Buenos resultados, poca popularidad
Nuño ha demostrado que es un funcionario de resultados. Además, hay que reconocerle su disposición a dar la cara en los medios respondiendo preguntas incómodas.En este sentido, destaca en un gabinete donde no suele ocurrir ni lo uno ni lo otro.

Leo Zuckermann
Juegos de poder
La llegada de Aurelio Nuño a la Secretaría de Educación Pública (SEP) representó un cambio radical en la implementación de la reforma estructural más trascendental de las aprobadas este sexenio: la educativa. La reforma simple y sencillamente no caminaba con Emilio Chuayffet como titular de la SEP. Por fortuna, el presidente Peña lo sustituyó por uno de sus hombres de confianza. Desde entonces, la reforma camina. Ha sido un gran logro para el secretario Nuño que, extrañamente, no se ha visto reflejado en un mayor conocimiento de su persona en las encuestas y una creciente popularidad.
Nuño tuvo un perfil bajo como jefe de la Oficina de la Presidencia, tal y como se espera en este cargo. A la SEP llegó, en cambio, a tambor batiente. Inmediatamente se puso a trabajar para echar a andar todos los cambios que contemplaba la Reforma Educativa, sobre todo la evaluación de docentes, pilar fundamental. Esto significó un enfrentamiento con el grupo más radical de los maestros —agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)— opuesto a dicha evaluación. Con mucho talento político, pero sobre todo arrojo (un bien escaso en nuestros políticos), Nuño aplacó a la CNTE, que hoy se encuentra muy disminuida.
El secretario logró algo que no puede menospreciarse: la primera evaluación de docentes con resultados razonablemente buenos en la cantidad de maestros que se presentaron al examen. De los 150 mil 86 maestros convocados, participaron 134 mil 140 (89.5%). Faltan 12 mil 586 docentes de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, estados donde opera la CNTE. La SEP, no obstante, hará un nuevo intento de evaluación en estas cuatro entidades este año.
Gracias a la evaluación, hoy sabemos el nivel de los maestros de México. En educación básica: 14% tiene un nivel “insuficiente”, por lo que volverán a evaluarse; 38% cuenta con un resultado “suficiente” y procederán a capacitarse; 40% es “bueno” y ahora podrán enseñar más horas; 8% presenta un nivel “destacado” y recibirán, por tanto, un aumento de 35% a su sueldo base y acceso preferencial a créditos de vivienda y personales. En educación media superior: 18% tiene una calificación “insuficiente”; 32%, “suficiente”; 41%, “buena”; 7%, “destacada”, y 3% es “excelente”, por lo que podrán cambiar de plaza y ganar más dinero. De esta forma, por primera vez en la historia, la SEP cuenta con un diagnóstico de qué hacer con cada uno de los maestros de México. Se trata de una invaluable pieza para mejorar la educación en el país.
El secretario Nuño, además, anunció que “de los 28 estados en donde ya se dio por concluido el proceso de evaluación, es decir, donde ya se realizaron todas las reposiciones de las evaluaciones, tres mil 360 maestros, es decir, 2.2% de los convocados, no se presentó ni el día de la evaluación ni a la reposición y, por ello, como lo marca el artículo 74 de la Ley General del Servicio Profesional Docente, serán dados de baja a partir del primero de marzo”. Dura decisión, pero correcta.
Nuño ha demostrado que es un funcionario de resultados. Además, hay que reconocerle su disposición a dar la cara en los medios respondiendo preguntas incómodas. En este sentido, destaca en un gabinete donde no suele ocurrir ni lo uno ni lo otro.
Pero esto no se ve reflejado en las encuestas. A pesar de tener un perfil alto en los medios, con gran exposición cotidiana en los noticieros, 75% de los mexicanos no sabe quién es Aurelio Nuño. Es un reconocimiento de nombre muy bajo. Del 25% que sí lo conoce, hay más opiniones desfavorables que favorables sobre él. Además, cuando se le pregunta a la población general quién le gustaría que fuera el candidato presidencial del PRI, sólo el uno por ciento se manifiesta a favor de Nuño; entre los votantes que se identifican como priistas, también obtiene un escaso uno por ciento en las preferencias. Estos datos son de la más reciente encuesta de El Financiero publicada esta semana.
Llama la atención el poco conocimiento y baja popularidad de uno de los mejores funcionarios del gabinete de Peña. Son de esas cosas curiosas de la democracia: los buenos resultados no necesariamente se reflejan en lo que piensa la opinión pública.
Twitter: @leozuckermann