Tres tercios CCCXXXIV

I. Habitualmente, en estas colaboraciones acostumbro escribir del tema taurino únicamente en el tercer tercio, sin embargo, ante la amable solicitud de un vecino de las barreras de sol, mi lugar acostumbrado en la Plaza de Toros México, y ante la importancia y ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

I. Habitualmente, en estas colaboraciones acostumbro escribir del tema taurino únicamente en el tercer tercio, sin embargo, ante la amable solicitud de un vecino de las barreras de sol, mi lugar acostumbrado en la Plaza de Toros México, y ante la importancia y trascendencia del festejo del pasado 12 de diciembre, Día de la Virgen de Guadalupe, en la corrida en su honor, que sirvió para reunir una importante cantidad de recursos para los damnificados por los sismos de septiembre, los tres tercios serán taurinos.

Aún sigo emocionado por los increíbles momentos llenos de arte y emotividad generados, especialmente por el recio arte del de Galapagar, Madrid, José Tomás. Sin duda que su presencia siempre es polémica, sin embargo, nadie puede negar que torea milimétricamente cerca y con infinita calidad; todavía no dejo de recordar las gaoneras ceñidas al hermoso y buen toro de Jaral de Peñas, que emocionaron enormemente.

II. De José Mari Manzanares aún siguen, lentamente, surgiendo las imágenes en mi mente de los naturales deletreados con ritmo, cadencia, así como elevadas cuotas artísticas con el noble astado de Xajay. Fue un deleite verle torear tan lento y profundo.

La gran entrega y cariño que pusieron en sus actuaciones los nacionales, por Aguascalientes, Joselito Adame, y por Tlaxcala, Sergio Flores, dejaron constancia de que, con sus cualidades, cada uno salió, literalmente, a jugarse la vida; tuvieron buenos colaboradores en los toros de Santa María de Xalpa y Villar del Águila, respectivamente, para salir a hombros de los aficionados y entre los gritos de “¡Torero, torero!”

III. Sin duda que ha sido un festejo de categoría y grandeza.

Felicito a los empresarios de la México, Javier Sordo y Alberto Baillères, así como a su equipo, pues ha resultado un festejo inolvidable, de esos que hacen afición.

Los honores a nuestros símbolos patrios, la devoción a la Virgen de Guadalupe —con su imagen en el ruedo— o en el estandarte de las adelitas charras, y ya ni hablar del Ave María interpretado a capela por el gran tenor Fernando de la Mora, el arte del artista plástico Javier Marín, los burladeros cubiertos de claveles y un sinfín de detalles han generado un festejo inolvidable, que ojalá se repita año con año, con fines altruistas.

Una vez más, la familia taurina tiende la mano a los damnificados, por lo que el esfuerzo de los toreros, ganaderos y todos los involucrados, así como la afición que hizo una entrada increíble en el embudo de Insurgentes, merecen una ovación de pie.

Enhorabuena.

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