Tour de Cine Francés: En el nombre de mi hija

Entre las siete películas que componen esta edición número 20 del Tour de Cine Francés destaca un drama muy bien llevado que, además, está inspirado en un caso real. Para escribir este comentario busqué registros de los hechos como ocurrieron originalmente, y puedo ...

Entre las siete películas que componen esta edición número 20 del Tour de Cine Francés destaca un drama muy bien llevado que, además, está inspirado en un caso real. Para escribir este comentario busqué registros de los hechos como ocurrieron originalmente, y puedo decirle que sorprende lo fiel que es la versión cinematográfica.

Dirigida por Vincent Garenq y coescrita por él y Julien Rappeneau, En el nombre de mi hija (Au nom de ma fille, Francia 2015) es casi una película de un solo actor, Daniel Auteuil, uno de los grandes de la escena cinematográfica y teatral en Francia, que da vida a André Bamberski, un francés de origen polaco que enfrentó la peor pesadilla para un papá cuando su hija de 15 años, Kalinka, murió repentinamente dejándolo lleno de dolor y, sobre todo, muchas preguntas sin respuesta. Es un drama fuerte, descarnado, pero sobre todo, muy bien contado y que mantiene nuestro interés.

Bamberski vivía en Marruecos con sus dos hijas pequeñas y su mujer Dany (Marie-Josée Croze). Era un padre y marido responsable y entregado a su familia, aunque el trabajo lo llevaba a ausentarse con frecuencia. Su mujer inició un romance con un papá de la escuela de sus hijas, el seductor médico alemán Dieter Krombach (Sebastian Koch). Ella acabó abandonando a André y se llevo a las hijas. La muerte de Kalinka ocurrió en circunstancias muy extrañas cuando vivía con su madre y el padrastro. Llegó un momento en que las sospechas se hicieron evidencias alarmantes, y André Bamberski convirtió en su única razón de existir la búsqueda de la justicia para su hija, justicia que no pocas veces fue interceptada por las autoridades. Bamberski nunca tuvo ni la menor duda de lo que había causado la muerte de su hija y enfrentó solo una red de complicidades. No le cuento más.

Lo mejor de la película es el trabajo de Daniel Auteuil, que desde los primeros minutos se conecta con los espectadores recreando a un hombre bueno, trabajador, optimista, divertido, que lo único que quiere es que su familia sea feliz. Con un rostro muy característico en el que destaca su afilada nariz, Auteuil es un actor muy versátil y dota a su personaje de una amabilidad, ternura y determinación que hacen que nos identifiquemos con él. Marie-Josée Croze es muy convincente como la esposa que, aunque trató de resistirse, acabó sucumbiendo ante los encantos de Krombach.

A su vez, Sebastian Koch, un popular actor alemán que vimos, entre muchas películas, en Las vidas de los otros, es la elección ideal para dar vida a Krombach, un sujeto atractivo, sin escrúpulos, hábil y peligrosamente inteligente.

Muy recomendable. www.tourdecinefrances.com

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