Vende humo y violencia

Me parecieron muy desafortunadas las declaraciones de Ricardo La Volpe sobre los “vende humo”. Principalmente, por relacionar indirectamente el comentario con un colega y, además, por criticar iniciativas como las que ha tenido Santos en aras de una mayor ...

Me parecieron muy desafortunadas las declaraciones de Ricardo La Volpe sobre los “vende humo”. Principalmente, por relacionar indirectamente el comentario con un colega y, además, por criticar iniciativas como las que ha tenido Santos en aras de una mayor profesionalización de nuestros jugadores.

La Volpe me parece el entrenador más influyente que ha tenido nuestro futbol desde Nacho Trelles para acá. Un director técnico que ha dejado la impronta entre tantos colegas, y que ha despertado el interés por su trabajo de personajes como Guardiola, es, sin dudas, alguien que tiene mucho contenido. Y todo esto, y sin doble sentido, a pesar de haber ganado nada más que un solo campeonato. Ganando es muy fácil tener imitadores, sin hacerlo, tiene todavía muchísimo más mérito. Sus virtudes, aunque haya hecho todo lo posible para ensombrecerlas con su díscola personalidad, son innegables.

Ricardo, quien en su momento fue revolucionario por su metodología de trabajo y su lucidez táctica en servicio del buen juego, debería ser más respetuoso de nuevas ideas que pueden mejorar nuestro futbol. Si lo fuese, se daría cuenta de que un entrenador como Paco Jémez, no sólo nos puede aportar mucho, sino que, además, aunque por caminos diferentes, tiene una idea que no está tan lejos de cómo él siempre consideró que debe jugar un equipo de futbol.

Fueron realmente muy lamentables los incidentes que se produjeron en el Pirata Fuente el pasado viernes durante el enfrentamiento entre las porras de Tigres y Veracruz. Pero no menos patéticos son algunos de los análisis que se vienen realizando sobre los hechos en los medios de comunicación. Nos empeñamos, como si fuese tan importante, en determinar si empezaron unos u otros. El discurso en defensa de cada postura está condicionado por el color de la camiseta, como si el resultado final del encuentro entre escualos y felinos dependiera de quién fue el que comenzó con las agresiones. Quién empezó no es determinante, lo fundamental es analizar qué podemos hacer para que no se repitan estos hechos de violencia.

¿Qué falló en la seguridad? ¿Cómo pueden juntarse en el estadio dos grupos violentos? ¿Tenemos claramente identificados a los aficionados problemáticos? ¿Aplican los clubes los protocolos de la Liga en referencia a los grupos de animación?

Que en México el futbol sea un espectáculo para toda la familia es un hecho que lo diferencia positivamente con el balompié de otros países del ámbito latinoamericano. Que nuestro querido deporte no haya sido invadido por los violentos, como ha ocurrido en otros sectores de nuestra sociedad, es un valor innegociable que debemos cuidar a capa y espada. Todos somos responsables: jugadores, dirigentes, público y periodistas. Cada uno, desde nuestros lugares, debemos asumir la responsabilidad, poner un granito de arena y generar las condiciones para que lo sucedido en el puerto, la jornada pasada, no se convierta en un hecho recurrente. No miremos para otro lado.

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