Peligra la Roma frente a inmobiliarias

La conservación artística libra una carrera contra el tiempo y la voracidad de las constructoras. Universidades y vecinos luchan por preservar la identidad de la emblemática colonia

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Colima esquina Tonalá. Con toques renacentistas, y un imponente portón hecho de hierro forjado.
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Mansión convertida en el Centro Gallego. Destacan su fachada neoclásica, sus escalinatas y columnas.
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Colima 168, mansión con un imponente porche formado con columnas y balcón. Detalles de diversos estilos.
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Museo del Arte del Objeto, Modo. Construcción con detalles Art Nouveau en sus balcones y portada.
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Puebla 74, casa construida en el estilo funcionalista, con proporciones simétricas en toda su estructura.
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Puebla 78 y 82, casa con detalles Art Decó en la fachada y herrería del balcón. Destacan las cornisas sobre las puertas.
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Edificio Art Nouveau en Guanajuato 58. Fue cubierto con pintura. Balcones aboveados y herrería orgánica.
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El edificio Art Nouveau de Guanajuato 54 combina ornamentos orgánicos con balcones de hierro forjado.
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Construido de ladrillo rojo, el pequeño castillo medieval que alberga actualmente al Instituto Renacimiento.
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En Querétaro 109 se combinan los estilos Art Decó y Funcionalista. Se juega con volúmenes que sobresalen.
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Edificio ecléctico en Orizaba y Álvaro Obregón, con detalles neoclásicos, afrancesados y balcones de cantera.
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CIUDAD DE MÉXICO, 22 de marzo.- La conservación del patrimonio arquitectónico de la colonia Roma es una carrera contra el tiempo y contra la voracidad de empresas inmobiliarias.

Las colonias Roma, Roma Norte y Roma Sur cuentan con la mayor concentración de mansiones, casas familiares y edificios de departamentos de las primeras tres décadas del siglo XX.

En la colonia Roma la voracidad de construcciones nuevas, las modificaciones de uso de suelo y la transformación de casas en oficinas pone en riesgo el patrimonio arquitectónico y artístico de ese barrio, aseguraron vecinos, autoridades e investigadores de esa colonia.

De acuerdo con vecinos, no existe un programa especial de conservación del patrimonio de esta colonia que tiene edificios de la época porfirista, donde se experimentó con estilos eclécticos, donde se mezclaban el mudéjar con el barroco, el neocolonial, el campirano, el neoclásico.

Más tarde se construyeron edificios con detalles Art Nouveau, Art Decó y funcionalistas, convirtiendo a esta zona en la más rica arquitectónicamente hablando del siglo XX en la Ciudad de México.

Estimaciones de autoridades de la delegación Cuauhtémoc, del Instituto Nacional de Bellas Artes y vecinos, establecen que se mantienen aún en pie alrededor de mil 150 edificios catalogados como artísticos o históricos, siendo la mayor concentración del país.

De acuerdo con datos de la propia delegación Cuauh-témoc, entre octubre de 2011 y octubre de 2013, durante la administración que encabezó Agustín Torres, se autorizaron 43 desarrollos en esa colonia, con un total de 835 viviendas en construcción tan sólo en la colonia Roma Norte.

Se estima que ese ritmo de construcciones y de entrega de licencias no ha descendido en los últimos dos años.

Batalla constante

De acuerdo con funcionarios de la Territorial Roma-Condesa de la delegación Cuauhtémoc, los domingos son utilizados por las constructoras para efectuar los trabajos más importantes de demolición, debido a que ese día trabajan menos funcionarios delegacionales.

Los casos más recientes de destrucción de casas han sido la de Orizaba en el cruce con Colima, donde una construcción de los años 60 fue derribada para edificar un conjunto de departamentos; o en la misma calle, la casona de Colima 159 fue intervenida recientemente, y en la calle Coahuila, entre Jalapa e Insurgentes, los predios en obra van cuadra tras cuadra.

Ladrillo a ladrillo, muro a muro, predio a predio, paulatinamente se afectan estructuras centenarias, se abren nuevos establecimientos, se acrecienta la llegada de visitantes, clientes, proveedores, comensales, parroquianos a una zona que en 100 años no ha sido dotada de alguna vialidad adicional.

Casos como el de la calle Querétaro es el más dramático ejemplo de la alteración de la vida de la colonia.

La habilitación de medio centenar de locales en un solo inmueble ha provocado la llegada de cientos de personas a diario, saturando la vialidad y generando conflictos viales, molestias a vecinos y riesgos de protección civil.

Para el fallecido Guillermo Tovar y de Teresa, cronista de la ciudad, la Roma es un barrio con “la última arquitectura no desechable que hubo en la ciudad”.

La presión sobre la Roma coloca a la delegación Cuauhtémoc como la del mayor número de denuncias ante la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), con 569.

Las demandas por violaciones al uso del suelo, son, además, el principal motivo de queja ante la PAOT.

Las alteraciones a la vida de los vecinos suceden, sobre todo, en los corredores de la colonia, en las avenidas Álvaro Obregón, Orizaba, Colima y Jalapa.

La delegación Cuauhtémoc tiene una brigada en la Territorial Roma-Condesa que cotidianamente recibe quejas de vecinos que observan nuevos tapiales que ocultan fachadas donde se trabaja en demolición de casonas para edificar nuevos inmuebles.

A este esfuerzo se han sumado los vecinos de la colonia, quienes reportan cualquier indicio de afectación a casonas sin autorización.

Planes y planes

Durante su administración, el exdelegado Alejandro Fernández impulsó la creación de un Programa Parcial de Desarrollo Urbano de la Colonia Roma, que requiere de un estudio previo que debe realizar la Secretaría de Desarrollo Urbano (Seduvi).

Pese a la insistencia durante su gestión, Fernández no logró que la Seduvi aprobara la realización del “estudio base” para realizar posteriormente el programa Parcial de Desarrollo.

El programa tenía como fin la conservación del patrimonio tal y cómo se encuentra en la actualidad y evitaría que se modificara el aspecto de los edificios patrimoniales, la altura de las construcciones nuevas, los usos de suelo y por ende los giros comerciales.

A la fecha han sido los vecinos y universidades los que han efectuado el mejor levantamiento de la riqueza cultural de la zona.

La Universidad La Salle, organizaciones civiles y vecinos, efectuaron un levantamiento del patrimonio artístico y arquitectónico de la Roma.

La Universidad Autónoma Metropolitana y vecinos efectuaron un levantamiento pormenorizado de la infraestructura urbana, características de la vialidad y movilidad y del manejo de los residuos sólidos.

Jaqueline Ducolomb, fundadora del Movimiento Pro Dignificación de la Colonia Roma,  destacó que el esfuerzo de los vecinos que se niegan a dejar sus casas es lo que ha mantenido en pie el patrimonio de la Roma.

Tenemos 10 por ciento de las casas porfiristas del país”, explicó Ducolomb.

Para Édgar Tavares, quien ha trabajado en los institutos nacionales de Bellas Artes y de Antropología e Historia, además del Consejo de la Crónica, la Roma es de las colonias de la ciudad “que tienen identidad”, sin embargo, destacó que no hay que verla como un museo.

La colonia fue espacio de una ilusión: Tovar y de Teresa

La colonia Roma fue trazada por primera vez en 1902, por Edward Walter Orrin sobre los terrenos que se conocían como Potreros de La Romita.

Su traza fue innovadora para la época, calles anchas, aceras, drenaje, agua potable, electricidad, camellones amplios para pasear y con alumbrado público.

Se exigía que cada casa construida fuera monumental. Los primeros en construir en la zona fueron las familias acaudaladas del porfiriato, y posteriormente a la Revolución, los jefes revolucionarios edificaron mansiones y se construyeron edificios con estilos más en voga en otras zonas del mundo.

Durante décadas fue el barrio más exclusivo de la ciudad y vivió su etapa de esplendor hacia finales de los años 30 e inicios de los años 40.

La urbanización de colonias como la Cuauhtémoc, Polanco y Lomas de Chapultepec entre las décadas de los 50 y 70 provocaron que la Roma cayera en una etapa de abandono paulatino y deterioro de sus servicios urbanos.

Hacia los años 70 e inicios de los 80 hubo casas que fueron derribadas para dar paso a edificios más altos, modernos y sin la gracia de las viejas casonas, o bien ante la imposibilidad de pagar su mantenimiento e impuestos, los dueños de las casas no tuvieron más opción que venderlas o ponerlas en renta para ser usadas como oficinas privadas.

Tras los sismos de 1985, se inició el proceso de recuperación de edificios deteriorados y su revaloración que continúa hasta la fecha.

Esto ha llevado a la llegada de visitantes en auto, que requieren de mejoras en la semaforización, más cajones de estacionamiento, saturación de parques y otros espacios públicos, y un proceso de invasión del espacio público con las mesas y sillas que colocan los restaurantes y cafés.

Para Guillermo Tovar y de Teresa, quien fuera cronista de la Ciudad de México, los sismos de 1985, junto con la “pésima concepción de especuladores y mercanchifles metidos a negociadores inmobiliarios” se encargaron de dañar a la colonia, escribió en el prólogo del libro Colonia Roma de Édgar Tavares, de editorial Clío.

“Recuerdo con tristeza una inmensa cantidad de casas magníficas siendo demolidas y desechadas, con sus riquísimos materiales de construcción, tales como mármoles y maderas preciosas convertidos en basura.

La colonia Roma fue el espacio de una ilusión”, describió Tovar y de Teresa.