Dilema petrolero brasileño

Petrobras, la empresa petrolera brasileña con participación mayoritaria del Estado, es percibida como una historia de gran éxito. En foros internacionales es presentada como una empresa de vanguardia en materia de empresas petroleras estatales. Las violentas protestas ...

Petrobras, la empresa petrolera brasileña con participación mayoritaria del Estado, es percibida como una historia de gran éxito. En foros internacionales es presentada como una empresa de vanguardia en materia de empresas petroleras estatales. Las violentas protestas recientes en Brasil en contra de una licitación llevada a cabo bajo un nuevo marco regulatorio ponen en duda esta afirmación.

A mediados de octubre se licitó un campo marítimo conocido como Libra, donde la exploración en aguas profundas implicará, entre otras cosas, perforar una costra de sal en el fondo del mar, que tiene una profundidad de hasta dos kilómetros.

Lo que provocó las protestas en contra del proyecto por parte de agrupaciones sindicales y algunos partidos políticos fue que, según dijo Cedro Silva, líder sindical, era una cesión inaceptable de soberanía y control sobre recursos naturales. Incluso el ex director de gas y energía de la propia empresa, Ildo Sauer, presentó un amparo en contra de la licitación, alegando que las reservas “ya habían sido descubiertas” y que, por tanto, no se justificaba una licitación internacional del campo.

Lo polémico de la nueva reglamentación es que cambió el régimen de concesiones a empresas privadas, donde se les retribuía con dinero por su esfuerzo, riesgo y participación, a un régimen de compartir el petróleo extraído sobre la base de un mínimo de 41.65% de utilidades para la parte ganadora de la licitación.

Se esperaba la participación de un mínimo de 40 empresas en la licitación, pero solamente un consorcio se apuntó, integrado por Shell (holandés), Total (francés) y dos empresas chinas (PetroChina y Cnooc). A pesar de las violentas protestas en las puertas del hotel donde se llevó a cabo la licitación, resguardadas por el ejército brasileño, era obvio que iba a ganar el único oferente. ¿Por qué participaron tan pocas empresas en una licitación considerada oficialmente por Petrobras como un gran éxito, y por la comunidad petrolera mundial como un fracaso?

Existen, en esa comunidad petrolera mundial, grandes reservas acerca de la nueva reglamentación petrolera de Brasil, a pesar de la polémica política interna. Considera que el obligar a que todo proyecto de exploración, explotación y extracción deba tener como socio obligado a Petrobras; además, en una participación de un mínimo de 30% es un exceso del percibido “estatismo” del modelo económico brasileño. Es debido a esta condición que la gran mayoría de las empresas petroleras del mundo desairó la licitación.

Se dice, por fuentes informadas en la materia, que la presidenta Dilma Rousseff ha reconocido la necesidad de cambiar, nuevamente, la reglamentación para subsanar este punto y permitir que las empresas internacionales puedan manejar los campos petroleros sin la participación obligatoria de Petrobras. Pero se hará el cambio después de las elecciones presidenciales de 2015 y, por tanto, no habrá nuevas licitaciones hasta esas fechas.

Tal decisión es un reconocimiento tácito de que el haber impulsado un nuevo régimen petrolero sin contemplar condiciones planteadas por las empresas fue un error. Error, pues el propósito del cambio de régimen era precisamente atraer nuevas inversiones en montos de gran escala, además de avanzadas tecnologías para la explotación en aguas profundas y mano de obra altamente calificada.

Petrobras, a pesar de su reputación internacional de ser una empresa exitosa, tiene un problema severo de flujo de capital. Según analistas calificados, esta situación se debe, por lo menos, a tres factores: grandes compromisos de capital para inversiones en exploración, extracción y desarrollo tecnológico, subsidios al consumidor y un aparato administrativo excesivo y caro.

Esto explica por qué la empresa busca, desesperadamente, tener acceso a un fondeo internacional masivo para sus proyectos de exploración, desarrollo y extracción en aguas profundas. No es claro si las razones que explican la falta de recursos suficientes para llevar a cabo los proyectos en aguas profundas es debido a la naturaleza de ser una empresa estatal, o no. Pero lo cierto es que Petrobras, y Brasil, recurren al cambio de régimen, por conflictivo que sea en lo político, ante su necesidad y no por deseo propio.

Aun postergando las decisiones clave en cuanto al régimen petrolero en Brasil hasta después de las elecciones de 2015, hay una lección central que debe extraerse de todo este episodio de la primera, y probablemente única, licitación en Brasil bajo el régimen actual.

Esa lección es que, si los gobiernos van a tomar una decisión que implica drásticas medidas económicas, políticas y sociales, es imperativo tomarla de una vez, contundentemente, pagando los costos una sola vez, y no varias veces, por etapas, prolongando la agonía de la realidad. En esto hay enseñanzas para todos.

@rpascoep

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