Mr. Holmes

Otra espléndida película en la que el protagonista es un brillante anciano, nada menos que Sherlock Holmes, se estrena este viernes 25. Mr. Holmes es una coproducción Reino UnidoEstados Unidos. Está dirigida por Bill Condon, quien se basa en la novela A slight trick of ...

Otra espléndida película en la que el protagonista es un brillante anciano, nada menos que Sherlock Holmes, se estrena este viernes 25. Mr. Holmes es una coproducción Reino Unido-Estados Unidos. Está dirigida por Bill Condon, quien se basa en la novela A slight trick of the mind-Un ligero truco de la mente de Mitch Cullin.

Condon tiene algunas propuestas interesantes en su filmografía, otras son de no mencionarlas: Dioses y monstruos y Kinsey, el científico del sexo, son de lo mejor, pero también es responsable de Crepúsculo Amanecer partes 1 y 2 que, a pesar de su éxito comercial, son muy mediocres.

En Mr. Holmes cuenta con el trabajo de un gran actor: Ian McKellen, a quien ya dirigió en Dioses y monstruos que recibió una nominación al Oscar por su trabajo en 1999. Mr. Holmes descansa sobre los hombros de este gran actor que está bien acompañado por Laura Linney y especialmente por un actor infantil —aunque está a punto de dejar de serlo—, llamado Milo Parker.

El argumento llega a manejar hasta cuatro historias de manera simultánea en diferentes tiempos en torno a la vida del célebre detective. Se inicia en 1947 cuando Holmes, de 93 años, lleva varios años retirado del trabajo de investigación y de la vida pública. Vive apaciblemente en una casa en la campiña inglesa, dedicado a la apicultura, acompañado y atendido por una casi iletrada ama de llaves, Laura Linney, y el pequeño hijo de ésta, Roger, Milo Parker, un niño de gran sagacidad e inteligencia que será la motivación para que Holmes intente salir del marasmo en el que lo ha ido sumiendo la senilidad, que ha afectado gravemente su memoria y su famoso intelecto y capacidad de deducción.

Condon nos pone en el punto de vista de un anciano que ya vio pasar sus años de gloria, y se resiste a aceptar que la decadencia mental y física están mermando la posibilidad de que recuerde su último gran caso, que no pudo resolver y que cuando su memoria despierta, lo abruma con una gran carga de culpa. La historia de este último trabajo fue registrada por el propio Watson que le puso un cierto toque heroico a los hechos. El entorno del detective de Baker Street parece una metáfora de su propio cerebro: escondites, cajones con doble fondo, cartas ocultas, pistas esperando ser descubiertas. Paralelamente en sus ratos de lucidez Holmes y sin perder lo cascarrabias, recuerda un viaje reciente a Japón para encontrar una hierba que suponía combatiría los efectos de la senilidad y que será el hilo conductor de otro relato; también se alterna con algunos destellos en su memoria de una dama misteriosa, y su empeño por consignarlo todo en una suerte de memoria escrita por él que va avanzando conforme los recuerdos se decantan en su desordenado cerebro.

Mr. Holmes es un gran vehículo para el lucimiento de Ian McKellen que en flashbacks va de los 60 a los 90 de manera convincente y emotiva, con un gran dominio del lenguaje de su cuerpo, ademanes y expresiones. El guión de Jeffrey Hatcher sobre la novela de Cullin profundiza además en torno a sus reflexiones sobre la vida, la soledad, la inteligencia, la honorabilidad y la lealtad.

Sobre todo es un buen homenaje a un personaje que hemos visto cientos de veces en el cine, pero que ahora nos muestra su lado frágil, humano y cálido.

Muy recomendable.

Temas: