El cliente

La ganadora del Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera se estrena en salas de algunas ciudades del país. De título original Forushande, The salesman o El vendedor en español, en México se estrena como El cliente. Es una coproducción FranciaIrán y la dirige y ...

La ganadora del Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera se estrena en salas de algunas ciudades del país. De título original Forushande, The salesman o El vendedor en español, en México se estrena como El cliente. Es una coproducción Francia-Irán y la dirige y escribe Asghar Farhadi que en 2011 ya ganó el Oscar en esa categoría con la excepcional Una separación, que, personalmente, considero superior a El cliente, aunque sin restarle valores importantes a esta última.

Farhadi arma entonces una trilogía con Una separación, El pasado de 2013 y ahora El cliente. El elemento conductor y factor común de sus relatos son los conflictos familiares, sobre todo en parejas jóvenes, con vidas aparentemente tranquilas, pero en cuyo círculo de intimidad las cosas se resquebrajan irremediablemente. Farhadi nos lleva de la mano para que seamos testigos del deterioro que sufre un matrimonio al verse forzado a tomar decisiones o sufrir una agresión como es el caso de Rana, interpretada por Taraneh Alidoosti, esposa de Emad, Shahab Hosseini, los impecables protagonistas de El cliente.

La historia se ubica en Teherán y se inicia cuando Rana y Emad se ven obligados a abandonar el edificio en que viven porque éste se está derrumbando a causa de la afectación que provoca en su estructura una construcción vecina. Como el departamento que tienen que dejar, su matrimonio también se percibe agrietado, pero para ellos la vida es así, y así sigue… hasta que algo acelera la fractura.

Rana y Emad son jóvenes y no tienen hijos. Son personas con preparación académica, trabajan como actores en una compañía teatral y él además da clases de literatura en una escuela secundaria.

Un amigo de la compañía de teatro les consigue un pequeño departamento en la azotea de su edificio al que se mudan, aunque el lugar dista de estar en buenas condiciones, pues además hay una habitación cerrada que la inquilina anterior exigió que se mantenga así hasta que ella pueda pasar por sus cosas. Este sencillo detalle, como suele pasar con las historias de Farhadi, empieza a desencadenar una serie de acontecimientos que alteran gravemente las vidas de Rana y Emad.

Aquí llama la atención la fuerza, el peso de lo que no se nombra, que con frecuencia daña más que lo que se habla abiertamente y que es otra característica del estilo de Asghar Farhadi como escritor. Además, hay un elemento cultural importante que incide en la forma en que una pareja en Irán, sobre todo la parte masculina, asume lo que suponemos fue una agresión sexual que nunca se aborda como tal. Cada vez más distantes el uno del otro, ella callada y melancólica, él desconcertado y abrigando deseos de venganza, Rana y Emad llevan su dolor a los personajes que representan en el teatro en la obra La muerte de un viajante, de Arthur Miller.

Algunas situaciones recuerdan Una separación, sobre todo el grave desencuentro de la pareja en esos espacios asfixiantes de los departamentos desordenados y casi caóticos.

Otra película redonda de Farhadi que, si usted gusta de su cine, no debe perderse.

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