Volatilidad
Luego de cuatro jornadas, la calificación muestra al América, Tigres y Monterrey, probablemente los presupuestos más importantes de la Liga Mx y todavía indiscutibles candidatos al título, fuera de las plazas de liguilla. Si bien no existen suficientes argumentos para ...
Luego de cuatro jornadas, la calificación muestra al América, Tigres y Monterrey, probablemente los presupuestos más importantes de la Liga Mx y todavía indiscutibles candidatos al título, fuera de las plazas de liguilla. Si bien no existen suficientes argumentos para sacar conclusiones, es una pequeña, pero muestra al fin, de la dificultad de pronosticar resultados en el balompié azteca.
Estos vaivenes en la eficacia de los equipos, para algunos positiva, por la imprevisibilidad que entienden es atractiva para la competencia, para otros, manifiesta mediocridad deportiva.
Esta volatilidad futbolística que todos los medios denuncian desde sus respectivas fronteras es la misma que ejercen ellos mismos en los análisis que rara vez tienen que ver con el juego.
Cruz Azul perdió las dos primeras jornadas e inmediatamente se instaló un escenario apocalíptico. Tuvo un gran partido contra Santos e increíblemente algunos se preguntaban si con los refuerzos los cementeros estaban para campeón… La última jornada, luego de un buen partido contra Toluca que le empataron in extremis, de nuevo, surgieron los fantasmas.
La irregularidad de la competencia local hace que una buena o mala racha pueda sentenciar quién se coronará, y los dirigidos por Siboldi no están exentos de esta realidad.
Pase lo que pase, lo que sucede en La Noria es una contravención al buen manual de gestión deportiva; un director deportivo que no participa en la elección del entrenador, refuerzos que llegan con el torneo empezado y una inestabilidad organizacional que es imposible que no se permee en el vestidor.
De darse un éxito en estas circunstancias, algo que puede suceder en el contexto descrito anteriormente, con este funcionamiento institucional, será efímero y sólo mérito de los habitantes del vestuario.
Las expectativas que se generaron en la prensa local alrededor de los desembarcos en Europa de Diego Lainez y Chuky Lozano son directamente proporcionales al desencanto que produce la actualidad deportiva de estos dos jóvenes de gran potencial. Ojalá sirva su ejemplo para entender cómo se debe actuar en estos casos; hay que ser prudentes y que la ansiedad mediática no los termine ahogando de expectativas. Ni antes eran Messi y Neymar ni ahora se puede sentenciar que no les ha alcanzado para jugar en las mejores ligas del mundo. Dejémosle crecer.
Sueltos de cuerpo, algunos hablan de falta de físico… ¿para ser como quién? ¿Papu Gómez o David Silva, por ejemplo? Ojalá todo pasara por ahí.
