Retrato hablado: David Ortiz, el héroe de Boston
El "Big Papi" es uno de los bateadores más temibles en las Grandes Ligas, pero fuera de los diamantes es sensible, solidario y un auténtico líder
CIUDAD DE MÉXICO, 10 de noviembre.- David Ortiz sintió que el mundo se le venía encima en 2002 al recibir dos fuertes golpes que lo marcaron. Primero fue la muerte de su madre Angela Arias, en un accidente automovilístico, y meses después, perdió su trabajo con Mellizos de Minnesota debido a las constantes lesiones. El dominicano no se derrumbó. Firmó un modesto contrato con Medias Rojas de Boston y a partir de la siguiente temporada la vida le volvió a sonreír.
Una década después, el famoso Big Papi presume tres anillos de Serie Mundial. Fue el Jugador Más Valioso de la pasada edición del Clásico de Otoño y es uno de los máximos ídolos en la historia de Medias Rojas.
Originario de un barrio pobre en Santo Domingo, ahora puede darse el lujo de festejar con sus compañeros con una enorme botella de champaña de 15 litros, de una marca tan exclusiva, que a la venta supera los 100 mil dólares.
Su corazón, que en alguna ocasión le dio señales de alarma durante la temporada 2006, es tan grande que mantiene una Fundación Infantil y a través de ella ha hecho numerosas donaciones a casas de beneficencia.
Su figura es tan popular en Boston, que hace unos días recibió votos para ser Alcalde de la ciudad.
Ortiz causa temor a los lanzadores con su cerca de 2 metros y un bat en la mano listo para hacer explosión, pero aún tiene alma de niño. Esta temporada tomó la costumbre de entrar a cargar al relevista japonés Koji Uehara tras un triunfo de Medias Rojas y así la mantuvo hasta el partido que les dio el título.
A pesar de lucir siempre de un buen humor, algo le puede hacer perder la cabeza: un strike mal cantado. Uno de ellos propició que su furia lo llevara este año a destruir el telefono en el dugout, en una visita a los Orioles de Baltimore.
También porta con orgullo el traje de líder.Durante un momento de tensión durante el cuarto juego de la pasada Serie Mundial juntó a sus compañeros para motivarlos a dar el máximo. El resultado fue que Medias Rojas ganó tres partidos en fila y se enfiló al título.
Su gran corazón también tiene lugar para su lado sensible. En cada cuadrangular que conecta tiene un festejo especial.Siempre al llegar a la registradora apunta con los dedos índice al cielo, esto en homenaje a su progenitora.
A los 17 años, el dominicano firmó con la organización de Seattle, en ese entonces con el nombre de David Arias, ya que por un error fue registrado por el equipo con el apellido materno. Sin poder debutar con este conjunto en las Ligas Mayores, en 1996 fue el “jugador a ser nombrado más tarde”, que Mellizos reclamó en un cambio que realizó con Marineros, que a su vez adquirió al tercera base Dave Hollins.
Entonces pidió a su nuevo equipo que su nombre llevara a Ortiz como primer apellido.
Con Minnesota pasó entre las ligas menores y el primer equipo hasta que se estableció en la temporada 2000. Su mejor año fue en 2002 cuando conectó 20 cuadrangulares y mandó 75 carreras a la registradora, pero las constantes lesiones en las muñecas y en una rodilla, agotaron la paciencia de los directivos que dicidieron dejarlo en libertad.
David Ortiz llegó a Boston donde comenzó a despuntar en 2003 con 31 palos de vuelta completa y 100 empujadas. Fue clave en el título de Serie Mundial de 2004 para terminar con una sequía de 86 años sin un campeonato.
Fue por esos tiempos que nació la leyenda del Big Papi. El apodo comenzó a escucharse como respuesta a los aficionados de los Yanquis, sobre todo en lapostemporada 2004 en la que Boston se levantó de un 0-3 en la Serie de Campeonato para eliminar a Nueva York. Entonces los seguidores de Medias Rojas coreaban “Yanquis, ¿quién es tu papi?”para burlarse de su acérrimo rival.
Aunque también David Ortiz utliza mucho la palabra “Papi” para dirigirse sus compañeros, ante su no muy buena memoria para recordar nombres.
Sus batazos llegaban siempre al momento oportuno para decidir victorias de Medias Rojas, cuando en plena temporada de 2009 el diario New York Times dio a conocer una lista de 104 peloteros de Grandes Ligas, que habían dado positivo por dopaje, y en ella aparecía el nombre de David Ortiz.
El dominicano siempre lo negó e incluso ante la insistencia sobre el tema dio una conferencia de prensa en la que sólo dijo que en aquel tiempo (2003) “era un poco descuidado, usé muchos suplementos y vitaminas, pero nunca compré esteroides”.
Con Mellizos jugó hasta 2002. En seis años el dominicano pegó 58 jonrones y acumuló 238 carreras empujadas. Con Medias Rojas cumplió ya su temporada 11 y tan sólo en la de 2006 sumó 54 vuelacercas (récord de la franquicia). En total, con los actuales monarcas acumula 373 batazos de cuatro esquinas y 1,191 producidas.
Justo en esa tormentosa temporada, cuando se dieron a conocer los nombres de peloteros involucrados, David Ortiz batalló y tuvo una de sus peores producciones. Llegó a acumular 100 turnos sin conectar cuadrangular lo que ha sido su racha más larga y se pensó que era el ocaso de carrera.
Pero el Big Papi regresó y acabó con las críticas.
Este 2013 parecía complicado, se perdió gran parte de los entrenamientos de primavera por una lesión en el talón de aquiles, pero regresó ya iniciada la temporada y de inmediato demostró que venía por todo.
Ligó una cadena de 15 partidos en fila pegando de hit, terminó el año con .309 con 30 cuadrangulares y 103 carreras producidas.
En la postemporada, el jonrón con las bases llenas, que hasta un policía festejó, le dio vida a Boston en lo que parecía una serie complicada ante Tigres de Detroit.
En la Serie Mundial destrozó al pitcheo de Cardenales con 11 hits en 16 turnos. Pegó dos jonrones, impulsó seis carreras y recibió ocho pasaportes. Su promedio de .688 fue el segundo más alto en la historia.
El Big Papi cumplirá 38 años el próximo 18 de noviembre, en 2014 tendrá la última opción de contrato con Medias Rojas, pero desde ahora el debate se centra si podrá llegar al Salón de la Fama.
