Atrapado en Acapulco

Acapulco es para mí como un segundo hogar, tengo fotos en las que aparezco de bebé sentado a la orilla del mar hace muchos, muchos años que así lo atestiguan y es que a mi papá le encantaba irse para allá en una guayín inmensa en las que cabíamos nueve personas, mis ...

Acapulco es para mí como un segundo hogar, tengo fotos en las que aparezco de bebé sentado a la orilla del mar hace muchos, muchos años que así lo atestiguan y es que a mi papá le encantaba irse para allá en una guayín inmensa en las que cabíamos nueve personas, mis seis hermanos, mis papás y yo, ¿cómo? Todavía me lo pregunto, pues eran los tiempos en que fácilmente se hacían siete horas de acalorado viaje (¿se acuerdan del paso por el cañón del zopilote?) con todo y breve parada a comer algo. En Acapulco he reído, amado, ya que por supuesto fue la primera parada en mi viaje de luna de miel, he llorado, discutido, peleado y parrandeado con mis amigos de la universidad, llevo entonces toda la vida yendo a ese lugar de ensueño que vivió épocas doradas por allá de las décadas de los 50, 60 y 70 y que ahora, pese a todas las malas administraciones que han intentado destruirlo y aunque ya no sea el mejor sitio turístico del país (que alguna vez lo fue) sigue siendo un buen lugar para ir a tirarte al sol y olvidarte de la CNTE, del Tri, los nuevos impuestos que nos acechan y El Canelo de utilería. Esa fue precisamente mi intención a la hora de decidir dónde pasar el reciente puente de las fiestas patrias, sin imaginar que todavía vendrían cosas peores.

La pasé muy mal…

He de aclarar algo… no me estoy quejando, ya que mi caso comparado con el de muchísima gente que la está pasando peor con la pérdida total de sus bienes, sin alimentos, sin agua, aislados y hasta con familiares fallecidos, es mínimo, lo reconozco. Sin embargo, sentí muchas emociones negativas durante muchos días, primeramente mucho enojo ya que el mismo viernes 13 de septiembre que llegué a las 10:00 horas ya estaba diluviando; mucha decepción al ver que el sábado el tiempo no abría como es usual después de una tormenta tropical (así anunciaron a Manuel) y el descanso al sol se desvanecería. Sentí preocupación al llegar el domingo y tener que abastecer mi despensa y ya no poder pasar al supermercado cotidiano por encontrarse bajo el agua. Ni modo, mi celebración del Grito se tendría que cancelar. La preocupación se convirtió en angustia cuando los víveres se agotaron de aquellas tiendas que no habían quedado inundadas y tuve que invertir varias horas tratando de recolectar lo básico en donde lo hubiera, pagando los precios que algunos abusivos pusieron ante la escasez forzada por la emergencia. De la angustia pasé al miedo cuando se da la noticia de que Acapulco se ha quedado aislado, que no hay carretera ni aeropuerto para salir, pero tampoco para entrar y reabastecer los productos tan necesarios. Sentí pena, mucha pena al ver a otros acapulqueños sufriendo casos más graves que el mío y entonces llegó la desesperación ¿Cuándo podría salir? ¿De qué nos íbamos a alimentar si pasaba más tiempo del que nuestras reservas aguantaran?

Se puso peor…

Comenzó la rapiña. La información siempre fue contradictoria con respecto al tiempo, las facilidades de comunicación (la energía eléctrica iba y venía, por lo tanto igual la TV, el celular e internet) la proveeduría de alimentos, y así pasamos encerrados varios días más racionando la alacena. Llegó el viernes siguiente y con él la salvación, después de muchos intentos logramos salir en un avión de la Armada de México dejando atrás los autos de la familia. Nos trataron muy bien. Muchísimas gracias. Hoy lo mío es anecdotario, la tragedia de miles de afectados no lo es y va para largo, además no va a haber agua y por eso hago el llamado de que acudan a los centros de acopio a donar lo que puedan. Me siento orgulloso de nuestro Ejército y Armada, muchachos son ustedes ejemplares, después de verlos trabajar sin descanso estoy seguro de que sus instituciones son el último bastión que queda en el país.

                *Rector del Colegio de Imagen Pública

                Twitter: @victor_gordoa

                www.imagenpublica.mx

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