Rapidez de Kipyegon
Una de las carreras del reino animal más espectaculares, dramáticas, hermosas, de vida o muerte, que se presencia en los pastizales de la región del Serengeti, en Kenya y en Tanzania, es la del sheeta y la gacela de Thomson. Dos animales con cuerpos de vistoso pelaje, ...
Una de las carreras del reino animal más espectaculares, dramáticas, hermosas, de vida o muerte, que se presencia en los pastizales de la región del Serengeti, en Kenya y en Tanzania, es la del sheeta y la gacela de Thomson. Dos animales con cuerpos de vistoso pelaje, diseñados para la rapidez, de músculos elásticos, que adquieren singular belleza y elegancia en la fulgurante danza mortal del depredador y la presa.
La naturaleza creó una relación armónica equilibrada agonal, cuyo resultado depende de la distancia del punto de arranque y la reacción de los animales. Fisiológicamente, hay elementos sorprendentes, como la elevación de la temperatura corporal, sumada a la del entorno, que potencia el esfuerzo muscular por un breve espacio de tiempo —la respiración y el jadeo son insuficientes para que el oxígeno que respiran refrigere la sangre—, luego se produce un cortocircuito que desvanece aceleración y rapidez.
Otros son la astucia del sheeta en la planificación instintiva de la emboscada, y la agilidad y destreza de la gacela para cambiar su trayectoria. El sheeta atrapa, mata, devora, así como la gacela, despavorida, muere o escapa. Otra lucha espectacular la ofrecen la mangosta y la cobra.
No comparto la idea de que la prueba reina del atletismo —y se grita más por repetición, tradición y eco— sea la de 100 m planos. La potencia y aceleración de los sprinters comunican emoción.
El medio fondo ofrece mayor intensidad por la combinación de los elementos citados: rapidez, astucia, persecución, ataque en el instante preciso. El atletismo y la competencia deportiva son un abanico de colores.
Adquieren relevancia los 1,500 metros y su inmediata compañera La Milla (1,609.3472 m) tras el intento fallido de la keniana Faith Kipyegon, poseedora de los récords mundiales en 3’49”04 y 4’07.64, triple monarca en JO y ganadora de tres oros en campeonatos mundiales, el 24 de junio en París.
Palmarés y marcas la proyectan como la mejor de la historia. Su crono no tiene validez, pues corrió con zapatillas especiales Nike y el auxilio de pacemakers (algo difícil de explicar sucedió el 20 de junio en el Meeting de París, el keniano Phanuel Koech, de 18 años, cronometró en sus segundos 1,500 ¡3’27”72!). Kipyegon corrió en respuesta al pronóstico de un análisis científico que le atribuye capacidad para ser la primera mujer en romper los 4 minutos en La Milla.
Experiencia más comercial, propagandística, que científica (primero por la enorme diferencia del objetivo 07”64/100 más 1/100 para cruzar la frontera de los 4 minutos), cuando se observa que Kipyegon corrió por el carril 1 rodeada de su lado derecho, adelante y atrás por pacemaker y descubierta de su lado izquierdo; sin la reducción del coeficiente de resistencia del aire. En el Prater, en Viena, Eliud Kipchoge, cuando señaló 1 hora 59:40.2, los pacemaker dibujaron una V que los protegía del aire. El esfuerzo de Kipyegon es asombroso, señaló +-3’48”8 en 1,500, más rápido en 24/100, compárelo, que su RM oficial.
