Alcemos la voz
Durante el último año, en el Distrito Federal se ha vivido una violencia que muchos de sus habitantes ya habíamos olvidado. La amenaza latente para el gobierno de Miguel Ángel Mancera encuentra forma en el aumento de hechos violentos que han atraído la atención ...
Durante el último año, en el Distrito Federal se ha vivido una violencia que muchos de sus habitantes ya habíamos olvidado. La amenaza latente para el gobierno de Miguel Ángel Mancera encuentra forma en el aumento de hechos violentos que han atraído la atención pública no sólo por el acto sino por la aparente inacción del gobierno de la ciudad.
El DF, que hace no mucho se distinguía por una tensa calma en el tema de seguridad, hoy se perfila como una de las entidades en donde la intervención del crimen organizado, las drogas y la violencia se apoderan de la vida de millones de ciudadanos, escenario al que se suma la quiebra de los comercios de la zona centro.
Las noticias que ahora leemos a diario sobre asaltos a mano armada donde un niño de 15 años es apuñalado a cambio de su teléfono y sus tenis en Tlalpan; los enfrentamientos entre narcomenudistas que resultan en tres muertos en la delegación Gustavo A. Madero; los secuestros de los que hemos podido ser testigos por las cámaras de celulares; emboscadas a restaurantes donde una víctima recibe diez disparos en la delegación Venustiano Carranza o las imágenes del café en donde tres individuos roban, asesinan y escapan impunes, entre otros lamentables hechos, son cada vez más comunes. Actos que se vuelven cotidianos ante la ausencia del gobierno en turno.
Al hecho de que el crimen ha rebasado a la policía del Distrito Federal, la cual no cuenta con estrategia alguna, se le puede agregar la completa desorganización de esta administración. Marchas cada semana, cierre de calles, una economía paralizada, una oposición despistada y una tremenda corrupción en las delegaciones —gobernadas por el PRD— tienen a la sociedad de la capital del país en un clima de total crispación. Molestia que hasta el momento no tiene canales para expresar su hartazgo debido a que la oposición se ve desorganizada.
El gobierno de esta ciudad está dominado por un partido hegemónico que no cuestiona ni evalúa el desarrollo de esta administración o las decisiones que toma, en donde la transparencia no existe y la rendición de cuentas es ignorada, mientras que al resto de los partidos se topan con una tarea difícil al tratar de ponerse de acuerdo.
Ante una realidad como la que se vive en esta ciudad, donde la mayoría de los ciudadanos se encuentra inconforme con el rumbo que ha tomado el DF, es inminente la necesidad de una oposición responsable y fuerte que no sea intimidada por ser minoría.
La realidad es que el gobierno no cuenta con una estrategia de seguridad y mucho menos una estrategia de gobierno, por lo que no sólo es urgente una evaluación del gabinete que conforma el gobierno de Mancera, sino un partido de oposición que levante la voz, se haga presente y exija cuentas a los responsables de las acciones que se están llevando a cabo para contener la violencia, impulsar la economía y mantener la convivencia ciudadana.
Acción Nacional debe tomar las riendas de esta extraviada administración, su agenda se debe convertir en la guía para recuperar la ciudad y ser portavoz de los ciudadanos. Nuestro partido debe despertar, recuperar presencia y ser el contrapeso del gobierno.
*Diputado del PAN
