El miedo a AMLO

Los números han encendido las luces de alerta no sólo en el PRD, sino también en el GDF.

Más allá de odios y rencores de políticos, plumas y voces obsesionados con López Obrador y que han convertido los ataques al tabasqueño en un ejercicio tan sistemático como esquizofrénico, lo cierto es que los números —fríos y sin sentimientos— han encendido las luces de alerta no sólo en el PRD, sino también en el GDF sobre las posibilidades políticas de Morena en la Ciudad de México.

La encuesta del 7 de abril del diario Reforma fue un mazazo en la nuca al antilopezobradorismo y, sobre todo, al perredismo capitalino: empate en 24% de las preferencias electorales para renovar la Asamblea Legislativa del DF (ALDF). ¿Por qué estos números traen en jaque a los perredistas y a Mancera y sus operadores políticos?

Primero, porque la ALDF es, nada menos y en la praxis política, un Congreso local donde se aprueban, rechazan o modifican leyes que influyen e inciden directamente en la vida pública, política y social del DF. Casi nada.

Segundo, porque el partido que controla a la ALDF —el PRD consolidado como primera fuerza política en el DF— también tiene la hegemonía en la operación político-electoral de la capital del país. Tiene amarradas las riendas del juego y decide el presente y el futuro de la ciudad.

Tercero, porque la ALDF es el espacio natural de negociación política más importante, con un PRD absoluto y una oposición diluida —el PAN no acaba de crecer y el PRI sigue sumido en un letargo político desde 1997—, escenario que le ha permitido a los amarillos servirse con la cuchara grande.

Hasta hoy, el PRD ha sido capataz, de horca y cuchillo, en la ALDF.

Pero se le puede acabar.

La encuesta apunta —sin apasionamientos ni delirios— un empate entre el PRD y Morena.

De cumplirse, estaríamos, tras las elecciones del 7 de junio, en un escenario clave en la historia reciente del DF: que el PRD perdiera la mayoría de la ALDF y, con ello, el control político-electoral de la ciudad. 

Si Morena controla a la ALDF, el futuro político de Mancera y de su grupo pasaría a segundo término, al consolidarse —una vez más— la fuerza de AMLO en el DF. ¿Que no? Vamos otra vez a cifras:

Hace tres años, AMLO obtuvo 2.5 millones de votos en el DF, por un millón 240 mil de Peña Nieto. Cierto: AMLO va por el control de la ALDF. Tiene posibilidades políticas y probabilidades de encuesta. Sería un golpe cuasi mortal para el PRD y el grupo gobernante en el GDF que AMLO les arrebatara el control de la estratégica ALDF. Un revés que los dejaría agonizantes.

¿Cómo pretenden frenar, desde ya, a AMLO y Morena? Saboteándoles mítines, como ocurrió recién en la delegación Gustavo A. Madero.

Pero hay más malas noticias para el PRD:

A pesar de que dicha encuesta le da a los amarillos una intención del voto de 31% sobre 20 por ciento de Morena en preferencias para jefes delegacionales, lo cierto es que AMLO tiene en la mira dos delegaciones: Iztapalapa y Cuauhtémoc.

Iztapalapa, la reserva electoral más grande del DF con casi dos millones de habitantes.

Cuauhtémoc, de las pequeñas pero con una afluencia financiera alta por la concentración económico-comercial-empresarial que se registra en la delegación.

Si AMLO —vía Clara Brugada y Ricardo Monreal— logra ganar el 7 de junio Iztapalapa y Cuauhtémoc y, de paso, avanza en el control de la ALDF, estaríamos ante la consolidación de Morena.

¿Y luego? Irían, con Monreal seguramente, por la Jefatura de Gobierno en 2018.

Por eso la preocupación del PRD que, con tal de frenar a AMLO y Morena, ha encontrado el apoyo de un aliado emergente: el PRI.

Pero ese tema lo abordaremos en otra columna.

                                Twitter: @_martinmoreno

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