Jaque mate en el ring
Terminas un round con golpes en la cara y ahora debes sentarte y concentrarte en un tablero de ajedrez. Si continúa la pelea, debes de volver a intercambiar golpes. Un puño o un caballo negro pueden acabar contigo. Es el chessboxing, lo que inició en un cómic francés y hoy es una realidad. Luis Mdáhuar, un gigante mexicano con sangre siria en las venas, sueña con armar un combate en nuestro territorio
CIUDAD DE MÉXICO.
Esta historia comienza en los años 90 en un cómic francés titulado Froid Équatieur (Frío Ecuador) publicado por el dibujante parisino de origen yugoslavo Enki Bilal. El artista publica La feria de los Inmortales, primera parte de la que posteriormente sería conocida como La trilogía de Nikopol. A este álbum le seguirían La mujer trampa (1986) y Frío Ecuador (1992).
Es en Froid Équatieur donde aparece lo que nos interesa. Ecuador-City es una ciudad africana donde va a celebrarse el campeonato del mundo de chessboxing. En los primeros dibujos se miran a dos férreos contendientes librando una sangrienta batalla arriba del cuadrilátero, para luego dar paso al tablero de ajedrez y al duelo no menos violento entre los caballos blancos y negros.
Este cómic cayó en manos del holandés Iepe Rubingh, un artista del performance, quien se animó a llevar el chessboxing a la práctica. En 2003 organizó el primer campeonato del arte del box y el ajedrez en su territorio. Los protagonistas fueron él mismo, con el nombre de guerra de the Joker, y un tal Luis the Lawyer.
Aunque en el cómic no se habla de reglas, en el mundo terrenal Iepe lo marcó de la siguiente manera: se disputan 11 rounds alternando ajedrez y boxeo. Los de ajedrez duran cuatro minutos; los de boxeo, dos. Entre round y round hay un minuto de descanso. El resultado final se determina por victoria en el ajedrez (mate o abandono) o en el boxeo (nocaut o abandono). En caso de tablas, el ganador es el que haya obtenido la mayor puntuación en el boxeo. En caso de tablas y nulidad, el vencedor es el jugador de las negras.
Iepe Rubingh inició la lectura del cómic como un pasatiempo y, tras varias noches de ideas y desvelos, llevó el chessboxing a un performance. No imaginó, mucho menos el ilustrador Enki, que aquella ficción (nerds aprendiendo a defenderse o bravucones poniéndose a pensar) caería en tierra fértil.
Después de ganar algunos euros y golpes de varios rivales, Iepe Rubingh fundó la World Chess Boxing Organisation (WCBO) y la primera asociación de chessboxing en Berlín en 2004. A partir de ese momento los clubes de chessboxing han comenzado a dar la vuelta al mundo. Ahora, en 2016, la WCBO tiene miembros en China, India, Irán, Italia, Rusia, Alemania, Turquía, Estados Unidos y México.
¿México? Es aquí donde aparece el Mapache, un gigante mexicano con sangre siria en las venas y años de ganarse la vida en territorio gringo. Se llama Luis Mdáhuar, de 51 años. Ajedrecista y boxeador, con 1.94 metros de estatura y 120 kilos de peso. Un hombre de gran tamaño con el jab y el caballo negro como sus armas letales.
Iepe y el Mapache se conocieron en Berlín, en diciembre de 2015. De inmediato el holandés se impresionó por el enorme tamaño del mexicano y sus habilidades con los guantes y las piezas negras. “Me buscaba a un rival italiano para montar un show. El tipo (imaginamos siciliano) pesaba unos 200 kilos”.
El combate no se dio, pero Iepe y Luis hicieron una amistad que pretende ir más allá. “Organizar los primeros combates en México y hacer oficial la organización en nuestro país”.
¿Chessboxing en México?
Existen hombres y mujeres que les gusta boxear, así como un buen número de personas que caminan por los parques con tablero en mano. La cosa es buscar a los que la adrenalina los mantenga a tope tanto en un ring como ante un rival sentado que esté a punto de perder su reina.
En Europa hay muchos hombres de pesos pesados que dominan el ajedrez y saben golpear.
¿Ya tiene algunos talentos?
Voy al gimnasio Romanza, donde entrenó Márquez. Ahí contacté con un mánager que le dicen Tintán y ahora estoy buscando un experto en ajedrez para formar un grupo. Primero hacer una exhibición y después un torneo.
¿Boxeadores que les guste el ajedrez o ajedrecistas que sean buenos con los puños?
Aquí, los ajedrecistas son netamente al tableto, no les veo interés que le entren al box. Por eso, en el Romanza hay chavos y chavas que les late y se han comprometido a aprender ajedrez y aceptar las reglas.
¿Es distinto en Europa?
Es gente profesionista que gana buena plata, va al gimnasio y le gusta el ajedrez. Les mueve la adrenalina. Son personas de buen nivel económico e intelectual.
¿Las reglas del juego?
Puedes ganar por nocaut o por jaque mate. Se inicia con un round de ajedrez, se sigue con boxeo, hasta que haya un ganador. Se combate por categorías.
¿El Mapache ya tuvo su combate?
En México es difícil que yo participe, pues mido 1.94 metros de estatura y 120 kilos de peso. Los chicos que estoy contactando son de pesos ligeros. En Europa es todo lo contrario, el show es entre hombres grandes, corpulentos y con dominio del ajedrez. Yo tengo 51 años, entreno box y desde chico juego ajedrez. Sueño con ganar un día por nocaut o haciendo jaque mate con el caballo.
Usted no parece mexicano.
Mi abuelo Félix Mdáhuar es sirio, habla cinco idiomas y vivió muchos años en Rusia. Llegó a México por alejarse de las guerras. Mi papá nació en Sonora y yo en la Ciudad de México, pero nos fuimos muy pronto a Nueva York y luego a Florida.
¿Conoce un boxeador que sea lo suficientemente bueno en el ajedrez?
Mike Tyson es mucho más inteligente que cualquier político o empresario. En la antigüedad había poetas guerreros que lo mismo combatían que contaban historias. Aquí se tiene la idea que son cosas opuestas. Un ajedrecista es flacucho, nerd y difícilmente aceptaría subir a un ring. Un boxeador está pensando en muchas cosas, menos en los movimientos de una torre o el alfil. Pero no descarto que por ahí exista un pugilista con la sapiencia para hacer un enroque o un ajedrecista lo suficientemente fuerte y aguerrido para intercambiar golpes y no quebrarse en el intento.
¿Usted creció con el box o el ajedrez?
En los barrios estadunidenses aprendí a defenderme con los puños. Los gringos pensaban que no entendía el inglés y me criticaban por ser mexicano. Yo veía en la TV a Karpov y Kasparov. Mi padre jugaba conmigo y mis hermanos ajedrez, pero llegaba a tumbar las piezas de un manotazo cuando se veía acorralado. De box crecí mirando a Chávez y a Zárate.
¿Quién es Iepe Rubingh?
Iepe es un showman, un artista o performancero. Arma espectáculos de chessboxing, es campeón y preside la World Chessing Box Asociation.
¿Y el sexo femenino?
La mujer está tomando un papel muy importante en todo. Es empresaria, la encuentras en los gimnasios, en los negocios y seguramente en el ajedrez. No descarto que existan grandes ajedrecistas con demasiado músculo y destreza en el deporte. Ahí tengo tres prospectos femeninos que entrenan en el gimnasio Romanza, estudian y estás dispuestas a intentarlo.
Siguiendo la ficción del cómic Froid Équateur, ¿qué combate ficticio esperaría en el chess-boxing?
Sin duda que el combate entre Mohamed Alí y Bobby Ficher. Sería genial. Los dos igual de pedantes, habladores y grandes campeones. Los dos se dijeron salvadores de Estados Unidos y grandes combatientes políticos. Al final ambos criticaron a su país. Uno se hizo musulmán y el otro se refugió en Islandia. Grandes genios. Los dos escenificaron el Duelo del Siglo. Ficher en 1972 venciendo al soviético Boris Spassky en el tablero y Alí a George Foreman en el Congo, en 1974. Alí es un peleador demasiado inteligente, mientras que Ficher es un ajedrecista demasiado bravucón.
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