Salve al rey
El pasado domingo se ratificó que el monarca del futbol americano es Tom Brady, quien, a pesar de sus detractores, demostró su gran liderazgo, estrategia y mentalidad ganadora. Es muy difícil volver a ser testigos de una trayectoria de esa naturaleza, es más, lo afirmo, ...

Pablo Carrillo
La neurona
El pasado domingo se ratificó que el monarca del futbol americano es Tom Brady, quien, a pesar de sus detractores, demostró su gran liderazgo, estrategia y mentalidad ganadora. Es muy difícil volver a ser testigos de una trayectoria de esa naturaleza, es más, lo afirmo, nadie, nunca, logrará las marcas y resultados del exjugador de los Patriotas de Nueva Inglaterra y actual campeón con los Bucaneros de Tampa Bay.
Nadie, y lo afirmo también, nadie imaginó de lo que sería capaz el señor Brady, pues la decisión de dejar al equipo de sus amores, los Patriotas, donde ganó seis partidos de campeonato, resultó extraña. La búsqueda de una escuadra donde pudiera dar resultados fue larga. Finalmente el resultado nos dice que acertó, que a pesar de que los grandes analistas decían que habría un corto circuito, pues la estrategia del head coach de los Bucaneros, Bruce Arians, nada tenía que ver con el estilo que llevó a Brady a alturas insospechadas en su anterior equipo: pases cortos, manejo de balón y sobre todo, mucha, pero mucha inteligencia para comandar un ataque sobrio, demoledor, y muy cerebral; lo cual, a su vez, contrastaba con lo que intentaban los Bucs con antelación: más pases largos, más riesgos, y menos manejo del reloj. En una salomónica decisión, hicieron un híbrido de ambas maneras de conducir una ofensiva y el resultado es un campeonato, sencillamente inaudito.
Si bien la polémica surge del supuesto apoyo incondicional de los árbitros hacia Brady, lo que el domingo nuevamente resultó un tema, sobre todo en las redes sociales, la superioridad física y estratégica impuesta por los de Tampa Bay sobre los de Kansas City está fuera de cualquier discusión, sencillamente les pasaron por encima cual aplanadora. Como se dice en la jerga del futbol americano en nuestro país, les dieron una pulida importante.
Lo trascendente del Super Bowl LV es que la leyenda de Brady se incrementa, su historia es inmensa, inmarcesible y eterna, adquiriendo tonos de majestuosidad inauditos. Es francamente el rey. O, como diría José Alfredo, “sigue siendo el rey”.
Se antojaba, como lo hizo John Elway, que Brady, con el trofeo Vince Lombardi de campeón en la mano, dijera “hasta aquí”. Sin embargo, el veterano Tom, que tendrá cuarenta y cuatro años la próxima temporada, nuevamente estará con los Bucaneros, una prueba mayúscula de tenacidad y persistencia. Difícil pensar que nuevamente se corone campeón, sin embargo, con el histórico número 12, Thomas Edward Patrick Brady Jr. cualquier cosa puede suceder.
Un prodigio de resistencia y tenacidad.
Dios salve al rey…