Más transparencia, menos corrupción
Todo país que se diga democrático debe tener un sistema de rendición de cuentas por parte de las distintas áreas del gobierno.
El pasado martes 19 de abril fue aprobada en la Cámara de Diputados la nueva Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública. Ahora el Senado de la República estará encargado de aprobarla también en los próximos días, con lo cual nuestro país estará dando un gran paso en la consolidación de su democracia.
Quiero aprovechar para recordar que el Partido Verde nunca ha estado ajeno a este gran pendiente en la agenda del Congreso de la Unión. Fue hace diez años cuando en la Cámara de Diputados se discutía la reforma constitucional del artículo sexto (que establecía como derecho fundamental el acceso a la información), que se aprobaron dos propuestas en la materia y una de ellas era, precisamente, de nuestros diputados. Desde entonces hemos luchado —y lo seguiremos haciendo— para fortalecer la transparencia de los gobernantes en beneficio de toda la sociedad mexicana.
Todo país que se diga democrático debe tener un sistema de rendición de cuentas por parte de las distintas áreas del gobierno, que responda a las exigencias de una sociedad que desea conocer en qué se gastan sus impuestos y cómo actúan los servidores públicos. Esto fomenta un diálogo constructivo entre ambas partes y otorga certeza y confianza en el país y sus instituciones.
Por eso, la aprobación de esta nueva ley consolida definitivamente la interacción entre población y autoridades. Ahora, todas las personas e instituciones del gobierno y las organizaciones que están relacionadas de cualquier manera con el mismo, se encuentran obligadas a poner a disposición de los ciudadanos una mayor cantidad de información respecto de su desempeño, de las decisiones que toman y de todo aquello en que sustentaron las mismas, así como de los resultados que obtuvieron.
Y cuando me refiero al gobierno en realidad estoy involucrando a todas las entidades y organismos de los Poderes Legislativos, Ejecutivos y Judiciales del país, así como a los órganos autónomos, partidos políticos, fideicomisos públicos, sindicatos y cualquier persona física o moral que reciba o ejerza dinero de nuestros impuestos o que realice cualquier acto de autoridad. Nadie quedará fuera de la vigilancia de los ciudadanos.
Todo esto le cierra el paso a la corrupción y sienta las bases para que México siga creciendo y brindando nuevas y mejores oportunidades.
Sabemos que no sólo se trata de hacer leyes sino de hacer que se cumplan, pero ésa es tarea de todos. Por ello es que también quiero aprovechar este espacio para hacer un llamado a la ciudadanía, para que ejerza plenamente su derecho a ser informada por sus autoridades y para que cuando éstas no le cumplan, las denuncien.
Sólo de esta manera, con más transparencia y menos corrupción, seguiremos construyendo un México más justo, en donde las leyes se respeten y, sobre todo, donde la confianza entre gobernantes y gobernados impulse un mayor crecimiento y desarrollo.
