‘Soy una mujer completa’: Amalia Pérez

La deportista se convirtió en un ejemplo de superación en el deporte nacional. Levantar pesas es la especialidad de la medallista mexicana

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CIUDAD DE MÉXICO.

La artrogriposis congénita es un síndrome clínico que se llega a dar con poca frecuencia en las personas, afectando uno de cada tres mil nacimientos. Amalia Pérez Vázquez cuenta con esta limitación en sus piernas desde que vino al mundo, la que no ha impedido que rompa las barreras de sus capacidades y aptitudes a través del deporte, convirtiéndose más allá de una debilidad en una fortaleza para ella, la cual, ha sabido aprovechar al máximo para poner siempre el nombre de México en lo más alto por medio del powerlifting.

4 juegos Paralímpicos tiene Amalia Pérez en su historial deportivo

Amalia ha conquistado podios en los Juegos Paralímpicos de Sídney 2000, Atenas 2004, Pekín 2008 y Londres 2012, así como los Parapanamericanos de Río 2007, Guadalajara 2011 y Toronto 2015.

A sus 42 años de edad es una guerrera todo terreno, no sólo en el powerlifting. Ha sido la misma vida la encargada de darle uno de los más grandes regalos que toda mujer anhela: la dicha de ser madre.

¿Quién es Amalia Pérez?

Nací con una discapacidad. Tengo 12 hermanos, quienes nunca minimizaron ni maximizaron mi discapacidad, y eso fue lo que me ayudó a no sentirme diferente. Afortunadamente, no sabía lo que era una discapacidad cuando era niña. La conozco cuando crezco, cuando la sociedad te empieza a dividir y tú no puedes estar en la escuela. Eso te empieza a marcar.

133 kilogramos levantó en Toronto 2015, para récord parapanamericano.

¿Fue difícil tener una limitación?

Fue muy difícil. Yo aspiraba, como cualquiera de mis hermanos, a tener una carrera en el área de físico matemático en el Politécnico. Pero sales a la calle, el micro no te espera, la gente se amontona, se aglomera, y van ellos primero antes que uno. Me paraba desde las cuatro de la mañana para poder llegar puntual, tres horas después, a la Vocacional. Sentí esa frustración de no tener en ese momento un transporte que me pudiera llevar y seguir dentro de un nivel académico.

¿Desde cuándo le empezó a gustar el deporte?

Desde los seis años. Empezaba a practicar la natación, primero como parte de mi rehabilitación, y poco a poco fui metiéndome más al deporte. Ya practicaba el basquetbol, atletismo, tenis de mesa y todo esto lo conjugaba. Yo quería una carrera profesional y tener algo que me ayudara a salir adelante, no quedarme sentada en una silla, encerrada en tu casa y esperar viendo pasar la vida.

Y de pronto, el cambio.

En la secundaria empecé a ganar medallas en natación y en atletismo. Quería ser alguien en la vida, no pasar desapercibida.

¿Se imaginaba ser la deportista que es hoy?

No. La verdad que en ese entonces mi interés era sobresalir pero en el ámbito estudiantil y profesional. Cuando vi truncadas esas expectativas, dije algo tengo que hacer, en algo me tengo que preparar. Regresé al deporte paralímpico a nivel nacional. Pensé en destacar en alguna disciplina. Alguien me vio posibilidades en levantamiento de pesas. Lo demás es historia.

¿Cómo se define Amalia Pérez como deportista?

Soy la mujer más agradecida en la vida por estar aquí, vivir el presente, por respirar, poder ver, sentir, amar, por tener una hija, una familia, amigos, por tener un deporte, creo que no le pido nada más que agradecerle a Dios estas oportunidades y estos beneficios que me han brindado, me defino como una mujer completa.