres años de maltrato, falta de alimento, nula atención médica y malas condiciones en este espacio inaugurado el 12 de agosto de 2012 por la entonces delegada Clara Brugada.

El día de hoy podemos decir que Iztapalapa deja de ser el traspatio de la Ciudad de México, que Iztapalapa deja de ser el basurero de la Ciudad de México y que Iztapalapa se convierte en un espacio de vida distinta”, afirmó la hoy militante de Morena durante la ceremonia de corte de listón, que estuvo acompañada por una lluvia de confeti y música de tambora.

En este acto no se dijo que se carecía de un presupuesto asignado para la atención de los 14 ejemplares de vida silvestre que albergaba el sitio: dos dromedarios, tres cebras, cuatro llamas y cinco ciervos rojos, así como decenas de animales de granja como gallinas, vacas, caballos y borregos.

“Nosotros llegamos a lavarles los bebederos que estaban verdes; era un descuido inminente porque no había recursos etiquetados para la granja y aún así la abrieron, montaron todo un show para la inauguración, pero se olvidaron de que los animales comen y necesitan tratamientos médicos tanto preventivos como correctivos”, acusó la bióloga Mireya Vargas, actual administradora del Parque Ecológico Cuitláhuac.

La fiesta y el gusto de los vecinos de la demarcación por tener un área ecológica con animales terminó pronto, con el deterioro de las instalaciones y una visita de inspección de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), que puso al descubierto violaciones a la Ley General de Vida Silvestre.

Ignacio Millán, subprocurador de Recursos Naturales de la Profepa, reveló que en el operativo realizado el 15 de agosto de 2013, en atención a diversas denuncias ciudadanas, se encontró que la granja era ilegal porque no tenía registro ante la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para operar como Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) ni constancia de incorporación al padrón de Predios o Instalaciones que manejan Vida Silvestre fuera de su Hábitat (PIMVS).

Tampoco existía plan de manejo para las especies y, aparentemente, los animales provenían del mercado negro, de tráfico ilegal.

No se acreditó la legal procedencia de los ejemplares; esta autoridad presupone una actividad ilícita en su adquisición”, se puede leer en el acta PFPA/39.3/2C.27.3/00108-13/FA, levantada por los inspectores federales.

Al término de su gestión, Brugada y compañía sólo dejaron un documento en el que una asociación civil denominada Comercializadora de Fauna Silvestre, desconocida por la Semarnat, hizo la supuesta donación de los ejemplares con números de aprovechamiento que resultaron ser apócrifos, según el oficio SGPA/DGVS/08491/14 firmado por Jorge Maksabedian, director general de Vida Silvestre de la Semarnat.

El número de bitácora del dromedario número 1, Tomás (09/V7/3740106/12), no corresponde a un registro de aprovechamiento válido porque ni siquiera tiene la estructura de las claves que se asignan para el control de los animales, mientras que en los otros casos los registros pertenecen a ejemplares distintos y de diferentes dueños.

Mireya Vargas afirmó que esta práctica es común entre comercializadoras que usan un mismo número de aprovechamiento para vender varios animales o entre criaderos que buscan blanquear ejemplares que tienen un origen ilícito.

Destacó que los animales de la Granja Interactiva consumían desperdicios de la Central de Abasto, como lechugas, jitomates y coles podridas en el mejor de los casos, ya que existe comunicación interna que reconoce que a veces, tanto las vacas, borregos y caballos, como los dromedarios, llamas y ciervos, eran sacados de sus corrales para que por lo menos pudieran comer pasto.

Por medio de la presente le informo que debido a la falta de alimento para cubrir las necesidades diarias de los animales se procederá a cerrar la granja como medida preventiva, para resguardar la seguridad de los visitantes así como de los ejemplares, ya que al no tener la alimentación requerida los animales pueden presentar algún comportamiento agresivo hacia las visitas y provocar algún percance”, avisó el pasado 6 de mayo Enrique Alexis Martínez Burgos, exadministrador del Parque Ecológico Cuitláhuac en una nota informativa dirigida a sus superiores.

Antonio Franyuti, director de la Organización Animal Heroes, explicó que existe una extraña facinación de los políticos por los animales cuando detectan que arriba de 50% de las personas tiene perros y gatos en sus hogares y creen que acercándose a ellos tendrán una mejor imagen.

“Hay políticos que están genuinamente interesados por los derechos de los animales y quieren ser la voz del pueblo, pero hay otros que simplemente vieron el potencial y decidieron subirse al tren”, manifestó.

Franyuti, artífice de la Ley de Circos sin Animales, hizo un llamado a la Profepa y Semarnat para que dejen de dar permisos de posesión de animales silvestres porque existe un problema de sobrepoblación de casi todas las especies en México.

Valencia recibió la bronca

Jesús Valencia, exdelegado en Iztapalapa, aseguró que en octubre de 2012, cuando asumió el cargo, la granja habilitada en el Parque Ecológico Cuitláhuac no tenía suficiencia presupuestal, pero se subsanó.

Estos espacios habían sido inaugurados unos meses antes por su predecesora, Clara Brugada, militante de Morena.

“La delegada Clara, en la parte final de su administración, no calculó recursos de mantenimiento y como era al final (de su gobierno) no había recursos”, sostuvo el ahora diputado federal perredista.

Aseguró que su administración supo de la carencia de las autorizaciones federales requeridas para tener los animales, aunque dijo desconocer la actual situación del parque.

Recordó que diversas personas intentaron obtener recursos para la granja, entre ellas la entonces diputada local Ernestina Godoy, quien fuera colaboradora de Brugada en la jefatura delegacional.

“Ernestina Godoy etiquetó recursos, al parecer 12 millones de pesos, para la administración del parque. Nosotros inauguramos la pista de go karts (en el interior)”, señaló.

Excélsior buscó la postura de Brugada, pero hasta el cierre de esta edición no había respondido.