Optimismo
Escuchaba debatir a dos queridos amigos, de mis tiempos en los que trabajé en el sector financiero, acerca del crecimiento de la economía en nuestro país en el presente año, considerando todos los factores que usted guste y mande. Por un lado, el más optimista, el ...

Pablo Carrillo
La neurona
Escuchaba debatir a dos queridos amigos, de mis tiempos en los que trabajé en el sector financiero, acerca del crecimiento de la economía en nuestro país en el presente año, considerando todos los factores que usted guste y mande. Por un lado, el más optimista, el querido Lato, sobrenombre que adquirió por su parecido físico con el gran mundialista polaco que jugó en nuestro país, en el Atlante, por allá de 1982 y hasta 1984, opina que será un año de crecimiento del 5%, mientras que otro querido amigo, Manolo, decía que sólo será del 3.5%, por factores de confianza que no están en su mejor punto, ni mucho menos. Ambos realizaron una carrera de mucho éxito en los mercados financieros por varias décadas. La diferencia entre los dos panoramas estriba más que en los temas de la economía, en el asunto de la credibilidad y los flujos de capitales hacia nuestro querido país.
Los dos, también enormes aficionados al deporte, desviaron la conversación al tema de las vacunas, cuestión que no deja de sorprender, pues más que los desalmados que se han visto en videos virales engañando a pacientes de la tercera edad, a los que sólo pinchan para hacerles creer que están vacunados, pero sin aplicarles la solución que genera anticuerpos para luchar contra covid, las cifras que se manejan desde el vecino país del norte nos hacen pensar que será un año de enorme recuperación económica. Por esto, las ligas deportivas serán beneficiadas en gran medida, pues los ingresos por taquilla, venta de productos y souvenirs en los estadios, así como la comida y bebidas en los recintos, serán un tanque enorme de oxígeno para las diezmadas finanzas de las diferentes organizaciones profesionales del deporte.
Resultan odiosas las comparaciones, pero observar que en Estados Unidos hasta ayer se había vacunado completamente a casi el 20% de su población, es decir, poco más de 58 millones de personas que pueden realizar —con ciertos cuidados— prácticamente su vida normal; acudir a recintos deportivos, eventos masivos y demás maravillas al no tener que estar en casa, causa un poco de envidia. Por otro lado, por lo menos existen poco más de 102 millones de vecinos del norte con al menos una dosis aplicada, casi la tercera parte de la población, por lo que escuchar al comisionado Roger Goodell decir que van a jugar con estadios totalmente llenos en la futura campaña de la NFL a partir de septiembre, no suena para nada descabellado.
Ojalá que el proceso de vacunación en nuestro país adquiera una mayor velocidad, para permitir que pronto haya afición en los distintos eventos deportivos y taurinos, pues esos negocios están en ruinas financieras y la taquilla les urge.
Ojalá…