¡Qué tacaño!

Esta semana entra a las carteleras nacionales la cinta ¡Qué tacaño! Radin!, Francia, 2016 dirigida y coescrita por Fred Cavayé y protagonizada por Dany Boon, un actor muy popular en Francia. ¡Qué tacaño! fue un gran éxito de taquilla en ese país. El argumento de ...

Esta semana entra a las carteleras nacionales la cinta ¡Qué tacaño! (Radin!, Francia, 2016) dirigida y coescrita por Fred Cavayé y protagonizada por Dany Boon, un actor muy popular en Francia. ¡Qué tacaño! fue un gran éxito de taquilla en ese país.

El argumento de esta comedia es muy simple y tiene la cualidad de que es fácil identificarse con la acción, pues todos conocemos o sabemos de alguien con la extraña forma de ser del protagonista.

François Gautier, Boon, es un dotado violinista en sus 40 que toca en una orquesta sinfónica. Gautier vive solo porque es terriblemente tacaño. No prende la luz de la casa y espera a que el alumbrado público se encienda para iluminarla, no gasta en agua caliente, hace la cuenta al mismo tiempo que la cajera en el supermercado y, si hay alguna diferencia de centavos, la obliga a repetirla, se alimenta con cosas que han caducado, no tiene coche para ahorrarse la gasolina, se esconde cuando hay alguna colecta para algún compañero de trabajo.

Las cosas se le salen de orden cuando dos mujeres ingresan en su vida rompiendo el esquema que con tanto esfuerzo ha construido.

Por un lado, Valérie, una chelista recién llegada a la orquesta, interpretada por la actriz Laurence Arné, con la vista nublada por el enamoramiento no ve la mezquindad de François, sino solamente su pericia en la ejecución del violín y, sintiéndose atraída por él, empieza a pretenderlo. Y, por otro lado, Laura, una hija cuya existencia François desconocía y que ha crecido pensando que su padre es un ser bondadoso que se dedica a trabajar por los “huérfanos de México”. Viniendo de una película francesa, no puedo más que inferir que nos contemplan como un país africano subdesarrollado. La actriz Noémi Schmidt, como Laura, que actualmente también podemos ver en La estudiante y el señor Henri, se roba algunos momentos.

La primera parte de esta comedia bastante insustancial llega a ser muy divertida y funciona bien, pues tiene los ingredientes de este tipo de historias. El gran error de Fred Cavayé es que usa como eje de rotación una anécdota, la del personaje codo y tacaño, que se agota muy pronto y se hace reiterativa en el resto de la película.

De alguna forma se salva por el cómico Dany Boon, que conoce su oficio y hace de François un ser humano que no es que sea malo, sólo es un hombre común, solitario, con rarezas muy humanas y comunes, que se gana al público. Tiene buenos momentos cómicos fruto de esa patológica tacañería y también es fácil conectarse con algunos personajes secundarios bondadosos que quieren entender a François.

Es una película de poco más de 80 minutos de duración que, después de su introducción y primera parte, se siente muy floja y ya no se levanta.

Entretiene, a secas.

+Me tomaré unos días de descanso. Aquí estaré para el 24 de julio.

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