Llamado de atención

La propuesta de reforma energética no sólo está incompleta, sino que carece de un enfoque moderno.

Si hacemos un recuento de lo que ha pasado en el tiempo en el que el PRI ha gobernado y bajo las condiciones en las que lo ha hecho, podemos asegurar que esta nueva administración arrancó en el mejor de los escenarios.

El gobierno inició con el pie derecho debido a un pacto entre partidos políticos en el que se acordó impulsar una agenda importante de reformas en materia estructural y económica. Los primeros meses se aprobó la reforma laboral, de telecomunicaciones y educativa, pero con el paso del tiempo la negociación se volvió más áspera y la agenda se volvió más difícil de acordar tanto fuera como dentro de cada partido.

La luna de miel duró poco y lo único que hemos podido ver de este gobierno es cómo ha sido rebasado en todos los ámbitos. Tan sólo en cuestión de reformas, el Poder Legislativo ha discutido, modificado y aprobado cada una de las iniciativas que han sido mandadas por el Ejecutivo, pero han sido pocos los resultados que hemos visto de las mismas. Basta con recordar la aprobación de la educativa, una reforma que tal vez nunca vea la luz ante la presión de la CNTE.

Hasta el momento sólo hemos sido testigos de la crisis económica en la que México se ha sumido, hemos visto cómo se han arriesgado nuestras finanzas, cómo el gasto ha sido subejercido, cómo nuestro patrimonio se ha puesto en riego, cómo la violencia ha aumentado sobre todo en lo que más daña a los ciudadanos, secuestro y robo a casa habitación, de acuerdo a los datos del propio gobierno.

Aun con este panorama el Presidente ha decidido centrar su atención en dos reformas de gran calado que pretenden transformar el futuro e historia de México; sin embargo todas ellas han resultado medianas y de poco impacto. La propuesta de reforma energética no sólo está incompleta, sino que carece de un enfoque moderno y la supeditó más a una visión de izquierda, quien tan sólo el día de ayer rompió con los foros que el mismo PRI había impulsado, reviviendo a actores como AMLO y Cuauhtémoc Cárdenas.

La propuesta de reforma hacendaria atenta contra el patrimonio de todos los ciudadanos gravando los bienes más básicos como la educación, la renta, las hipotecas, el transporte foráneo y aumentando el déficit en 1.5 por ciento. Y por último la reforma política, una iniciativa que ha sido impulsada por la oposición y que el gobierno se niega a dar empeñándose en mantener a nuestras autoridades y elecciones en la opacidad. Con su negativa el gobierno se rehúsa a abrirle la puerta a la transparencia y a la autonomía de nuestras instituciones.

A esto se suma la lamentable situación que atraviesa gran parte del país por fenómenos naturales que han azotado a millones de mexicanos. Tras nueve meses la situación que prometieron no ha llegado y ni siquiera se ve a lo lejos.

El país sufre en este momento de inundaciones y se requiere de la solidaridad de todos los mexicanos, pero por otro lado, el gobierno tiene que evitar una inundación en su administración. Este es un llamado de atención.

                *Diputado del PAN

                max.cortazar@gmail.com

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